La Dama Verde

Se dice que un valle en Banffshire, Escocia, alguna vez fue visitado por el fantasma de una Dama Verde. La esposa de un terrateniente de la localidad murió, y alrededor de seis meses después, uno de los campesinos del terrateniente regresaba a su casa una noche, cuando fue detenido por una extraña dama, vestida de verde de la cabeza a los pies. No pudo ver su cara, pues llevaba una enorme capucha sobre la cabeza. Le pidió al campesino que la ayudara a cruzar un arroyuelo. Peter Underwood, coleccionista de relatos de fantasmas, escribe:

“Había algo en el tono de su voz que estremeció al campesino, y según declaró después, parecía correr como un líquido helado por su cerebro. La petición era extraña, pues el arroyo era sólo una pequeña corriente, tan suave que no presentaba peligro ni para el viajero más miedoso”.

Pero el hombre la invitó a subir a su caballo y ella saltó con sorprendente agilidad. Cuando estuvo sentada detrás de él, se sentía más como un “costal de lana a medio llenar” que un ser humano vivo. Cuando llegaron a la otra orilla, la mujer verde se bajó del caballo y echó hacia atrás su capucha, dejando ver el rostro de la esposa muerta del terrateniente. Le ordenó al campesino que se fuera a su casa y le dijo que pronto se conocerían mejor.

Después de este encuentro inicial la Dama Verde se aparecía con regularidad a los criados de la casa, pero nunca a su esposo. Parecía siempre interesada en el bienestar de los criados y en la administración de la casa. De hecho, se convirtió en una asidua visitante, y los criados que al principio le temían, con el tiempo cuando se aparecían decían que “sólo se trataba de la Dama Verde”. Tenía apariencia pálida y triste -muy fantasmal, pero trataba de parecer alegre y con frecuencia se le veía reír. Algunas veces su risa se escuchaba aunque ella no fuera visible. En ocasiones incluso era juguetona.

Cuando una criada se negó a contestar sus preguntas, la Dama Verde, jugando, le arrojó una almohada. Alrededor de un año después de la primera aparición, Ja Dama Verde intervino drásticamente en los asuntos de la casa. Se apareció a la anciana nana de la familia y le dijo que dos de los niños se encontraban en peligro en la playa. La nana informó al terrateniente, quien corrió a la playa y encontró a los dos niños aferrados a una roca, a punto de ser arrastrados por el embravecido mar. Los pudo salvar.

Cuando la nana regresó a su habitación, encontró a la Dama Verde sentada junto al fuego. El fantasma le contó por qué regresaba de la tumba. Dos años antes de morir, un mercader viajero entró al huerto de frutas; ella mandó a uno de los criados a sacarlo, pero pelearon y el mercader murió. Al principio quería decirle al terrateniente lo que había pasado, pero descubrió que la maleta del mercader muerto estaba llena de preciosas sedas y terciopelos y un hermoso lienzo de satín verde. La bolsa también contenía gran cantidad de monedas de oro. Por lo tanto, ella y el criado enterraron el cuerpo y se repartieron las telas y el oro entre los dos. Ella escondió el oro detrás de un tapiz de su habitación, y con el satín verde se mandó a hacer el vestido que aún usaba después de su muerte.

Esa fue la última vez que la Dama Verde se apareció a alguien de la casa. Cuando se examinó el lugar detrás del tapiz se encontró una pequeña caja con monedas de oro. Posteriormente también se encontraron los restos del mercader, confirmando así el relato de la Dama Verde.

FUENTE: Enciclopedia de Fantasmas.

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