La Chica de la radio

Annie era una chica de 19 años, que trabaja como presentadora en un programa de radio. En los descansos entre el programa, ella y sus compañeras solían ir a una cafetería cercana. Allí preparaban unos bollitos exquisitos, pero la dueña era una vieja amargada y muy arisca.

Un día que fueron allí en un descanso a tomar algo. Y como de costumbre pidieron un café y unos de los famosos bollitos. La vieja se los sirvió. Pero esta vez fue tan grosera, que la chica se enfadó y derramó el café. La vieja se puso histérica, y empezó a insultar a la chica. A la que está le contestó de la misma forma: “estoy harta de ti vieja insolente, ojalá se te quemara todo el negocio y te murieras para siempre.” Y se marchó. Durante el programa, su jefe les avisó que tenía una noticia de última hora. Esta era: “Les avisamos con una noticia de última hora de que la cafetería que ahí al lado de nuestra emisora ha salido ardiendo y han muerto quemadas todas las personas que había en ella.”

La chica salió al baño incrédula de lo que había escuchado. El pasillo estaba desierto, y de pronto empezó a oír unos ruidos. El temor recorrió su cuerpo, y fue aligerando el paso. Hasta que unas sombras la rodearon. Entre ellas estaba la vieja, con todo el cuerpo quemado, y todos los clientes con los cuerpos calcinados. La vieja le dijo: “¡Ahora querrás no haber deseado nada!”…

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La casa embrujada

Carmen tenía 16 años cuando su tía le invitó a pasar unos días a su casa en un pueblecito de Castilla y León. Bueno pues en la noche de su primer día en la casa se quedó sola porque sus primas se fueron a dar una vuelta por ahí con sus novios y sus tíos se fueron de marcha con lo cual Carmen se quedó solo con el perro de su tía.

Mientras Carmen cenaba oyó como la puerta de la buhardilla se abría y se cerraba de un portazo y seguidamente bajaba por las escaleras alguien. Se oían como si fuesen tacones. Entonces el perro levantó las orejas y empezó a ladrar. Carmen asustada cogió las llaves (porque se encerró con llave en la casa) y abrió la puerta y salió a la calle. De repente pasó su prima delante de la casa y le preguntó a Carmen que hacía en la calle. Como la prima no creía en esas cosas y le daba vergüenza contar lo que había pasado, le mintió y le dijo que estaba tomando el aire…

Su prima prima, cansada tras haber estado por ahí decidió entrar en casa. Carmen se quedó paralizada y no le impidió que entrara.  A los pocos segundos se escuchó un grito y Carmen corrió para entrar en la casa. No había nada. Su prima había desaparecido.

Rápidamente fue a buscar al resto de sus familiares y salieron en busca de la joven. No encontraron nada. Desde ese día Carmen no puede dormir, todas las noches se despierta llorando al escuchar “por qué no me avisaste… algún día te la devolveré”.

La bolsa roja

Unos niños que estaban en un campamento de verano tenía que cumplir una misión que les había encomendado el monitor. Tenían que encontrar una bolsa roja. El grupo que la encontrara recibiría un premio dentro del campamento.

Una noche, uno de los grupos salió de sus habitaciones dispuestos a encontrarla por el campamento. Lo primero que se les ocurrió fue preguntarle al guarda nocturno. Este hombre les dijo que la bolsa pertenecía a Morgana un niña que era sonámbula. Una noche esta niña salio de su habitación y se ahogó cuando se cayó a la piscina del campamento. Morgana no sabía nadar.

El guarda les dijo que la abuela de Morgana vivía en una casa que esta al otro lado de la campa, por ello, les dijo que fueran a preguntarle a ella a ver si sabía algo. Al llegar allí, una vecina les avisó de que la abuela de Morgana había fallecido recientemente. Uno de los niños les propuso a los demás hacer una Ouija para preguntarle a su espíritu por la bolsa roja.

“Abuelita, abuelita… ayudanos a encontrar a tu nietecita”, dijo con voz suave uno de los niños.  De repente una voz fuerte les dijo que fueran a la sala de juegos. Allí era donde Morgana y su hermana jugaban sin parar.

Cuando los niños entraron vieron todas las muñecas de las niñas y una figura…. Era el espíritu de la  hermana de Morgana que vagaba por la sala con una muñeca sin cabeza que colgaba de su manos. La hermana no paraba de decir una y otra vez: “Morgana y yo queremos jugar quien serla el valiente que nos busque en el portal porque allí Morgana te puede esperar”.

Todos los niños retrocedieron hasta le pasillo y salieron corriendo, llegaron hasta la salida y sin darse cuenta estaban en la parte trasera del edificio. Allí una espesa niebla lo cubría todo, los niños no podrían ver nada. Solo se escuchaba el chirriar de un viejo columpio que se movía al son del viento.

De repente uno de ellos notó una presencia extraña, pero detrás solo había un viejo árbol con unas ramas muy esqueléticas. Sin embargo, algo les llamó la atención. En su tronco había un gran agujero. Uno de los niños se acercó temblando pero sacó su valentía para meter la mano en ese hueco húmedo y oscuro pensando que habría algo.

Rápidamente sacó la mano, había cogido algo. ¡Era la bolsa roja! Al abrirla vieron que estaba llena de medicinas. ¡La habían encontrado! Pero en lugar de celebrarlo se hizo el silencio.  Al fondo del patio apareció una figura que se acercaba hacia ellos.  Tenía una gran melena oscura y llevaba un camisón blanco. En ese momento se dieron cuenta de que era Mortana.

“Bienvenidos habéis llegado al lugar donde desaparecí. Llevo buscando mis medicinas muchos años. Un día las llevaba conmigo cuando salí a jugar con mis amigas pero no recordaba donde las había dejado”. En ese momento empezó a llover y los niños salieron corriendo de vuelta para el campamento.

A medio camino, uno de los niños se dio cuenta de que ninguno había cogido la bolsa. Se dio la vuelta y desde entonces sigue buscando la bolsa una y otra noche. Todas las noches se levanta a la misma hora para buscar la bolsa roja.

FUENTE: http://www.lainformacion.com

La muñeca maldita

Mi abuelo era el único chico de 5 hermanas a las que le encantaba molestar.

Un día, su broma le costó cara. Marta, la pequeña, tenía una muñeca de porcelana a la que adoraba. Una noche, mi abuelo se la quitó y la guardó bajo su cama pero, al meterla allí, a la muñeca se le perdió una pequeña medallita que llevaba.

Al otro día, ¡Marta había desaparecido! Él pensó que se habría escapado a buscar la muñeca al río, pero fue allí y no la encontró. Volvió a su cuarto lleno de culpa ¡y casi se muere del susto!

La muñeca estaba sobre la cama con una nota:

«Devuélveme mi medalla y yo te devolveré a tu hermana».

¡Acabó buscando la medalla como loco! La encontró bajo la cama y se la puso a la muñeca. Entonces llamaron a la puerta, habían encontrado a Marta en el río. Había estado a punto de ahogarse.

Mi abuelo le devolvió su muñeca y prometió que jamás se la quitaría. Pero cada mañana, al despertarse, la muñeca aparecía a un lado de su cama… Así jamás olvidaría lo ocurrido.

Yo jamás hubiera oído la historia si aquel día no se me hubiera ocurrido tocarla. Mi abuelo me avisó, pero era tarde. Por cierto, la muñeca está ahí, detrás de nosotros.

Espero que a nadie se le ocurra tocarla…

FUENTE: http://www.superpop.es

ESTACIÓN KISARAGI

 

Está conversación ocurrió en la página de reddit y se ha convertido en una leyenda urbana desde entonces. La usuario The Original Poster describió cuando abordó el metro pero nunca se detuvo en ninguna estación y las cosas comenzaron a ponerse realmente tensas:

#??? Quizás sólo sea mi imaginación… ¿Puedo postearlo de todos modos? #2ch Hazlo. #2ch Dinos, ¿qué está pasando? #??? He estado en el metro durante un rato pero algo no me cuadra. #2ch Hmm… #??? Siempre tomo este metro para ir al trabajo, pero no se ha detenido en ninguna estación desde hace veinte minutos o quizás más. Normalmente sólo tardo cinco minutos en llegar a la estación, ocho cómo máximo. Ah, también hay cinco pasajeros, pero todos están durmiendo.

De pronto el metro se detiene en la estación Kisaragi y ella decide caminar por las vías hasta llegar a la estación que le corresponde. Después de unos minutos dejó de contestar y no se supo nada más de ella.

FUENTE: http://www.lifeboxset.com

ANNORA PETROVA

¿Alguna vez se te ha ocurrido buscarte en internet? Pues la historia de Annora te invitará a que no lo intentes jamás por miedo a que te pase. Wikipedia es una página dónde puedes encontrar desde personajes históricos hasta artefactos de hace cientos de años. Annora decidió buscar su nombre en la wiki y se topó con que próximamente ganaría un concurso para el que había estado practicando desde hace mucho. De pronto vio algo terrible y decidió mandarle un mail a su mejor amigo: Bree.

“Solía buscar mi nombre en internet porque luego me salían resultados divertidos. Estaba en casa cuando encontré mi biografía en wikipedia y me emocioné porque decía que era ganadora del concurso Crystal Classic Competition (castillos y escultura de arena) y me emocioné muchísimo. Gané el concurso y justo un año después volví a visitar la página para saber si alguien había hecho alguna modificación. Nunca debí hacerlo, Bree. Encontré la fecha en que iba a morir.”

Sólo se tiene un email y nadie ha sabido del paradero de Annora desde entonces.

FUENTE: http://www.lifeboxset.com

MUJER MANIQUÍ

En 1972, una mujer apareció en el hospital Cedar Senai en un vestido blanco cubierto de sangre. Esto no debía ser demasiado sorprendente, la gente solía tener accidentes cerca del hospital y recurrían al Senai para la asistencia médica.

Pero, había dos cosas que causaron a la gente el deseo de vomitar y escapar de terror. El primero, es que ella no era exactamente un ser humano. Era algo parecido a un maniquí, pero tenía la destreza y la fluidez de un ser humano normal. Su cara era tan impecable como los maniquíes. La segunda razón por la cual la gente vomitaba de terror, era porque tenía un gatito apretado en medio sus dientes, su mandíbula apretaba de una manera tan fuerte al pequeño felino al punto en el que ningún diente podía ser visto. La sangre salía a chorro hacia fuera sobre su vestido y en el piso. Entonces lo sacó de su boca, lo abandonó y se desmayó.

A partir de ese momento, ella fue tomada a un espacio aislado del hospital y fue limpiada antes de ser preparada para la anestesia; ella se mostraba completamente tranquila, inexpresiva e inmóvil. Los doctores lo habían pensado mejor y llamaron a las autoridades para poder investigar y ella no protestó. Ellos eran incapaces de conseguir cualquier clase de respuesta de su parte y la mayoría de los empleados se sintieron demasiado incómodos para mirarla directamente. Pero cuando el personal intentó darle el calmante, ella se defendió con una fuerza sobrenatural.

Cuando quisieron controlarla ella solamente se rió. En cuanto lo hizo, una enfermera comenzó a gritar y se quedó en shock, se desmayó; ya que en la boca de la mujer no habían dientes humanos, solo unos puntos largos y agudos.

Era tanto el tiempo que la mujer tenia los dientes así que al incrustárselos en sus labios no sentía ningún dolor; el doctor la miró fijamente durante un momento. Ella se liberó de los doctores que aun la sostenían espantados, todavía sonriendo atacando al doctor y hundiendo sus dientes en la yugular. Casi todo el personal murió ese día y la única enfermera que sobrevivió a aquella tragedia la llamó “La inexpresiva” y jamás se volvió a saber de ella.

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