Leyenda de la chica del lago

En Estados Unidos uno de los eventos más importantes para los jóvenes es la noche de graduación, no en si por la fiesta escolar, si no por lo que continúa de ella, pues las parejas acostumbran reunirse después del baile en un lugar, más cómodo.

Esa noche, una pareja de estudiantes, de los más populares, decidieron salir del baile e irse al lago para estar más tranquilos, sin tanta gente a su alrededor.

El lago es una zona apartada y oscura donde no es nada prudente estar por la noche y mucho más imprudente para una mujer.

Al cabo de unos momentos de estar ahí, la pareja escuchó algo, sobre todo ella sentía que algo no andaba bien y quería irse a casa pero su novio no se lo permitía y aunque la chica insistía enfadada, el chico le pidió que se quedara con él.

La chica de inmediato quiso marcharse, pero eso no estaba en los planes de su pareja que insistió el quedarse, al cabo de un rato discutiendo el asunto ella comenzó a gritarle al joven, que no tuvo tiempo de responder, pues la chica fue atrapada por algo que salió rápidamente del lago sin dejarse ver entre la oscuridad. Su asustado acompañante se echó correr y correr sin importarle dejarla atrás.

Ya que los compañeros dieron testimonio de que la última vez que los vieron se encontraban cerca del lago, concluyeron que se habían ahogado, aunque no pudieron jamás encontrar sus cuerpos.

Pero al siguiente año, en el baile de graduación de esa misma escuela, una jovencita con un bonito vestido blanco, pide aventón a los automovilistas a quienes les dice: – ¿Me lleva a casa por favor?, vivo cerca, a dos calles, esperaba a mi novio pero este no regresó –. Si el conductor accede, se monta en la parte trasera del vehículo, y cuando el conductor voltea para preguntarle hacia donde, ¡No hay nadie!, la muchacha ha desaparecido, dejando un rastro de humedad en el asiento del auto.

Desde aquel día, se cuenta que cada baile de graduación de esa misma escuela y sobre medianoche, ella se aparece con su bonito vestido blanco parando coches.

Se dice además que sólo alcanza a decir: ” ¿me puedes llevar a casa? Es que mi novio me dejó aquí y todavía no ha regresado por mi”. El conductor del vehículo accede y cuando voltea para decirle algo o para preguntar allí no hay nadie, la muchacha desaparece, pero cuando el conductor revisa el asiento trasero de su coche, donde la muchacha se sentó, está húmedo y frío.

Eso es lo que cuentan, y sólo les pasa a personas que van conduciendo solas en mitad de la noche.

FUENTES: http://leyendadeterror.com/   http://www.cuentosdeterrorcortos.com/

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