Navíos Fantasmas

El fenómeno de las naves fantasma es uno de los más conocidos en el mundo; desde historias clásicas como la de Davy Jones y el Holandés Errante, hasta películas como Ghost Ship, Pirates of the Caribbean y escritos como The Rhyme of the Ancient Mariner y la narrativa de Arthur Gordon Pym; y entre los marineros siempre existen multitud de leyendas y relatos que los hacen pensarla dos veces antes de hacerse a la mar.

Comencemos esta recopilación con la más famosa de estas naves:

El misterio del Mary Celeste

El 4 de diciembre de 1872, la tripulación del barco mercante canadiense Dei Gratia se encontraba aproximadamente a 300 kilómetros de la costa de Portugal cuando avistaron a una nave flotando a la deriva a unos 8 kilómetros de éste.

La nave se ladeaba un poco y las velas parecían estar ligeramente rotas; mientras que al acercarse poco a poco, pudieron observar que la nave era el Mary Celeste; un barco que para ese momento debía estar en Italia, habiendo cruzado el Atlántico con bastante tiempo de ventaja respecto al Dei Gratia. El navío flotaba erráticamente y se dirigía poco a poco al Estrecho de Gibraltar; pero lo más perturbador al respecto era el hecho de que el Mary Celeste fue hallado vacío, y solo faltaba un bote salvavidas.

Si bien se manejó un ‘escape’ de la tripulación; al investigar se descubrió que las pertenencias y objetos valiosos de los tripulantes aún se hallaban a bordo. No se supo qué ocurrió con la tripulación, y hasta la fecha el Mary Celeste permanece como uno de los más grandes misterios marítimos de todo el tiempo.

Curiosamente, siempre se manejó el que ‘algo’, guió al Mary Celeste rumbo al Estrecho de Gibraltar; y entre las explicaciones para lo ocurrido hay algunas que van desde eventos naturales como terremotos submarinos, hasta situaciones paranormales que involucran zombies, vida extraterrestre, OVNIs, monstruos marinos e inclusive el fenómeno del Triángulo de las Bermudas (aunque la nave no pasó siquiera por el área).

Posteriormente, se manejó que la nave estaba “maldita” y que era la cusa de múltiples desastres y maldiciones, hasta que se le destruyó en la costa de Haití en 1885.

El Bachymo y las naves del hielo.

El Círculo Polar Ártico es uno de los ambientes más hostiles del planeta, y sus aguas son increíblemente peligrosas; debido a que presentan temperaturas que podrían matar a un hombre en segundos, y las corrientes que convergen en ellas alcanzan una intensidad que ha hecho voltearse a más de un barco; mientras que enormes bloques de hielo flotan a la deriva, suponiendo el mismo destino del Titanic para cualquier barco que choque con ellas.

Y también, no son pocas las embarcaciones que han reportado haber visto naves fantasmales flotando en sus gélidas aguas…

En 1931, una nave mercante conocida como el Bachymo quedó encallada en el hielo al norte de Canadá; y la tripulación decidió escapar y cruzar las capas de hielo para llegar a la ciudad de Barrow en busca de refugio; solo para volver al Bachymo dos días después y encontrar que la nave había desaparecido.

El Bachymo, pese a todos los pronósticos; no se hundió y se le observó por décadas en las aguas al norte de Canadá. La gente llegó a abordarlo varias ocasiones, pero siempre se hallaban sin el equipo necesario para salvar el navío o debían huir por las fenomenales tormentas del Ártico. La última vez que se le observó fue en 1969, cuando un grupo de Inuits lo vieron atorado en el hielo del mar de Beaufort. En la actualidad se cree que tras décadas de falta de mantenimiento y choques con icebergs, debe haberse hundido.

En 1775, el Octavius; una nave comerciante con rumbo de Inglaterra a China fue hallada flotando cerca de la costa de Groenlandia por un carguero. A bordo, se encontró a la tripulación bajo la cubierta: todos congelados y perfectamente preservados. Al capitán supuestamente se le encontró en la mesa de su cabina, sosteniendo una pluma como si hubiera muerto al escribir en la bitácora; y en su cabina también se halló a una mujer muerta, un niño fallecido cubierto con una manta y a un marinero muerto con una caja en las manos. El grupo de abordaje que lo halló tomó solo la bitácora del viaje, ya que no quisieron explorar toda la nave. La última entrada en el diario databa del 11 de noviembre de 1762, lo que significaba que la nave había estado flotando en el Ártico por 13 años.

En 1840, la nave ballenera Hope encontró a la goleta inglesa Jenny en el Paso de Drake; un área entre la costa de Chile y las islas Shetland en la Antártida, y al leer la bitácora del capitán se encontró la última entrada que decía:

“Mayo 4, 1823. Sin comida por 71 días. Soy el único que queda con vida.”

El barco fue visto por última vez en Lima, Perú; y a bordo (de forma similar al Octavius) se encontró a siete personas abordo, incluida una mujer y un perro.

Posteriormente, la tripulación del Hope hundió los cuerpos en el mar.

En 1933, se encontró un bote salvavidas que databa del hundimiento de la nave de vapor SS Valencia en 1906, en la costa al suroeste de la isla de Vancouver; y a pesar de haber pasado 27 años a flote, estaba en perfectas condiciones. Aún así, durante años varios barcos han reportado haber visto al SS Valencia en el mar, como una aparición que va navegando al sur de la costa.

El Edmund Fitzgerald. Hundido en 1975. Visto en 1985.

En marzo de 1858, el Eliza Battle; un barco de vapor que cruzaba el río Tombigbee en ruta entre Columbus, Mississippi y Mobile, Alabama fue destruido por un incendio a la vez que cruzaba cerca de la ciudad de Pennington. La tasa de muertos se elevó a cerca de veintiséis fallecidos de los sesenta pasajeros y una tripulación de cuarenta y cinco; y se le considera el desastre naval más grande en la historia del Tombigbee.

Por lo que, no es de extrañarse que varios años después, el Eliza Battle haya sido visto de nuevo…

De acuerdo a la versión del libro “13 fantasmas de Albama y Jeffrey”, el Eliza Battle puede ser observado durante noches frías de invierno; envuelto en llamas y apareciendo flotando cerca de donde se hundió. También se cree que su avistamiento significa un desastre inminente y que son de mal augurio para las naves que cruzan el río.

En junio de 1872, el S.S. Iron Mountain salió de Vicksburg, Mississippi… y desapareció. Lo único que se encontró de él fueron algunas cajas del embarque flotando sobre el río. Jamás se hallaron piezas del naufragio o sobrevivientes que explicaran lo ocurrido. Sencillamente se desvaneció.

Los Grandes Lagos de América del Norte también tienen su cuota de naves fantasmales… empezando por el Edmund Fitzgerald; que se hundió el 10 de noviembre de 1975 junto con su tripulación de 26 marineros; y fue visto por una nave comercial 10 años después. También se habla del Griffon, que en 1678 salió de Green Bay en el Lago Michigan y desapareció sin dejar rastro; y aún así, hasta estos días se habla de que el barco sigue por ahí en el lago, flotando como una nave espectral. Finalmente, en 1988, un grupo de buzos que exploraba las profundidades del Lago Superior; encontró los restos del navío de vapor Emperor; y uno de los buzos dijo haber visto el fantasma de un marinero, acostado sobre una cama y observándolo con interés.

El Great Eastern

Construido en 1857, el Great Eastern era el Titanic de su tiempo; una nave gigantesca, seis veces más grande que cualquiera construida hasta el momento, y de igual forma que el famoso trasatlántico, estaba destinada al desastre.

Cuando se intentó lanzarlo al mar en enero de 1858, la nave demostró ser tan pesada que el mecanismo de lanzamiento se atascó. Y eventualmente se le puso a flote, pero permaneció en la bahía por un año debido a que faltaba dinero para completarlo en su totalidad; y aún así, tras ser comprado y terminado por otra compañía, una enorme explosión de uno de los ventiladores mató por lo menos a un hombre y quemó a muchos otros con agua hirviendo. Un mes después, Isambard Kingdom Brunel, su constructor; murió de una embolia.

El Great Eastern jamás tuvo lleno total, y en su cuarto viaje, fue dañado brutalmente por una tormenta.

Finalmente, en 1862; cargando a 1,500 pasajeros; atravesó un área jamás explorada y se abrió al fondo… salvándose del hundimiento solo por  poseer doble casco; mismo del cual, en algunas ocasiones se reportó haberse escuchado un extraño martilleo proveniente de la zona bajo las cubiertas. La tripulación lo podía oír incluso en medio de una tormenta, y no era raro que despertar a los marineros.

Al comenzar a ser desmontado para venderse por partes, se descubrió que dentro del doble casco se hallaba el esqueleto de un constructor, que había sido reportado como desaparecido durante la construcción.

FUENTE: http://mitosmonstruosyleyendas.blogspot.mx/

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