La leyenda negra del “Dakota”, el edificio maldito de Nueva York

El impresionante edifico situado en el numero 1 de la calle 72,  al oeste de Central Park en Nueva York ,  no solo es famoso por albergar personajes celebres y ser escenario de la muerte del mítico John Lennon, un halo de misterios y leyendas negras rodean al peculiar edificio.

Un poco de historia:

El edificio comenzó a construirse en 1880 y fue terminado 4 años mas tarde. Su diseño corrió a cargo del arquitecto Henry Hardenberg (autor del también mítico Hotel Plaza) y  fue avalado con una fuerte inversión del propietario de las maquinas de coser Singer, Edward S. Clark.Su estilo es propio del renacimiento de la Alemania del norte y la distribución de los pisos esta inspirado en la arquitectura francesa de finales del siglo XIX.

Cuando se construyó estaba tan lejos de la ciudad que ni siquiera llegaba la electricidad  y se decía que parecía estar en Dakota (al norte de EE.UU., en la frontera con Canadá), de ahí su nombre. Sin embargo pese a su lejanía y el hecho de que estuviera rodeado de oscuridad, no impidió que tuviera éxito y fuera alquilado por completo.

Luego Manhattan comenzó su rápida expansión hacia el norte y los precios se dispararon  creando cierta exclusividad al edificio y comenzando a ser habitado por personajes ilustres, algunos de ellos muy conocidos como  Judy Garland, Boris Karloff, Leonard Bernstein y Lauren Bacall. También ha sido residencia de famosos cantantes como John Lennon (su viuda Yoko Ono sigue viviendo allí) , Jennifer López, Marc Anthony, Bono y su esposa activista Ali Hewson, Sting, Paul Simon o Roberta Flack.

Pero a pesar de hacerse mundialmente famoso por el asesinato en sus puertas de John Lennon,  siempre ocurrieron sucesos extraños entre sus muros.

A principios del siglo XX estuvo viviendo en el edificio Dakota el famoso mago negro Aleister Crowley. Éste, considerado uno de los hombres mas perversos del mundo, llevó a cabo varios rituales de magia negra dentro del edificio.

Por la misma época estuvo viviendo el actor de cine de terror Boris Karloff, el cual participó en impresionantes veladas de espiritismo. Se dice que cuando murió Karloff hubo fenómenos de poltergeist y su persona se manifestó en el lugar mediante presencia fantasmal, que fue vista y oída por diversos inquilinos que huyeron despavoridos del edificio.

También se dice que el sumo sacerdote de la brujería Wicca inglesa, Gerald Brossau Gardner, se alojó en este edificio cuando visitó Nueva York. En él celebró rituales mágicos invocadores de las potencias ocultas de la naturaleza. Precisamente, Polanski en el año 1968, se inspiró en este personaje para moldear las características del brujo maléfico cooprotagonista de la película “La semilla del diablo” (Rosemary’s baby).

Durante el rodaje de la” semilla del diablo” ,  y a pesar que en el lugar solo se rodaron los exteriores, en el edificio Dakota tuvieron lugar todo tipo de extraños accidentes que diezmaron al equipo. En este edificio se produjo el desequilibrio nervioso de la actriz protagonista Mia Farrow y la ruptura de esta con Frank Sinatra. La película convirtió al Dakota en foco de atención al desvelarse por la prensa las connotaciones mágicas y ocultas que el edificio poseía. Diversos grupos de practicantes de la magia negra y de sectas satánicas se congregaron ante el edificio Dakota para amenazar a Polanski y su equipo e impedir que la película se llevara a cabo. Entre estos personajes se encontraba el tristemente célebre Charles Manson, el hombre que tiempo después y con varios miembros de su secta se encargaron de convertir en realidad las amenazas. En 1969 llevaron a cabo la matanza de Cielo Drive, en Hollywood, donde asesinaron a un grupo de personas, entre ellas a la actriz Sharon Tate, esposa de Polanski y a su bebe no nato atravesados por un tenedor.

El ultimo film rodado en el edificio ha sido la versión americana de “Abre los ojos”, “Vanilla Sky”, protagonizada por Tom Cruise, y el ultimo en conseguir un apartamento ha sido el actor Alec Baldwin,  por la “módica” cantidad de mas de 8 millones de euros.

Pero no solo hace falta dinero para vivir en el, sino que además hay que pasar una férrea aprobación general del resto de vecinos que ni Antonio banderas ni Melanie Griffith pudieron sortear en 2005.

FUENTES:

http://www.infobae.com/

http://www.elsalvador.com

http://www.ciao.es/

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La leyenda del “Queen Mary”.

Este enorme barco inglés construido en 1937, que ha cruzado el Atlántico mas de 1.000 veces, ha servido de trasporte a las tropas aliadas durante la segunda guerra mundial participando incluso en la invasión de Normandía, y que debe su nombre  a la reina de Inglaterra, ha participado en muchos acontecimientos de la historia reciente, pero también es famoso por otros acontecimientos mas “extraños”.

Hoy en día es un hotel  de lujo en Long Beach, pero mucha gente no se atreve a entrar en él por estar considerado uno de los centros con mas actividad paranormal del mundo, de hecho hay registros de hasta 55  “manifestaciones” diferentes en varias zonas del inmenso buque y en junio de 2001 la NBC realizo un recorrido interactivo de los fenómenos que ocurrían en el barco. Estos son algunos de ellos:

La puerta 13 de la sala de máquinas: El 10 de Julio de 1.966 se realizaron  trabajos de mantenimiento en las puertas herméticas de la sala de máquinas. John Pedder  realizó el trabajo de mantenimiento. Era un empleado muy joven, apenas 18 años. Aunque aparentaba algo mayor por la barba que tanto le gustaba tener. Vestía su típico mono azul, lleno de grasa. En un desgraciado descuido, John fue aplastado por la puerta nº 13, muriendo en el acto. Tiempo después, se amontonaron los testimonios de tripulantes y viajeros, que dicen haber visto a un hombre joven con barba, vestido de azul, caminando por el pasillo de la sala de máquinas y desapareciendo en la puerta nº 13.

Una guía turístico avanzaba por el pasillo cuando tuvo la típica sensación de ser observada por alguien. Al girarse pudo ver como una figura se desvanecía delante de sus propios ojos. Inmediatamente, notificó lo sucedido. La descripción que realizó coincidía con los rasgos de John Pedder. Se le mostró un conjunto de fotos para ver si podía identificarlo. De entre toda la muestra, identifico la foto de John Pedder.

La guardería de 3º clase: En uno de los numerosos viajes que el Queen Mary ha realizado por el Atlántico. Una mujer dio a luz. El bebé, que los padres decidieron llamar Leigh Travers Smith. Y fue traído a esta guardería. Pero algo no fue bien. A las pocas horas de su nacimiento murió. Existen testimonios que aseguran haber escuchado, durante la noche, el llanto de un bebé procedente de la guardería. Muchos lo atribuyen al niño, Leigh Travers Smith.

El Salón de la Reina: es un salón de primera clase, donde no falta ningún detalle. Pero la opulencia y el glamour, no está reñida con experiencias extrañas que han vivido muchos de los que han disfrutado de los privilegios de esta estancia.

En una de las tantas visitas guiadas, que grupo de turistas protagonizan. Una niña, que nos visitó con sus padres, afirmó insistentemente que veía a una mujer. Pero lo cierto es que nadie vio, excepto la niña. Ella no dejó de señalarla con él dedo diciendo: “está ahí”. La niña describió a la enigmática visión como una mujer joven y guapa. Ninguno de aquellos turistas imaginó, es que hay informes que recogen testimonios de tripulantes y viajeros, que aseguran haber visto en este salón , a una mujer joven, muy hermosa y vestida de traje de noche blanco, reluciente. Hay quien afirma, que la ha visto bailar elegantemente entre las sombras del salón. Son tan numerosos sus apariciones, a lo largo de la historia del barco, que le han puesto un apodo : “la mujer de blanco”.

En una reciente visita turística guiada. Uno de los turistas, sacó una foto a un espejo de una suite. Al revelarla, comprobó con extrañeza, que en el espejo se reflejaba un hombre extraño. El guía encargado de atender a esta visita, negó rotundamente, que el hombre del espejo fuera parte del grupo de turistas. En un examen minucioso de la fotografía, se compró que tanto el peinado del extraño hombre y sus ropas pertenecían a varias décadas pasadas, concretamente a los años 30.

Las piscinas de primera clase: a este lugar es de acceso restringido. Solo se permite las visitas guiadas. En estas piscinas, es donde más hechos extraños han ocurrido. Son muchos los pasajeros que han comprobado, con cierto grado de horror: como aparecen y desaparecen sin explicación racional, señoras con trajes de baños de época caminando por el borde de la piscina; el sonido del chapotear del agua, como si alguien nadase, cuando en el agua no había nadie; a veces, se han visto avanzar estelas, como las se producen al nadar, pero en esas ocasiones nadie nadaba; en otras ocasiones, se vio como avanzaba las huellas mojadas de un pie invisible.

En la piscina de primera clase, se produjeron dos hechos luctuosos. Dos mujeres se ahogaron, una en la década de los 30 y la otra en la de los 60.

Han sido tanto los testigos que aseguran haber vistos hechos sorprendentes, que en los últimos años, se ha decido instalar una cámara.

El barco participó activamente en la segunda guerra mundial. Fue pintando de gris camuflaje y se bautizó como “El Fantasma Gris”. Era tan codiciado por los adversarios nazis, que se ofreció 250.000 dólares de recompensa y la Cruz de Hierro para el capitán de submarino que lograra hundirlo. En unas maniobras nuestro Fantasma Gris embistió al barco inglés Curacoa. Más de 300 soldados ingleses perdieron la vida en aquel accidente. Cuarenta años después de los hechos relatados, se habilitó el lugar exacto de la colisión, para que un equipo de televisión dejara cámaras grabando, evidentemente en aquellos momentos en el lugar, solo estaban las cámaras. Al comprobar las grabaciones, el audio recogió: voces, gritos y golpes que algunos lo atribuyen a los soldados ingleses del Curacoa.

La cocina: pero estas muertes no fueron las únicas en tiempos de guerra. Durante la Segunda Guerra Mundial se produjo el asesinato de un cocinero a manos de sus compañeros. Aún hoy, hay personas que aseguran escuchar los gritos del  cocinero.

VIDEO QUEEN MARY

FUENTES:  http://www.yourghoststories.com

http://www.cienciamisterio.com

La leyenda del “Octavius”.

En la mañana del 12 de agosto de 1775, el ballenero groenlandés Herald se las arreglaba para cruzar el Atlántico Norte cuando el silencio glacial fue roto por el grito del vigía. Al frente y al Oeste, por encima de un iceberg podían verse las puntas de unos mástiles a unos diez kilómetros de distancia. Lentamente, una goleta emergió por detrás de la masa de hielo y a través del telescopio el capitán del Herald pudo constatar que no había señales de vida. Las velas estaban desechas y todo el barco brillaba curiosamente bajo el sol, cubierto como estaba de escarcha.

El capitán ordenó acercarse y empezó a gritarle a la tripulación de la extraña embarcación, pero sólo el silencio respondió a su llamado. La goleta siguió imperturbable su aparente camino sin ruta. “Bajen la lancha,” ordenó el capitán Warren. “Voy a echar un vistazo.”

La tripulación del Herald, como buenos marinos supersticiosos hasta el tuétano, permanecieron inmóviles. No tenían las más mínimas intenciones de aventurarse en el barco fantasma, y sólo cuando el capitán empezó a mandarles, los marinos acataron sus órdenes.

El capitán eligió a ocho hombres para que lo acompañaran, y remando llegaron hasta la proa del barco donde bajo una capa de hielo podía  leerse el nombre de la embarcación, Octavius. Ninguno había escuchado sobre ella jamás.

Desde el bote el capitán volvió a llamar a la tripulación, pero entre los ecos de su propia voz sólo escuchó el crujir de la madera y el silbar del viento entre las velas deshilachadas. Con cuatro de los hombres el capitán decidió subir a bordo.

La cubierta estaba tapada por el hielo y no se veía una sola persona sobre ella. Tras abrirse camino a través del hielo, decidieron bajar a los camarotes; donde consiguieron a veintiocho hombres congelados. Cada uno acostado en su litera y cubierto por capas y capas de cobijas y ropa. El frío había conservado sus cuerpos en perfecto estado y daba la impresión de que simplemente dormían la siesta.

En la cabina del capitán, el espectáculo fue el mismo. Su cuerpo estaba sentado en una silla frente a su escritorio. Las manos entrelazadas sobre las piernas y la cabeza tumbada hacia un lado con los labios entreabiertos. En una cabina detrás de la suya había tres cuerpos más. Una mujer estaba acostada en una camilla descansando su cabeza sobre el brazo, los ojos completamente abiertos viendo a un hombre con las piernas cruzadas sentado en una esquina en el otro lado del cuarto. En sus manos tenía un pedernal y una barra de metal. Frente a él, un puñado de aserrín cubierto de escarcha. La muerte lo había vencido tratando de encender un fuego. Junto a él estaba la chaqueta del marino. El capitán Warren la levantó y debajo de ella descubrió el cuerpo de un niño abrazado a un muñeco de trapo.

Los marinos del Herald habían visto más que suficiente y empezaron a pedirle al capitán que se marcharan. Pero el capitán les respondió que quería saber más. Bajó al depósito y no encontró ni un gramo de comida y cuando volvió a cubierta sus hombres estaban en pánico y le amenazaron con amotinarse. Contra todos sus deseos Warren tomó la bitácora del Octavius y regresó al Herald, desde donde pudo ver la goleta perderse sin rumbo en el horizonte para nunca más volver a saber de ella.

El capitán se retiró a su camarote a leer la bitácora y notó que faltaban todas las páginas del libro menos la primera y última. El marinero a quien se lo había encargado había dejado caer el resto en el mar.

En la primera el capitán del Octavius había escrito que habían partido de Inglaterra con rumbo a China el 10 de septiembre de 1761. Catorce años atrás. La última página tenía una sola anotación que estaba fechada el 11 de noviembre de 1762.

“Hasta ahora hemos estado atrapados en el hielo por 17 días. Nuestra posición aproximada es Longitud 160 O, Latitud 75 N. El fuego finalmente se extinguió ayer y el maestre ha estado tratando de encenderlo otra vez pero sin mucho éxito. Le ha dado la piedra a uno de los marinos. El hijo del maestre murió esta mañana y su esposa dice que ya no siente el frío. El resto de nosotros no siente lo mismo en esta agonía.”

Los ojos del capitán Warren volvieron a las palabras “Longitud 160 O, Latitud 75 N…” El significado era impresionante. En la fecha de la última nota en la bitácora, el Octavius había estado atrapado en hielo en el océano ártico, al norte de Point Barrow, Alaska. Miles de kilómetros de donde lo habían encontrado ese día. Un continente de hielo se extiende entre estos dos puntos.

Lo que el Octavius había hecho era pasar el legendario Paso del Noroeste. Por cientos de años se había buscado una ruta más corta entre el Atlántico y el Pacífico para llevar a cabo el intercambio comercial entre Asia y Europa. El Paso del Noroeste era un sueño para las potencias europeas de eliminar el largo viaje alrededor de la punta de Suramérica.

Aparentemente, el capitán del Octavius también había decidido encontrar el paso en vez de volver a casa alrededor de Suramérica. Pero como muchos otros antes que él, lo único que encontró fue la muerte.

Pero el Octavius había logrado el objetivo por si mismo. Año tras año había permanecido a flote, y sin nadie atendiendo el timón se había deslizado lentamente hacia el Este, aguantando la furia de los elementos hasta que finalmente llegó al Atlántico Norte. No fue sino hasta 1906 -ciento treinta y seis años más tarde- cuando otro barco, el Gjoa, comandado por el explorador noruego Roald Amundsen, logró cruzar el Paso del Noroeste.

Pero el Octavius había sido el primero, aunque su capitán y tripulantes hubiesen estado congelados por más de trece años.

FUENTES: www.elnuevocojo.com  http://misterios.co/

Mary Celeste, el barco cuya tripulación desapareció.

En 1872, el “Mary Celeste”, un barco  de 31 metros de eslora y 282 toneladas de peso,    fue hallado navegando a toda vela por el Atlántico rumbo a Gibraltar. La comida estaba servida y los botes salvavidas en su lugar, pero la tripulación había desaparecido inexplicablemente.

La embarcación, que ya tenía fama de estar maldita, fue vendida al mercader neoyorquino James H. Winchester por 11 mil dólares en 1869., para quien serviría como nave mercante, hasta que en 1872, uno de los sucesos más extraños de la historia tuviese lugar.

Bajo el mando del   capitán Benjamin Briggs, el barco  partiría el 5 de Noviembre desde  Nueva York con rumbo a Italia. En sus bodegas llevaba un preciado cargamento de barriles de alcohol industrial, mucho más valioso que el navío en si. La tripulación constaba del capitán, siete experimentados marineros y dos pasajeras. Sarah, la esposa del capitán y Sophia Matilda, su pequeña hija de 2 años, ya que pasarían un tiempo en familia por Italia.

La primera semana de diciembre de 1872, el mercante británico “Dei Gratia”  avistó el barco con las velas extendidas. El capitán, tras observar el barco durante varias horas y no ver a nadie en cubierta, mandó a algunos de sus tripulantes a abordar la nave.

Una vez a bordo, la nave estaba desierta. La ropa de unos y otros estaba ordenada en sus respectivos cajones, así como joyas y objetos de valor, la comida y el agua. No encontraron el bote salvavidas, el sextante, el cronómetro ni la bitácora. El diario de navegación se encontraba en el cuarto del capitán; la última anotación era del día 24 de noviembre, pero no señalaba nada relevante. Según el diario, el tiempo había estado revuelto, pero ninguna otra circunstancia extraña.

El barco fue llevado a Gibraltar y usado durante 12 años más, hasta que en un intento de fraude a la compañía aseguradora por su actual propietario fue cargado con exceso de peso y hundido.

En 2001  fueron descubiertos sus restos en Haití, y 116 años después aún se barajan teorías dispares sobre el misterio de la desaparición de toda la tripulación, unos dicen que fueron piratas, otros mas imaginativos que una misteriosa criatura marina, y otros que un simple motín, el caso es que dudo que nuca sepamos que ocurrió de verdad a bordo del Mary Celeste.

Fuentes:

http://es.wikipedia.org/

http://www.anfrix.com/

“Little Bastard”, el coche maldito de James Dean.

Hay pocos actores que con tan solo tres películas, llegaran a ser una leyenda, ese es James Dean, y quizás parte de esa leyenda la tuvo su muerte a la temprana edad de 24 años. ¿La culpa?, su Porsche  550 Spyder, un coche que para muchos está maldito. Quizás no falten motivos para creerlo.

James Byron Dean nació en Indiana , Estados Unidos, el 8 de febrero de 1931, y a pesar de una infancia atormentada, todos le conocemos por su presencia en la gran pantalla, donde saltó a la fama en 1954 con “Al este del Eden”.

En lo más alto del “Star System”de Hollywood y conociendo una inusitada fama, comenzó a rodar su segunda película, “Rebelde sin causa” , cuyo éxito alimentaría su estrella. Gracias a su posición económica se compró su primer Porsche, un Spedster 356 y comenzaría  a competir en carreras atraído por el mundo del motor, pero cuando comenzó a filmar su última película, “Gigante”, adquirió su posesión más preciada y la que acabaría con su vida.

El 21 de septiembre de 1955 compró el exclusivo y limitado Porsche 550 Spyder, de 110 caballos, con motor de doble carburación, propulsión trasera y capaz de alcanzar 225 km/h, algo extraordinario en la época,  con carrocería de aluminio de solo 550 kg que le hacían extremadamente ligero y endiabladamente complicado de conducir. Tal vez por ello, Dean lo bautizó como “Little Bastard” (Pequeño bastardo). El número de bastidor del coche era 2Z77767, un número que según algunos expertos en numerología, traería mala suerte.

Curiosamente, una semana antes Dean, al que le encantaba pisar el acelerador,  grabó un anuncio para televisión en el que advertía a los jóvenes sobre los peligros de la velocidad.

El 30 de septiembre, nada más finalizar el rodaje de “Gigante”, se encaminó con su nuevo coche  enganchado en su ranchera, a una competición en Paso de Robles (California). Su amigo Bill Hickman iba con él, su mecánico Rolf Weutherich y el fotógrafo Sandford Roth les seguían en otro coche.

Casualidad o no, antes de llegar, Dean quiso rodar el coche ya que había pasado horas poniéndole a punto e instalando un cinturón de seguridad. Lo desenganchó de su ranchera y se puso al volante para rodarlo tranquilamente, mientras Rolf , su mecánico, hacía de copiloto.

La noche anterior dejó su gato a su amiga, la recientemente fallecida Elizabeth Taylor, pues tenía el extraño presentimiento de que algo malo iba a pasarle. Y así fue. De hecho una de las frases más famosas del actor: “Vive rápido, muere joven y deja un cadáver bonito”, se haría tristemente real en su caso.

Al  llegar al un cruce entre las rutas 41 y 46 en la localidad de Cholame, California, sobre las 6 de al tarde,  un Ford Custom Tudor Coupé conducido por Donald Turnupseed, un joven estudiante de 23 años, uno menos que Dean, se dirigió hacia el coche del actor a gran velocidad. Dean trató de esquivarlo, pero no pudo.  El golpe fue brutal, el Porsche salió despedido y lanzado contra un poste. Dean iba a 89 km/h, una velocidad legal en la zona.

James Dean murió por rotura de cuello y otras lesiones internas, su mecánico, Rolf, salió despedido se rompió la mandíbula, la clavícula y una pierna y Donald, el conductor del Ford solo se había roto la nariz y dislocado un hombro.

Un terrible accidente que acabó con la vida de Dean, pero que supuestamente fue el origen de una serie de extraños acontecimientos más, que hacen creer que ese coche esta maldito. Comienza a circular un extraño rumor que culpa a la ex novia de Dean, Maila Nurmi, conocida como “Vampira”, y que fue abandonada por el actor cuando este alcanzó la fama, de ser la causante del accidente a través de ritos de magia negra. El propio Dean años atrás reconocía en una entrevista la atracción que esa chica tenía por las fuerzas de la oscuridad, y el dinero con el que se compró “Little Bastard”, iba a ser para comprar la casa de ambos.

Un famoso restaurador y diseñador  de coches llamado George Barris, compró los restos del Porsche por 2.500 dólares, y nada más llegar a su taller, las cuerdas que lo sujetaban cedieron y el coche aplastó las piernas al operario de la grúa. Barris vendió los restos del coche por partes.

Dos de las ruedas fueron a parar a un coche de competición, y el día de la carrera, los dos neumáticos reventaron y el coche se estrelló dejando al piloto en coma.

El motor se vendió a Troy McHenry y la caja de cambios a William Eschrid, dos aficionados a las carreras. Poco después, cuando uno competía contra el otro, McHenry perdió el control y se golpeó contra un árbol, muriendo en el acto. Eschrid quedó gravemente herido en la misma carrera al perder el control en una curva por fallo mecánico.

Una tarde, un joven que pretendía robar una parte del coche para tener un objeto de la estrella, perdió el brazo en el intento de robar el volante, y el resto de la carrocería fue usada por la policía como ejemplo de los peligros de la carretera. El Porsche se guardaba en un garaje privado, que una noche ardió, y todos coches quedaros carbonizados, todos excepto extrañamente uno.

Luego en otra exposición, el coche se cayó sin motivo aparente del expositor y rompió la cadera a un visitante del museo. Su todavía dueño, Barris, cansado de poseer esa fuente de extraña mala suerte, decidió llevarlo al desguace. En el camino, un coche chocó contra el camión que lo transportaba y el conductor murió. El coche intentó ser trasladado otras dos veces, pero volvió a caerse sin causar heridos. Es en este punto cuando se pierde la pista y se crea confusión, varias teorías dicen que el coche se perdió, otras que fue reconstruido para un museo en 1960, y la mayoría cree que los restos están en una caja en un sótano del Historic Auto Attraction Museum (Illinois, EEUU), donde nadie se atreve a tocarlo.

Por cierto, dos que no habían muerto al instante,  Donald, el chico que conducía el otro coche que chocó con Dean, murió de cáncer en 1995, y el copiloto del actor, Rolf, murió en accidente de coche en Alemania en 1981 tras varios intentos de suicidio.

Así que, coincidencia o maldición, hay coches a los que es mejor no acercarse.

Fuentes:

http://shionforever.com.ar

http://motor.terra.es

http://s1.elforo.de/

http://es.wikipedia.org/

http://expedientesxxl.blogspot.com

http://multiplemaniacs.wordpress.com

U-65, el submarino maldito.

Normalmente escuchamos historias sobrenaturales  que transcurren en edificios, cementerios, etc.  La de hoy tiene un escenario menos conocido y común, un submarino de guerra.  Bienvenidos  a bordo del U-65.

A partir de 1871 y hasta 1919, el Imperio Alemán desarrolló una importante industria marina destinada a su uso militar. Este importante contingente se conoció como “Kaiserliche Marine”, o Marina Imperial y nació con el intento del Kaiser Guillermo II de ganar en poder de flota al Imperio Británico.

En 1916, en los astilleros de Hamburgo, se estaban construyendo para aumentar esta flota, 6 submarinos de combate que irían numerados del U-60 al U-65,   y que debían entrar en combate en la 1ª Guerra Mundial. Fueron terminados en 1917, pero desde su construcción, uno de ellos, el U-65 comenzó a fraguar una leyenda negra a base de una cadena de extrañas e inexplicables muertes.

Uno de los operarios que lo construían fue golpeado con una viga destinada a la cubierta de eslora, y murió en 1916.

Pocos meses después, tras ser finalizado, el 26 de enero de 1917, fue trasladado a mar abierto para probarlo, tres tripulantes quedaron atrapados y murieron asfixiados en la sala de máquinas, al supuestamente atascarse la puerta, algo más que extraño, porque cuando los mecánicos acudieron a investigar, la puerta se abrió sin ninguna dificultad.

Días después, en unas maniobras conjuntas con otros dos submarinos del mismo tipo, ocurrió otro suceso extraño. El capitán ordenó a un marinero inspeccionar las escotillas y la cubierta antes de efectuar una inmersión. El mar estaba calmado y no soplaba brisa alguna, y el vigía aterrado, vio como el marinero tranquilamente, y sin mediar palabra,  comenzó a andar por la cubierta  y se lanzó al agua junto al remolino de las hélices.

Tras el shock, y de informar del “accidente”, el capitán continuó con las maniobras y mandó sumergirse la nave, pero el submarino no responde, y comienza a hundirse sin control hasta tocar fondo, donde continúa durante 12 horas. La tripulación aterrada y con el fantasma de la maldición por todo lo ocurrido en sus cabezas, tiene la certeza de que van a morir por falta de oxigeno, pero de la misma extraña manera que se hundió, sale solo a  flote cuando el aire casi se había agotado.

El submarino regresa al astillero para ser reparado del choque con el fondo. En el sistema de maquinarias no se detecta nada anormal, y en unos pocos días, el submarino es declarado valido para el servicio, pero en el proceso de armarlo de nuevo, un torpedo estalla al recibir un golpe, segando la vida de un oficial y 8 marineros.

La tripulación embarcó aterrada, y los  testimonios de marinos que veían al oficial muerto cruzado de brazos sobre la cubierta se dispararon. El temor era tal que al llegar a Dover, en pleno combate, la tripulación prefirió desembarcar bajo las bombas antes que seguir a bordo. Nada más pisar tierra, el capitán murió alcanzado por metralla.

Los marineros se negaron a volver a embarcar enfrentándose a un consejo de guerra, pues decían que aquel submarino estaba embrujado. Algo extraño debieron ver los altos mandos, pues a los pocos días enviaron un sacerdote para  que exorcizara la nave.

Pero la maldición o la mala suerte se quedaron a bordo. Esa misma noche, un artillero se desmayó al ver al oficial muerto de brazos cruzados de nuevo sobre cubierta, y por la mañana  un marinero apareció muerto tras suicidarse y en la sala de maquinas, un accidente rompió la pierna de otro marinero.

La leyenda negra del U-65 ya era conocida en toda la armada alemana y tuvo un fin igual de extraño que su misteriosa vida, ya que a tan solo 4 meses del fin de la guerra, un 18 de julio de 1918, y mientras estaba emergido, fue interceptado por el enemigo, un submarino americano llamado L-2 , cerca de Irlanda.

El capitán americano, antes de dar la orden de lanzar un torpedo, divisó algo extraño sobre cubierta, y en su transcripción declaró que era un hombre con los brazos cruzados, extrañamente similar al fantasma que varios marineros afirmaban haber visto.

Sin darlo importancia se decidió a dar la orden de “fuego”, pero sin llegar a hacerlo, el U-65 saltó por los aires. El capitán corrió a buscar al responsable de abrir fuego sin su orden, pero se comprobó que ningún torpedo había sido disparado, así que ni siquiera en su final el misterioso submarino parecía escapar al misterio.

El tema fue zanjado porla Marina Imperial que perdió 34 vidas con su explosión, pero meses después, al acabar la guerra, aparecieron testimonios de varios marinos que habían desertado del U-65 y que narraban como veían extrañas luces en el interior, otro incluso afirmó que una mano helada le había tocado la cara, y como la mayoría de la tripulación había solicitado traslado a otro submarino.

Tras el testimonio de varios marineros el periodista americano Edgar Cayce, destapó la investigación a la que se sumaron multitud de testimonios. Simultáneamente y para acallar los rumores, la marina emitió un informe alternativo con las misiones del submarino en el que se negaba todo. La mayoría de los movimientos del “nuevo” informe, nunca habían existido, a pesar de que admitían que “en algún momento el submarino había efectuado maniobras inexplicables que escapaban al control y conocimiento de sus experimentados tripulantes”.

Solo nos queda saber si en algún lugar del océano aún sigue el U-65 como nave fantasma y con su oficial de brazos cruzados sobre cubierta.

FUENTES: http://www.mundosgm.com

http://elhogardelassombras.blogspot.com

http://www.lo-inexplicable.com.ar

http://estacioninsolita.blogspot.com

TR3S LEYENDAS DE MÉXICO

El Charro Negro

Hace 60-70 años en toda la zona de Azcapotzalco era común que las personas que salían noche de trabajar, vieran  a lo lejos a un hombre vestido de Charro montando un caballo negro, en esa época aún no era raro ver a personas montando a caballo ni mucho menos vestidas de Charro, lo terrorífico de la historia era que supuestamente el Charro era el Diablo, y éste se la aparecía a las personas para ofrecerles monedas de oro a cambio de su alma, y que se reconocía a las personas que habían hechos tratos con él, porque cuando éstas fallecían, el Charro Negro se aparecía en el velorio, y cuando alguien le preguntaba la razón por la qué estaba en este lugar, él simplemente respondía vengo por mi paga, la cual se supone era el alma del difunto.

Las Brujas

Una de las leyendas de fantasmas de las que más se habla, es la de las brujas, las cuales se muestran a las personas como bolas de fuego o como una especie de gallina o guajolote negro, en la zona del DF en donde más relatos de estos seres hay, es en las partes boscosas de la ciudad; como Tlalpan y Milpa Alta, en donde hay cerros; como Iztapalapa y las zonas que colindan con la Sierra de Guadalupe, y en donde hay barrancas y cañadas; como Tacubaya y en algunas partes de las delegaciones Cuajimalpa y Magdalena Contreras. Se dice que estos seres se alimentan de la sangre de las personas de cualquier edad, pero que especialmente le gusta la de los niños, y que cuando se ve una bola de fuego o un guajolote negro sobre una casa o cerca de ésta, es porque allí hay un niño recién nacido y la bruja está esperando el momento en que pueda entrar para chuparse la sangre del infante, algunas personas que han tenido encuentro con estos seres, mencionan que si una bruja no puede entrar directamente a la casa a morder al bebe, también lo pueden hacer desenrollando su lengua, que es una especie de hilo con una punta muy filosa, y que ésta punta la usan para hacer una pequeña herida en la mollera del bebe y así poder tomar su sangre.

Los pasajeros

Una de las leyendas clásicas de de nuestra ciudad, es la de los fantasmas que se suben a los taxis. Platicando con algunos taxistas, éstos nos comentaron que las partes en donde más fantasmas les piden sus servicios, son la zonas de Azcapotzalco del Rosario, Clavería y Refinería, la parte de la Calzada de los Misterios que va de Circuito Interior a la Villa, la zona entre las estaciones de metro Tacuba y Panteones, la parte sur de  Insurgentes entre las estaciones de Metrobús de Ciudad Universitaria y Santa Ursula, Parte de la Zona de la Viga y la Central de Abastos y la parte  del Cerro de la Estrella. De acuerdo a lo que nos comentaron los taxistas, la mayoría de los fantasmas que se suben son mujeres jóvenes de al rededor de treinta años, después los fantasmas que más se suben son ancianas y por último hombres de entre 20 y 40 años. Lo curioso es que todos nos comentaron que la hora en que se suben estos fantasmas, es de entre las 12 y 3 de la mañana, todos usan ropa negra, nunca se suben en los asientos de adelante y que por alguna razón, a ninguno de ellos se les puede ver bien el rostro.

FUENTE: http://www.chilango.com/