El fantasma de “Don Isauro Martínez” (Leyenda de Torreón, Coahuila)

“Hace años, en el siglo de Torreón publicaban toda una plana con leyendas de fantasmas de aquí de la laguna, recuerdo muy bien porque la publicaban ya cerca del día de muertos, no sé si aun lo hagan pero lo dudo mucho.

En fin, recuerdo muy bien que en la última plana que leí, se la dedicaban a las diferentes leyendas que se narraban alrededor del teatro Isauro Martínez y las ya tan famosas historias de las apariciones de don Isauro Martínez, propietario del teatro (Antes cine)

Son varias las leyendas que se cuentan, entre ellas las del gremio teatral quienes aseguran que en varias ocasiones, estando ensayando en el escenario lo han visto sentado, en medio de una sala vacía, justo en la galería, lugar que para él en vida era favorito y donde mejor apreciaba los espectáculos.

Pero una de mis favoritas, es la que narra sobre aquel comentado encuentro que tuvo un hombre quien llegaba a las 8 de la mañana al teatro a dejar una escenografía al teatro de una compañía proveniente de la ciudad de México que ese día tenían presentación.

El hombre llego con el camión por la calle Galeana (Lugar donde se encuentra la rampa y el portón de acceso de la escenografía y los actores) y se encontró con la sorpresa de que el portón se encontraba cerrado, toco por unos minutos hasta que un hombre muy amablemente le atendió. El encargado le comento sobre la presentación y su labor de dejar la escenografía lista dentro para que procedieran a armarla, el amable señor aquel, le abrió el portón y le indico que podía hacer su labor para no demorar el trabajo de toda la compañía, según el hombre, ese amable señor después de decirle: “Se queda en su teatro” desapareció caminando hacia la sala.

El hombre siguió con su labor de descarga hasta que, por ahí de las 9 pasaditas de la mañana llego la encargada de la oficina quien atónita de ver a aquel hombre entrando y saliendo del teatro, le pregunto quién le había dado acceso al teatro, ya que todo el personal (oficinistas y técnicos del teatro) llegaban de las 9 en delante.

El hombre le comento sobre el amable señor que le había abierto el portón para que hiciera su labor. La oficinista pensando que había sido el velador del teatro, siguió su camino a su lugar de trabajo.

Cuando el hombre termino de descargar toda la escenografía, se dirigió al a oficina para informar que su labor había terminado y dejar el horario de llegada de sus demás compañeros. Cuando era atendido, algo en la oficina llamo su atención. “ESE ES EL SEÑOR QUE EN LA MAÑANA ME ABRIO EL PORTON Y ME DIO ACCESO AL TEATRO PARA DESCARGAR LA ESCENOGRAFIA” Le comento a la oficinista mientras señalaba un retrato en la pared.

La oficinista al escuchar esto, solo atino a responder con sarcasmo que era imposible, ya que ese hombre era nada más y nada menos que don Isauro Martínez, fundador del ahora teatro y que llevaba ya años de haber fallecido.”

FUENTE: https://algodeaquialgodealla.wordpress.com

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