El misterioso Poltergeist

El misterioso Poltergeist

La Parapsicología moderna opta por una definición más técnica: Psicocinesis Espontánea Recurrente (PKER)

A lo largo de la historia de los fenómenos fronterizos con la ciencia se ha hablado, especulado, teorizado e incluso se ha fantaseado con uno de los fenómenos considerados más evidentes y controvertidos de la Parapsicología. Estudiosos e investigadores de todo el mundo han dado vueltas y vueltas sin parar hasta hoy, en el que casi con rubor pocos llaman ya a estos fenómenos, poltergeist, cambiándolo por otra denominación: Psicocinesis Espontánea Recurrente (PKER), más técnica, quizás con la intención de hacer más cercano el fenómeno a la ciencia, aunque finalmente tanto una terminología como otra son usadas para definir los mismos fenómenos.
 
Gracias a las aportaciones de J. L. Jordán Peña, pude tener más claro que el concepto de Parafísica engloba una fenomenología más amplia que el de Psicocinesis.
 
Actualmente los estudios sobre fenómenos PK se encuentran en una fase de desarrollo global ascendente en países dónde existen laboratorios -que a veces son improvisados por algún tiempo- destinados a estos experimentos. En estos laboratorios se realizan pruebas de todo tipo, siempre bajo las supervisiones de equipos de científicos de distintas especialidades (médicos, psicólogos, psiquiatras, físicos, etc.). Claro que, normalmente cuentan con el apoyo de entidades estatales, universidades, fundaciones, etc.
 
Debemos considerar una distinción. Hoy se tienen bien diferenciados los fenómenos de PKER con los de PK, aunque la fuente de origen del fenómeno pueda apuntar a las mismas direcciones. A los fenómenos estudiados en laboratorio, generalmente a pequeña escala se les conoce como micro-psicocinesis, siendo considerados los de macro-psicocinesis a los conocidos poltergeist. Los primeros suelen ser estudiados utilizando diferentes sistemas electrónicos, algunos de ellos computerizados y casi siempre basados en análisis estadísticos.
 
Los fenómenos PKER, o de poltergeist, son más complejos a la hora de analizarlos. Sencillamente porque ocurren espontáneamente y nunca se puede predecir dónde y cuándo va a suceder uno de estos fenómenos. Los poltergeist, a lo sumo, se estudian in situ pero a posteriori, recogiendo los datos que puedan aportar los testigos del fenómeno y que en la mayoría de las veces son de escasa utilidad, debido precisamente a ese elemento sorpresa y a otros.
 
En la actualidad sabemos casi con toda certeza que este fenómeno se encuentra relacionado directamente con la capacidad psíquica de las personas. Pero existen diversos factores que pueden activar estas capacidades y que hasta hace relativamente poco tiempo no se han tenido en cuenta por los investigadores. Me refiero concretamente a la actividad del campo geomagnético terrestre (CGM) como posible elemento relacional. Según Paul Stevens (1) algunos estudios han demostrado que la PES se hace mayormente efectiva, generalmente, cuando existe una tranquila actividad geomagnética. No obstante, otros autores señalan que un CGM activo puede estar asociado a una buena actividad PK. Esta podría ser una primera pista.
 
Sabemos que la fenomenología poltergeist no es un único y aislado fenómeno. Podríamos decir incluso que se trata de la asimilación de varios fenómenos de orden físico. Si analizáramos todos los casos verdaderos de PKER veremos que existen multitud de acontecimientos físicos que se producen en un entorno especial. Parece ser que generalmente estos fenómenos espontáneos provienen de algún tipo de represión psicológica en las personas que lo viven. Muchos apuntan su dedo hacia los niños y adolescentes en una fase de desarrollo psicofísico. Cierto es que en una gran mayoría de casos esto es así, pero existen otros casos donde nunca han existido la presencia de niños o adolescentes, antes, durante y después de los fenómenos, lo cual me lleva a pensar que no es debido exclusivamente a la presencia juvenil.
 
Decía anteriormente que los casos poltergeist se caracterizan por sus connotaciones físicas y, aunque exista una gran diversidad de manifestaciones de este tipo, muchos investigadores y testigos de estos fenómenos han coincidido en algunas que al parecer ocurren con cierta frecuencia. Ejemplo de ello es el cambio de temperatura. Decía Enrique de Vicente en un programa televisivo (2):
 
“Yo he experimentado esa diferencia de temperatura en algún caso en que he estado. Pero difiero un poco de que pueda deberse a fuerzas ajenas a la persona, porque, te voy a comentar otros tipos de fenómenos entre otros muchos en los que hay esa diferencia de temperatura. Por ejemplo, en algunas apariciones marianas, en algunas apariciones de la Virgen, te refiero una que estudié a fondo. En monte Umbe, en Bilbao, Felicia Sistiaga describía perfectamente esa diferencia de temperatura en presencia de la Virgen o del Angel.”
“Otro segundo tipo de fenómeno, bien conocido por los investigadores parapsicológicos que han estudiado los fenómenos espiritistas en el siglo pasado y a principios de este siglo. Las diferencias de temperatura que se manifestaban durante las sesiones espiritistas han sido medidas con termómetros especiales y notabilísima y al mismo tiempo que se producía ese descenso o ese ascenso de temperatura, normalmente de descenso, y una serie de fenómenos, lo interesante es que disminuía el peso de la médium y producía los fenómenos, es decir, que fueran los espíritus o fuera el psiquismo de la propia médium lo que producía los fenómenos, ese sería un tema a discutir, pero lo que me parece difícil de discutir es que la energía salía de la médium.”
 
Síntomas como tal para un perfecto diagnóstico de un caso espontáneo de poltergeist son difíciles de agrupar para ofrecer a los investigadores un patrón de trabajo. Sin embargo, de algo sí tenemos que estar seguros ante un presunto fenómeno de este tipo y es el fraude.
Cuando hablo de fraude no me refiero exclusivamente a un montaje preparado conscientemente por alguna mente retraída, sino más bien al fraude inconsciente, que es más difícil de detectar, pues el o los testigos creen a ciencia cierta que viven realmente una fenomenología paranormal. En infinidad de casos hemos visto como los testigos presuntamente creen estar delante de un fenómeno paranormal, cuando en la realidad no son más que fenómenos naturales malinterpretados. Luego actúa la fantasía personal, la histeria colectiva y otros factores psicológicos que le dan al asunto cierta morbosidad. Si más tarde a este morbo se le acompaña la presencia del “parapsicólogo” falto de conocimientos y de sentido común, entonces podríamos disponer a partir de aquí de un excelente guión para un novelista de ciencia-ficción o terror. Esto último fue brevemente reflexionado por Isabel Blázquez y Manuel Berrocal (3) que tras un análisis de la mayoría de casos que han estudiado ofrecen tres puntos importantes a tener en cuenta incluyendo el llamado Efecto Experimentador:
 
“La utilización de una fenomenología supuestamente paranormal como medio de manipular el entorno, por parte de una persona que presenta un problema de integración social.”
“Una respuesta asegurada por la unión del medio y la atracción morbosa que producen todos estos fenómenos.”
“La presencia de supuestos “parapsicólogos” que producen un importante efecto experimentador, contaminando la historia con sus propias creencias religiosas, lo cual hace que la fenomenología no sólo aumente, sino que adquiera una coherencia e integración entre ella no comprensible si no es por este sistema. Al mismo tiempo, sus actuaciones sirven para fundamentar la credibilidad de los fenómenos, y por lo tanto potenciar la manipulación.”
 
Hay una anécdota que narró Enrique de Vicente en el mencionado programa televisivo que me gustaría incluir aquí y que está relacionada con el tema del fraude inconsciente y lo que comentábamos que existen muchos casos de malas interpretaciones de fenómenos naturales. En este caso la reverberación de un sonido produjo estragos allá por los años 60:
 
“Sobre los casos que ha investigado el equipo de la Sociedad Española de Parapsicología, una mayoría de los casos les han encontrado una causa natural. Causa natural que en ocasiones se debía a anomalías psíquicas, a interpretaciones de fenómenos naturales y sobre todo a fraudes. Decíamos antes, que los niños son los más temibles en este sentido. Por ejemplo, un niño entorno al cual se incendiaban todo tipo de cosas, lo cual hacía pensar en combustiones espontáneas, pues no. Era el niño que con mucha habilidad se dedicaba a quemar de todo.”
“Otros casos que se han estudiado en Madrid, por ejemplo, han sido asombrosos. En una casa que se oían unas voces extrañas continuamente, asociadas a un baño. Hasta que se hizo una investigación y se vio que el baño con las cañerías creaban una fuente de resonancia, ¿y por qué se descubrió esto? ¿Porque se hizo una investigación? No. Porque cuando el investigador se acercó, y eran los años 60, escucho: ‘¡Aquí, Radio Madrid!’.”…
 
A la hora de plantearnos alguna explicación que pueda convencernos de la realidad de estos fenómenos, se nos hace realmente complicado. Hay que manejar muchos datos, ver sus coincidencias, averiguar las causas aparentes y reales, conocer mejor los estados alterados de conciencia, las capacidades psíquicas y muchos factores que puedan ofrecernos pistas para su estudio. Muchos investigadores coinciden en la hipótesis de la impregnación. Sobre este aspecto comentaba Javier Sierra en el programa televisivo comentado anteriormente:
 
“Hay una apostilla interesante. La Sociedad Mexicana de Parapsicología encontró en algunas investigaciones que estaban realizando en un palacio encantado en Cuernavaca, México, que no solamente los fenómenos de impregnación parecían ser la explicación, sino que había cierta acidez en las paredes que se podía detectar con tests de PH. Al hacer un análisis químico de las paredes se encontraba con que había un grado de acidez superior al normal a cualquier vivienda y trabajando, es decir, limpiando esa casa con amoníaco, el fenómeno desapareció.”
 
Como podemos comprobar no podemos apostar únicamente hacia esta dirección. Los fenómenos de poltergeist, como muchos otros de índole paranormal, no pueden explicarse con una única hipótesis. Siempre encontramos algo que la rebate. Por lo que considero que para explicar enteramente muchos de estos fenómenos tenemos que tener presente múltiples hipótesis.
Otro de los asuntos que desconciertan a casi todos los investigadores es el conocido fenómeno de la litotelergia o lluvias de piedras, si bien, no solamente son piedras las que caen dentro y/o fuera de una casa. Reproduciré a continuación un extracto de una conversación mantenida entre algunos estudiosos e investigadores y que hace referencia a este singular fenómeno:
 
“Javier Sierra: Los fenómenos de lluvias de piedras, quizás sea de los más antiguos dentro de la fenomenología poltergeist. Yo recuerdo un testimonio de Jacob G. en un libro que está dedicado íntegramente a la mitología alemana, se llama “Mitología alemana” además, y en ese libro, ya se describe un caso del año 355 a. de C. de una lluvia de piedras. Es decir, que nos estamos remontando a fenómenos realmente antiguos.”
 
“Enrique de Vicente: En Africa también hay, investigados por exploradores y misioneros del siglo pasado.”
“Presentador: ¿Y aquí? ¿Ustedes han investigado aquí en España algún caso?”
 
“Ricard Bru: Granizo en verano, pero no un poquito, bastante. Es decir, dejar toda una terraza cubierta de hielo.”
 
“Javier Sierra: Pero, ¿sólo la terraza?”
 
“Ricard Bru: Toda la terraza. Me refiero a toda la terraza cubierta de hielo y el resto del barrio sin nada.”
 
“Javier Sierra: ¿Cuándo y dónde ocurrió esto?”
 
“Ricard Bru: Esto, en Sabadell, en la provincia de Barcelona, hace tres años. Lo digo como anécdota, nos llamaron. No sabemos de donde vino el hielo, no sabemos nada. Lo que sí sabemos es que hay un caso de poltergeist también. Caso típico, la típica adolescente que está viviendo de alguna forma en esa casa.”
 
“Adela Ferrer: Yo tengo un caso sin resolver también, y además, en Valencia. En la Plaza Principal de Valencia hay una tienda que no me está permitido decir a que se dedicaba la tienda, pero el caso es que se han marchado de allí porque allí caían tornillos. Caían tornillos del cielo raso y yo eso lo he visto. Y no hubo manera de averiguar porqué entrabas y caían tornillos. Se desmontó todo a ver si había en el techo, y allí no había absolutamente nada y siguieron cayendo tornillos y esta gente se marchó de allí asustada. Y estoy esperando que cualquier día, del nuevo negocio que hay allí vuelvan a caer tornillos.”
 
“Javier Sierra: Hay una posibilidad fascinante que apunta Scott Rogo, que es un genial parapsicólogo norteamericano, que hablaba de que, al igual que se encontraron numerosísimos casos de aportes de piedras, de tornillos, de objetos de lo más insólito, hasta sellos de caucho por ejemplo, igual que existen muchísimos casos de aportes de este tipo de objetos, existe, posiblemente, igualmente igual número de desapariciones de este tipo de objetos en otras partes del mundo. Luego, Scott Rogo establecía un tanto especulativamente, pero no sin embargo, sin cierta fascinación que muchos de esos objetos que desaparecieron en una parte del mundo podrían aparecer en otra parte del mundo. Serían teleportaciones de objetos de una parte a otra que también se producen a pequeña escala en los fenómenos de poltergeist. Es decir, las tijeras que hablábamos antes de los duendes. Que desaparecen de encima de una mesa y aparecen en otra habitación de la casa.”
 
Decía que este fenómeno de las lluvias era desconcertante para muchos estudiosos porque realmente, casi siempre, se ha apuntado que el origen de los fenómenos paranormales se dirige a las personas, posiblemente a uno de los que viven el fenómeno o, al menos, cercano a las personas testigos de estos sucesos. Pero las lluvias de piedras u otros objetos de distinta naturaleza (incluso sustancias) son algo que, en caso de estar relacionado directamente con la PSI de la persona, vendría a demostrarnos el tremendo potencial psíquico que el ser humano dispone y que, efectivamente, el fenómeno es real.
 
El asunto es intrigante, pues no existe aún un patrón definido con total claridad que nos ayude a seguir una línea de estudio sobre este fenómeno. Dejando por sentado que la posibilidad de fraude puede estar en todos y cada uno de los casos, hasta que no se lleve a cabo una exhaustiva investigación de los mismos. Por una parte han sucedido fenómenos poltergeists tanto en lugares habitados como en lugares deshabitados. Tampoco podemos partir de la base de que el fenómeno es originado por una persona adolescente en un periodo de desarrollo puberal, pues conocemos casos ocurridos en familias ancianas, o en oficinas. Es decir, lejos de la presencia de estos adolescentes. No obstante sí parece ser que la clave está en una persona (no importa edad, condición o situación) que actúa en estos casos como “médium” (no refiriéndome aquí a la mediumnidad espiritista sino a la capacidad de mediadora). En la mayoría de los casos con algún cuadro psicopatológico.
A veces cuando el fenómeno ocurre en lugares deshabitados el poltergeist (en este caso algunos lo llaman “Casas Encantadas”) se activa con la presencia humana, en otras ocurre indistintamente.
Después de tantos casos recogidos sobre esta fenomenología propongo una serie de clasificaciones por la actividad producida.
Por un lado podríamos distinguir básicamente dos formas de producción del fenómeno:
 
Actividad PK Simple, donde se produce un fenómeno único y exclusivo (un movimiento de algún objeto, sensaciones de frío, etc.)
Actividad PK Mixta, donde se producen varios fenómenos (es lo más habitual), bien en cadena o bien al unísono.
Quisiera dejar claro que no es la primera vez que tenemos conocimiento de casos de personas (sobre todo jóvenes) que realizando sin conocimientos previos, prácticas llamadas “paranormales” (como la ouija, psicografía y otras) han originado de alguna forma una fenomenología de parafísica espontánea recurrente. Esto nos deja entrever con más claridad lo que comentamos anteriormente sobre el papel de una persona que funciona como “médium”.
Seguidamente he considerado realizar un desglose de la actividad psicorrágica por niveles de afectación en los testigos. Veamos:
 
Nivel 1: Actividad PK Simple: El testigo presta muy poca o ninguna atención al suceso. La actividad es pasajera y de muy corta duración.
Nivel 2: Actividad PK Simple o Mixta. El testigo se ve afectado emocionalmente por el fenómeno. Pueden suceder desencadenantes de fenomenología mayor. El fenómeno no es agresivo ni molesto en el ámbito físico. Fenómenos dinámicos y otros.
Nivel 3: Actividad PK Mixta. El testigo sufre emocional, física y psicológicamente. Pueden quedar restos traumáticos tras el fenómeno. El fenómeno se muestra agresivo con los objetos y levemente con el testigo. Abundante fenomenología dinámica.
Nivel 4: Actividad PK Mixta. El fenómeno toma posesión del entorno y del testigo. Se muestra agresivo con los objetos y personas.
 
No estamos pues ante cualquier pequeño asunto. Cuando una actividad parafísica de este tipo se hace regular durante cierto tiempo, la investigación debe llevarnos más allá de la clarificación o ayuda para futuros estudios centralizados.

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