Shinigamis, Los Dioses de la Muerte

Un shinigami (死神, Dios de la muerte?) es una personificación de la muerte en la mitología japonesa. Según la mitología, su función es velar y decidir quien muere y cómo, a veces hasta alimentándose de las almas humanas. Existe un gran misticismo alrededor de esta figura, ya que no se puede delimitar si es buena o mala, aunque -en las narraciones- muchas veces sus decisiones parecen cruentas y horribles. Pero a pesar de que las distintas religiones que les han dando un carácter demoníaco, su carácter es más neutral. Pertenecen a la casta baja de los dioses. Hay relatos que cuentan que estos dioses ayudaron a los humanos a cumplir ciertas tareas, y se dice que los shinigamis custodian la entrada a los dos Mundos en un plano que se podría denominar el Ethero. El personaje occidental de La Muerte es un equivalente de los shinigamis.

Tambien es generalmente traducido como “dios de la muerte”, pero sería más bien “kami de la muerte”. Kami es un concepto japonés del espíritu más cercano al concepto abrahamico de ángeles, o el concepto compartido entre la anticua Roma y la mitología Griega sobre los espíritus.

Una zanpakutō es el arma principal de un Shinigami, Arrancar y Vizard. El arte de blandir una zanpakutō se llama Zanjutsu.

Son capaces de cortar cuerpos espirituales y, por lo tanto, pueden ser usadas para combatir a los Hollows. Cada Shinigami lleva una zanpakutō, y cada zanpakutō es única, ya que las espadas son el reflejo del alma y poder de un Shinigami y, además tienen consciencia propia. El nombre de una zanpakutō, también es el nombre del espíritu que le da poder a la espada, y le presta su fuerza al Shinigami que la lleva. Estos espíritus varían bastante en apariencia y tienen sus propias personalidades distintas.

Normalmente, el espíritu de una zanpakutō tan sólo puede ser visto por su portador y viven en su propio “mundo interior”, creado dentro de las mentes de los Shinigamis. Igualmente, cada mundo interior de un Shinigami, es totalmente distinto del de los demás y único. Un espíritu de zanpakutō puede llevar a su portador a su mundo interior e incluso los Shinigamis pueden conseguirlo, mediante meditación.

La forma de una zanpakutō y sus habilidades, están basadas en el alma de los Shinigamis. Una vez que aprenden el nombre de su espada, son capaces de comunicarse uno con otro y hacerse más fuertes juntos. Las zanpakutōs nacen con su Shinigami y mueren con ellos. Los Shinigamis las usan en batalla como un reflejo de su corazón. Los dos forman parte de un “uno” y comparten la misma convicción.

Por otra parte, cabe decir que las zanpakutō que llevan los Shinigamis de clase baja y que no tienen nombre propio, se llaman Asauchi. Los Shinigamis que aún están entrenado (que no pertenecen al Gotei 13), llevan una zanpakutō genérica, así como los Shinigamis que son incapaces de comunicarse ellas.

Por el hecho de que son parte del alma de su dueño, las zanpakutō no pueden ser reemplazadas y, en el caso que acaben rotas, se regenerarán poco a poco.

El tamaño de una zanpakutō refleja la cantidad de poder espiritual que tiene su dueño.

Si un Shinigami atraviesa el pecho de un humano con su zanpakutō y canaliza su Reiryoku hacia dentro de su cuerpo, el humano se transformará en Shinigami. Este acto no tiene unas grandes posibilidades de éxito,incluso si el humano tiene un gran nivel de energía espiritual. Si el método falla, el humano muere.

Cada zanpakutō tiene su nombre propio.

Normalmente, incluso una zanpakutō rota puede volver a su estado original si su portador se recupera.

Las zanpakutōs tienen una forma verdadera. Esta forma reside dentro de su Shinigami. Los Shinigamis pueden hacerse más poderosos si se comunican con ellas.

La zanpakutō posee su propio reiatsu, que puede ser notado como cualquier otro y que es prácticamente idéntico al de su portador, con muy pocas diferencias.

A pesar de ser raro, no es imposible que más de un alma esté en sintonía con el mismo espíritu. En estos casos, las antiguas leyes de la Sociedad de Almas, no permitirán que dos individuos porten la misma zanpakutō. Por lo tanto, tendrán que batirse en duelo para saber a quién le pertenecerá el espíritu (el perdedor será sentenciado a muerte).

No importa qué forma o tamaño tenga una zanpakutō para su dueño, ya que la podrá portar con facilidad. Los Capitanes Shinigamis, conscientemente, mantienen a sus zanpakutō en un tamaño manejable, sino todos llevarías espadas con el tamaño de un rascacielos. Por eso mismo, nadie puede juzgar la fuerza de un oponente por el tamaño de su zanpakutō.

El portador conoce muy bien el espíritu de su zanpakutō y viceversa. La conexión entre ellos es muy profunda aunque, en un principio, el portador no es capaz de escuchar al espíritu. No es raro que la primera vez que se vean, sea en el mundo interno, mientras que el futuro Shinigami duerme.

Una zanpakutō es generada por su portador, a través de la solidificación de su Reiryoku. Normalmente, cuando un Shinigami se gradúa de la Academia, gana su arma única, aunque el proceso de obtención de este arma, aún no se ha mostrado. Lo que sí que se ha visto es que, Ichigo, que se entrenó de manera independiente y diferente del resto de Shinigamis, ganó su propia zanpakutō a través de una prueba que le requirió penetrar en lo más profundo de sí mismo y conseguir su propio poder, de una manera que antes nunca había tenido. Se desconoce si los demás Shinigamis hacen lo mismo.

De todos modos, se sabe que, cuando un Shinigami obtiene su propia zanpakutō, aprende su nombre y es capaz de “activarla”. Esta habilidad de activación se llama “Shikai”, el primero de los dos niveles de activación. Cuando una zanpakutō cambia a su forma de Shikai, vemos la verdadera forma del arma.

Portar una zanpakutō no es una simple cuestión de habilidad como espadachín. Ya que las espadas están vivas y tienen consciencia propia, los Shinigamis deben obtener la cooperación de ellas para maximizar su rendimiento. Esto se puede hacer de muchas maneras, pero parece ser que la manera ortodoxa de hacerlo, implica subyugar la espada. Los Shinigamis de las 13 Divisiones mantienen sus espadas selladas en forma de una katana ordinaria, y tienen reglas estrictas sobre donde y cuando está permitido el liberarlas. El mantener una espada en su forma liberada todo el tiempo, parece ser considerado de torpes, como un símbolo de descuido o inexperiencia.

Los Shinigamis también usan ciertas frases para activar sus espadas, cosa que parece ser necesaria para liberar los sellos que mantienen sus poderes limitados. La mayoría de las espadas tienen tan sólo un comando, aunque hay algunos Shinigamis que usan más de uno sobre sus armas. También hay Shinigamis que son capaces de liberarlas si pronuciar dicho comando. Estos son los que han conseguido el Bankai.

No es suficiente con saber el nombre de una zanpakutō. Si el portador le presta su poder, el arma se volverá más fuerte. Para utilizar el poder de una zanpakutō por completo, el portador debe conocer el espíritu que reside en ella.

FUENTE: http://www.taringa.net/comunidades/infernum

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s