Los libros sagrados hindúes y los dioses de las naves voladoras “Vimanas”

Según diversos historiadores, la India es la “civilización más antigua de la Tierra”, con tradiciones culturales que se remontan en algunos casos a unos 8000 años A.C, y registros escritos en los Vedas (libros del conocimiento hindú), que se cree poseen entre 3000 y 5500 años de antigüedad. Así mismo diversos elementos de la cultura india, como la religión y la gastronomía, han tenido un importante impacto en todo el mundo. En el caso específico de la religión, la India ha sido cuna de religiones como la religión Veda, precursora del hinduismo, el sijismo, el budismo y el jainismo.

Lo que entendemos por cultura Hindú nacería aproximadamente hace 4,000 años, por el encuentro de dos pueblos distintos; los llamados ARIOS y la raza DRAVINIANA. La historia comienza entonces en la Península Indica, en Asia; habitada originalmente por una raza negroide, que se localizaba en el valle del río Indo, y cuya civilización florecería en el año 2,500 a.C. Esta cultura en el año 2,000 a.C. es invadida por una civilización llamada Aria, que hablaban una lengua de la que procedería posteriormente el sánscrito. De acuerdo a la mayoría de historiadores, los Arios provienen de la zona oriental de Europa y en particular de las poblaciones cercanas a las llanuras del Volga. Otros investigadores no ortodoxos asocian el pueblo Ario, con los míticos hiperbóreos.

El hinduismo como religión es politeísta y se enmarca es una mitología supremamente compleja, que no pretende demostrar la realidad, sino interpretarla de manera simbólica y que a menudo puede ser ambivalente. Sus tres principales deidades son: Indra, dios de la lluvia y el rayo, Shiva, el destructor de mundos y Vishnu, el preservador, reconstructor de la creación.

Las “vimanas” el vehículo de los dioses

Los textos sagrados de la literatura vedántica hindú hablan de lo que para algunos ha sido interpretado como naves espaciales (para otros son sólo los vehículos simbólicos de los dioses); conocidas bajo el nombre de “vimanas” (llegando a mencionar hasta 113 modelos de vimanas diferentes). Estas antiguas máquinas voladoras hacen pensar a algunos que los extraterrestres son en realidad los dioses de los que hablan los mitos y que han interactuado con la humanidad desde hace miles de años, incluso creando al hombre “a su semejanza” como parte de un experimento genético..

Esta es la posición de muchos investigadores entre los que se incluye al Dr. V. Raghavan, director jubilado del departamento de Sánscrito de la prestigiosa Universidad de Madras de la India, quien afirma;  “la India ha sido anfitrión de extraterrestres en la prehistoria. Esto puede concluirse a partir de los documentos en Sánscrito (lengua clásica de la India y el Hinduismo) con milenios de antigüedad, que describen a extraterrestres del espacio exterior que visitaron la tierra en el 4.000 a.C”. El Ramayana, libro sagrado hindú, describe máquinas voladoras o “Vimanas” que navegaban a gran altura: “Estos vehículos espaciales eran similares a los llamados platillos voladores reportados en todo el mundo de hoy”.

Según el Samar (otra colección de textos sagrados), los “vimanas” funcionaban con la “potencia latente del mercurio caliente”. Habrían dos tipos de vimanas: los “surymandalas”, que alcanzaban las regiones del sistema solar, y los “nahasatramandalas” que viajaban hacia el Sol. Por otro lado, los textos del Drona Parva hablan de un conflicto –aparentemente atómico– que habría sucedido alrededor del 12.000 a.C. Describe un “enorme proyectil llameante, quemando con fuego sin humareda, haciendo arder los bosques y matando millares de individuos”. Describe también el “arma de Agneya”: que arrastraba atrás de sí, en su corrida, un resplandor cegante”.

En el Mahabharata escrito aproximadamente en el 3.000 a.C., hay imágenes muy claras de batallas fantásticas: “Bhima voló con su vimana en un rayo inmenso, que tenía el resplandor de un arma que podía matar a todos los guerreros que usasen metal en el cuerpo: “El arma causaba el efecto de hacer caer los cabellos y las uñas de las manos y de los pies, y todo lo que era vivo se tornaba pálido y flaco”. Algo muy parecido le sucedió a los habitantes de las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, en agosto de 1945. En el octavo libro del Mahabharata, se cuenta que el personaje Gurkha, a bordo de un poderoso “vimana”, arrojó un único proyectil sobre la “ciudad triple”. De ella se elevó una fumata blanca, incandescente, diez mil veces más clara que el Sol. La fumarada se levantó con brillo inmenso y redujo la ciudad a cenizas.

La gran mayoría de investigadores que analizan los textos sagrados hindúes, consideran que lo allí descrito no es más que un reflejo de la gran creatividad e imaginación de los escritores antiguos. No obstante, el descubrimiento de las ruinas de Mohenho-Daro, en la India en 1960,  parece confirmar la utilización de armas atómicas, ya que de las ruinas emergieron esqueletos que parecían quemados. Fueron estudiados y se constató una antigüedad de 8.000 a 12.000 años. Lo que descolocó a la ciencia era que esos esqueletos tenían una fuerte presencia de radioactividad. La pregunta de algunos es si el relato nuclear de los antiguos textos tenía que ver con las víctimas de los restos radiactivos hallados en las ruinas de Harappaimohenho-daro, en el Valle del Indo. El nivel de radiación de los mismos superaba en 50 veces la normal. Las pruebas se repitieron varias veces mostrando siempre la misma realidad de un holocausto nuclear, tal cual lo relatan los milenarios textos de la India. Incluso hoy los niveles de radiación registrados por los investigadores son tan altos, que el gobierno Indio ha acordonado toda la región. (Las naves espaciales Védicas: VIMANAS. Circulo Odinista Europeo.

El descubrimiento reciente de Dwaraka, la ciudad de los mil templos, sumergida frente a las costas occidentales de la India parece confirmar la validez histórica del Mahabharata que la describe con lujo de detalles. También recientemente y gracias a la fotografía satelital se pudo confirmar la existencia de un puente sumergido entre la India y Ski Lanka, cuya construcción por el dios Hanuman es descrita en el Ramayana. Otras culturas de la región también incluyen referencias muy explícitas de naves voladoras en sus textos sagrados. En el “kantio o kantium” libro sagrado tibetano, se describen unas “perlas voladoras”. Capaces de transportar a cientos de personas e ir de un lado al otro, incluso hasta lejanas galaxias.

Quizá deberíamos ver con más respeto y credulidad a los antiguos registros de nuestros antepasados, no solo de la cultura hindú sino de todo el mundo.

FUENTE: http://planetamatrixilluminati.blogspot.mx/

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