3 Personajes de leyendas mexicanas

México, afortunadamente, está lleno de mitos y leyendas interesantes que enriquecen nuestra cultura. A veces nos cuentan los orígenes de algo tan imponente como la naturaleza (como la leyenda del Popocatépetl y el Iztaccíhuatl) y a veces, también nos sirven como cuento de terror para dar lecciones de vida. Nuestros personajes de terror, por cierto, han dado origen a películas, canciones  y cuentos escalofriantes que nos quitan el sueño, o bien, han sido blanco de noticias amarillistas hasta que todos los rumores se barren y se mantienen como lo que son: mitos que forman parte de nuestra identidad.

Los hermanos Karkamann

En Guanajuato existe la llamada casa de los Carcamanes, en donde supuestamente se aparecen tres fantasmas. La historia cuenta que llegaron a la ciudad los hermanos europeos Karkamann, quienes ubicaron su casa en la plazuela. Les iba muy bien como comerciantes y amasaron una gran fortuna hasta que fueron encontrados muertos el 2 de junio de 1803. Y lo peor fue que no estaban solos, sino que los acompañaba el cadáver de una chica, quien se dice, sostenía relaciones con los dos hermanos, lo que desató la matanza. Uno de los Karkamann apuñaló al otro, destrozándole el corazón, después a la chica y finalmente se suicidó. Ahora vagan en la casa lamentando tanto desamor.

La mula sin cabeza

Esta es una de las leyendas más terroríficas. Se dice que la mula originalmente era una mujer que, pecadora ella, salió con un sacerdote y encima de todo, le fue infiel, así que fue castigada y maldecida. Desde entonces, la mula recorre aldeas buscando gente para matar, y les chupa los ojos, las uñas y los pies. Así que en los pueblos donde las casas están alrededor de las iglesias, los habitantes prefieren no asomarse ni a la ventana si escuchan un extraño galopar, pues podría ser la mula sin cabeza –que en realidad tiene cabeza de fuego- que busca apoderarse de almas, uñas y sangre.

La niña con sed

Se dice que en un pueblo de la sierra, hay una niña que cada 21 de febrero busca víctimas y su modus operandi es el siguiente: toca las puertas de la gente del pueblo y pide agua. Cuando alguien se la ofrece, ella sigue regresando hasta que le preguntan, irremediablemente, quién es y por qué está sola. La niña entonces responde “soy hija del diablo” y mata a su víctima. Al año siguiente va en busca de alguien más.

FUENTE: http://querido.mx/

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