Los OVNIS en la Historia: apariciones misteriosas antes de 1910

Contrario a lo que uno creería, la idea de la vida extraterrestre no ha sido importante a lo largo de la Historia. En la antigüedad, la creencia más común no tenía la noción de mundos extraterrestres, pues consideraba (al menos en la tradición aristotélica) que la naturaleza de la tierra era imperfecta, mientras que el universo extraterrestre era perfecto e inamovible. Por lo tanto, la posibilidad de una “vida” extraterrestre ni siquiera se tenía en cuenta (o, si se hacía, se pensaba principalmente en la existencia de dioses o entidades sobrenaturales viviendo en las esferas celestes superiores).

Debido a esto son pocos los registros que nos han quedado de eventos semejantes en la Historia. Existen pinturas semejantes a los actuales platillos voladores en regiones del creciente fértil (Mesopotamia, el Levante y Egipto), así como ovnis en gran cantidad de frescos antiguos y medievales y en algunos vitrales de las iglesias. Sin embargo, su aparición es esporádica y parece no tener relación con la curiosidad respecto al objeto en cuestión y deberse a razones puramente estéticas o religiosas. El debate sobre la fiabilidad de dichas imágenes ha durado décadas y no parece solucionarse en el corto plazo.

En el siglo XVIII la ley de la gravitación universal de Newton demostró de manera definitiva que no existía una diferencia entre las leyes terrestres y las extraterrestres, y que los mundos que, junto al nuestro, giraban alrededor del sol, no eran más que cúmulos de materia semejantes a nuestra tierra. En este momento, la posibilidad de la existencia de sociedades como la nuestra en el sistema solar comenzó a inflamar la imaginación humana, y las personas empezaron a prestarle algo más de atención a lo que ocurría sobre sus cabezas.

En este momento aparecen las primeras menciones a máquinas voladoras desconocidas (que las reconocen como máquinas voladoras y no simples fenómenos naturales). Lo más intrigante del asunto es que los “platillos voladores” tienen esta forma desde el siglo XIX, lo que nos indica una cierta uniformidad en el fenómeno que, en ocasiones, fue observado por cientos de personas a la vez. Y más importante, no sería sino hasta mediados del siglo XX cuando se popularizarían estas máquinas: quienes los vieron en el siglo XIX no estaban pensando en extraterrestres, sencillamente relataban un suceso al que no estaban acostumbrados (por dar un ejemplo, las máquinas voladoras que describe Herbert Wells en La Guerra de los Mundos son semejantes a balas gigantes y no tienen nada que ver con un platillo volador).

Existen algunas referencias a eventos semejantes en la antigüedad clásica, la más importante de las cuales es la referencia del ejército romano de Lucullus, que relata cómo antes de una batalla entre los ejércitos imperiales y el reino de Pontus un “inmenso objeto brillante cayó del cielo en medio de llamas”. Este objeto no se asemejaba a un platillo volador, sino a una especie de jarra cerámica, y su color era plateado. La veracidad del testimonio se puede garantizar al revisar fuentes del ejército de Pontus, que también relatan el extraño suceso.

Las referencias a eventos semejantes son pocas y están muy distanciadas unas de otras. Muchas veces hablan de sonidos o luces sin referir la forma del objeto, y la mayoría hablan de formas muy diferentes a los platillos modernos. Sin embargo, a partir del siglo XVI se multiplican las evidencias de platillos, la más antigua de las cuales se remonta al Sacro Imperio Romano:

  • 14 de abril de 1561: de acuerdo con los relatos, los habitantes de la ciudad de Nuremberg en el Sacro Imperio Romano declararon haber visto misteriosos cilindros en el espacio de los cuales emergían discos rojos, blancos, anaranjados y azules. Estos discos comenzaron entonces a combatir entre sí ante la mirada de los aterrados observadores. Este fenómeno está bien documentado e incluso existe una imagen retratando lo sucedido.

  • 26 de septiembre de 1609: en los anales del Imperio Joseon, que gobernaba la actual península de Corea, se registró “un objeto brillante, semejante a una taza, que volaba rápido como una flecha y tenía un sonido semejante al trueno de una tormenta”. Es uno de los primeros registros detallados no solo de un Ovni, sino de un platillo volador (u objeto semejante) que se describe con las mismas características de los avistamientos del siglo XX. Los escribas que anotaron la aparición comentaron que “el cielo y la tierra se estremecieron [al paso del objeto] y éste desapareció entre destellos”, y “que parecía como si estuviera en el aire por alguna especie de energía”.
  • 2 de enero de 1749: en Japón, testigos declararon haber visto cómo tres globos brillantes “como la luna” aparecían en el cielo. Los eventos se repitieron por varios días y la histeria causó disturbios generalizados, que terminaron con un edicto del gobierno condenando a muerte a “todo aquel que proteste teniendo como motivo los tres globos de luz”
  • 1766: en Suecia se presentó un evento muy semejante al anterior, donde tres esferas misteriosas aparecieron en el cielo. Su duración, en este caso mejor documentada, fue de cuatro días.
  • 25 de enero de 1878: John Martin, un granjero norteamericano, declara al Denison Daily News que presenció como un objeto grande, negro y circular semejante a un plato o un globo volar a una velocidad impresionante.
  • 12 de agosto de 1883: en el observatorio astronómico de Zacatecas el astrónomo José Bonilla reportó la vista de más de 300 objetos ovalados cruzando el cielo mientras observaba las manchas solares. Consiguió tomar algunos negativos del fenómeno.

  • 17 de abril de 1897: relatos del choque de un ovni en Dallas aparecen en un periódico local, el alienígena habría sido enterrado en un cementerio local.
  • 1896 – 97: en Estados Unidos se declararon decenas de misteriosas naves voladoras y algunos casos de abducción y de desapariciones súbitas. Estas naves eran más grandes y rápidas que nada conocido hasta entonces, y sus reportes aparecieron en más de 1500 periódicos a lo largo y ancho del país. Algunos casos particulares fueron el de la Bahía de Sacramento (respecto a una forma oscura con una luz de frente moviéndose lentamente a alrededor de 300 metros de altura) y el de Omaha Bee, un periódico que reportó visiones sobre Hastings, Nebraska.
  • 1909: en Otago, Nueva Zelanda, testigos declararon luces y cuerpos sólidos moviéndose en los cielos. A lo largo del año hubo más de 20 eventos.

La observación de objetos no identificados en los cielos es común desde tiempos antiguos, y si bien muchas de estas observaciones pueden explicarse con fenómenos conocidos, algunas no. Estos eventos podrían ser fenómenos naturales desconocidos o visitas de inteligencias extraterrestres, pero en ambos casos se trata de un misterio sin resolver. A lo largo del siglo XX el número de eventos de observación de ovnis tiene un aumento sin precedentes, algunos de los cuales trataré en una próxima edición.
Fuente de imágenes: 1: ovnis.com.ve; 2: upload.wikimedia.org; 3: ufoevidence.org; 4: visionair.nl;
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