Rituales de Año Nuevo en México

Con la llegada de un año nuevo en México, llegan también, los deseos de tener mejores tiempos. En la cultura mexicana, tan llena de tradiciones, los ritos de fin de año forman parte importante de las creencias populares para encontrar el amor, el dinero, la buena suerte y por qué no hasta para ganar un auto nuevo. Existen un sin fin de rituales, quizá uno por cada familia mexicana, y son pasados de generación en generación.

Algunos rituales tienen antecedentes religiosos, como rezar el rosario, escuchar misa antes de las 12, encender veladoras, pero en su mayoría tienen que ver más con la suerte y buena fortuna.

Veamos algunas de las más populares:

Antes de la cena de fin de año se recomienda hacer una limpieza profunda de la casa para según la tradición, eliminar las malas energías y atraer cosas mejores.

Hacer una lista de deseos es parte del ritual de fin de año, escribirlos y tenerlos a la mano durante el resto del año. Son comunes los propósitos para bajar de peso, dejar de fumar, cambiar de trabajo, comer sanamente y por qué no, cambiar de novio.

La ropa que se usa en la cena de fin de año, también tiene un significado para algunas personas. Algunos acostumbran vestir con prendas de color blanco para alejar las enfermedades y atraer la buena salud. Pero la mayoría usa prendas que estrenan especialmente para esa noche: abrigos, chalinas, sombreros, bufandas, suéteres, camisas, corbatas y curiosamente, debajo de toda esa ropa abrigadora, calzoncillos amarillos y rojos. Los rojos se usan para atraer el amor y la pasión… ¿amarillos?…para atraer la felicidad y la riqueza.

Al llegar el atardecer se acostumbra prender cada una de las luces del hogar para que según la costumbre, irradie prosperidad y éxito a lo largo de todo el año.

Preparar y adornar la mesa para la cena también es un proceso lleno de rituales. La cena es abundante, con gran cantidad de sabores: dulces, fuertes, picantes, agrios… sin faltar bebidas con y sin alcohol.

La mesa se arregla con el mejor mantel, la vajilla más lujosa y copas relucientes para el brindis de media noche. Predominan sobre la mesa colores rojos y dorados, así como velas al centro y arreglos florales para atraer buena suerte y prosperidad.

 FUENTE: https://www.inside-mexico.com

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Día de los Santos Inocentes (28 de Diciembre)

El 28 de diciembre se conmemora la matanza de todos los niños menores de dos años ordenada por el rey Herodes en su afán por no verse destronado por el Mesías que acababa de nacer.

Desde la Edad Media, monaguillos y sacristanes lo recordaban paradójicamente con humor; y la tradición bromista ha seguido hasta la fecha.

Se inició de esa forma la unión pagano-religiosa de estas fiestas, donde se acostumbra jugar bromas de todo tipo a los más descuidados: desde avisos pegados en la espalda al saludar a alguien hasta bromas muy pesadas que asustan a mucha gente.

Dice la tradición que nunca se debe prestar dinero ese día porque jamás será devuelto.

En los periódicos, y noticias de la tele publican sucesos increíbles, todos ellos mentira simplemente para que la gente descuidada se crea todo.

El día de los Santos Inocentes es el equivalente del “April Fool’s Day” para la gente de Estados Unidos.

Día en el que se conmemora la matanza de todos los niños menores de 2 años nacidos en Belén, ordenada por Herodes con el fin de deshacerse del recién nacido Mesías. La Iglesia Católica lo celebra el 28 de diciembre y se festeja de distinta forma, dependiendo del lugar.

En Perú, México, España, Chile, Colombia y otros países de habla hispana, es costumbre realizar bromas de toda índole. Los medios de comunicación hacen bromas o tergiversan su contenido de tal modo que la información parezca real. Se trata de una libertad que se dan los agentes mediáticos para dar rienda suelta a su sentido del humor, oportunidad que solamente tienen una vez al año. Es tradición que los periódicos publiquen páginas enteras de noticias cómicas, con la advertencia de que es día de los inocentes, que van desde las que son una obvia mofa a cualquier suceso reciente, hasta las que parecen serias y engañan al lector desprevenido.

También es importante no prestar ningún bien, sea objeto o dinero, pues el prestatario es libre de apropiarse de los bienes. Esta forma de festejo ha venido a menos en años recientes y ya no es usual que la gente pida prestado con la esperanza de que el prestador no recuerde la fecha y se le pueda hacer moja con la muy popular frase: “Inocente palomita que te dejaste engañar” o su versión ampliada “Inocente palomita que te dejaste engañar, sabiendo que en este día nada se puede prestar”.

El 1º de abril tiene lugar una tradición similar que no guarda relación con los eventos bíblicos originados el Día de los Inocentes. En Francia (donde se le denomina poisson d’avril), el Reino Unido y EE.UU. (donde tiene el apelativo April’s Fool’s Day o ‘día de los tontos de abril’), Alemania (donde se llama simplemente 1. April), Brasil y Japón.

Incoherencia en las fechas

La Iglesia celebra este acontecimiento el 28 de diciembre, aunque de acuerdo con los Evangelios, la matanza debería haber sucedido después de la visita de los Reyes Magos al rey Herodes (uno o dos días antes del 6 de enero (aunque también la fecha de la adoración de los Reyes Magos a Jesús es tradicional y tiene raíces míticas).

Número de bebés

Algunos autores especulan que fueron asesinados entre 3000 y 15 000 bebés. Pero —de acuerdo con el censo ordenado por el gobernador romano Quirino, tal como relatan los Evangelios— el pueblo de Belén no tenía más de 800 habitantes. Así que cada año no habría más de 20 nacimientos, y morían aproximadamente el 50% antes de cumplir los dos años de edad (lo cual era la mortalidad infantil normal hasta hace un par de siglos), así que los asesinados por Herodes deben de haber sido unos diez.

Historias paralelas

Flavio Josefo, un historiador de la época, en su Historia de Judea nunca relata la matanza de los niños. Se sabe que el mensaje del evangelista Mateo era para los judíos conversos de la época. Como Mateo no conocía o conocía poco del nacimiento de Jesús, y como los judíos veneraban a Moisés como Salvador del Pueblo, Mateo interpoló esta leyenda mosaica a la historia de Jesús. (Moisés había sido puesto en las aguas del Nilo en una canasta —como Karna, uno de los héroes del Mahabhárata, fue puesto en una canasta en el río Ganges—, porque el faraón estaba haciendo matar a todos los hijos varones de los esclavos israelitas, que se estaban reproduciendo mucho más que los ciudadanos egipcios).

Además Mateo le dio un papel preponderante a José (el padre putativo de Jesús), diciendo que Yahvé se le reveló varias veces en sueños, como los antiguos profetas decían que el dios se le aparecía. De esta manera Mateo expresó que Jesús había llegado para instaurar la Nueva Alianza (superando la antigua alianza de Yahvé con Moisés) y mostró así que Jesús era el mesías que los judíos esperaban.

La leyenda de la “matanza de los inocentes” en la época de Moisés probablemente surge de la leyenda hindú de la “matanza de los inocentes” que sucedió cuando nació el dios Krishna. Cuando éste nació, el sabio volador Nárada Muni habló con el malvado rey Kamsa de Mathura y le dijo que este bebé estaba destinado a matarle. Como el rey no conocía el paradero de Krishna, mandó matar a todos los kumaras (en sánscrito literalmente ‘muere fácil’, bebé de menos de dos años de edad) de la zona de Mathura.

FUENTES: http://es.wikipedia.org

Las uvas y las doce campanadas.

Tomar las uvas mientras que suenan las doce campanadas que anuncian la entrada del año nuevo se ha convertido en uno de los ritos más característicos de las fiestas de Navidad y Año nuevo.

Leyendas y supersticiones sobre las campanadas

Junto a las campandas existen muchas leyendas, supersticiones y mitos que en cada casa varían y de un país a otro son muy diferentes. En España, dice la leyenda, que para empezar el año nuevo con mucha suerte hay que: Brindar a las 00:00 y poner en la copa de champán una sortija, también da suerte brindar subido a una silla -cuidado con esto, no terminen mal o se caigan- y al terminar las campanadas bajar pisando con el pie derecho, llevar una prenda íntima de color rojo y algún detalle prestado (cómo si de una novia se tratase) también se asocia con una año de buena suerte…

Las doce uvas de la suerte y las campanadas ¿De dónde viene la tradición?

La tradición de tomar las uvas comenzó a principios del XX. Al parecer fue promovida por los comerciantes en un año con una cosecha muy abundante de uvas. Desde entonces a esta costumbre se le llama “tomar las uvas de la suerte”. Si se logran tomar las uvas a tiempo coincidiendo con las campanadas, el año nuevo traerá suerte al que así las ha ingerido.

La suerte y el año nuevo también tiene otros ritos más “locales”. Así en Italia hay regiones en que es costumbre tomar en Nochevieja un plato de lentejas. En otros sitios se agrega la tradición de tirar los trastos viejos a la calle, lo que también traería suerte.

El rito de tomar las uvas y brindar con champán o cava, se acompaña con celebraciones donde se hacen explotar petardos, fuegos artificiales, etc. La gente se abraza y se desea ¡Feliz año nuevo! Durante toda la noche se baila, se bebe, se divierte… Se trata de la noche más alegre del año y donde la gente trata de devertirse lo más que puede. Se le ha dado la depedida a un año entero, y se confía en un año nuevo lleno de buenas venturas. Todos hacemos “buenos propósitos” para el año nuevo y nos deseamos colectivamente suerte y felicidad.

¡¡Feliz año nuevo!!

FUENTE: https://www.euroresidentes.com

El último minuto del año 999 (El primer apocalipsis fallido).

El primer fin del mundo

Basílica de San Pedro (Roma) el 31 de Diciembre de 999. Son las doce de la noche.

El papa Silvestre II se irguió hasta el altar mayor. La iglesia estaba a rebosar, y todos se habían arrodillado. El silencio era tan grande que se oía el roce de las mangas blancas del papa al moverse en torno al altar. Y hubo todavía otro ruido. Era un sonido que parecía medir los últimos minutos de los mil años de existencia de La Tierra desde la venida de Cristo. Resonaba en los oídos de los allí presentes como el latido en los oídos de quien tiene fiebre, con un ritmo sonoro, regular, incesante. La puerta de la sacristía estaba abierta, y lo que oían los asistentes era el tictac uniforme e ininterrumpido del gran reloj que colgaba dentro, con un latido por cada segundo que pasaba.

El papa era un hombre de férreo poder de voluntad, tranquilo y concentrado. Probablemente había dejado adrede la puerta abierta de la sacristía, para lograr el mayor efecto en ese gran momento. No se movía ni le temblaban las manos.

Se había dicho la misa de medianoche, y reinó un silencio mortal. Los presentes esperaban… El papa Silvestre no dijo una palabra. Parecía sumergido en la oración, con las manos elevadas al cielo. El reloj seguía su tictac. Un largo suspiro se elevó del pueblo, pero no pasó nada. Como niños con miedo a la oscuridad, todos los que estaban en la iglesia yacían con el rostro en el suelo, y no se atrevían a levantar la mirada. Un sudor de miedo cubría muchas frentes heladas, y las rodillas y los pies perdieron toda sensibilidad. Entonces, de repente, ¡el reloj cesó en su tictac!

Entre los asistentes empezó a formarse en muchas gargantas un grito de terror. Y, muertos de miedo, varios cuerpos cayeron pesadamente en el suelo frío de piedra. Entonces el reloj empezó a dar campanadas. Dio una, dos, tres, cuatro… Dio doce… La duodécima campanada resonó extinguiéndose en ecos, ¡y siguió reinando un silencio de muerte!

Entonces el papa Silvestre se volvió en torno, y con la orgullosa sonrisa de un vencedor, extendió las manos en bendición sobre las cabezas de los que llenaban la iglesia. Y en ese mismo momento todas las campanas de las torres empezaron un alegre y jubiloso repique, y desde la galería del órgano empezó a sonar un coro de gozosas voces, jóvenes y mayores, un poco inseguras al principio, quizá, pero haciéndose más claras y firmes por momentos. Cantaban el Te Deum laudamus: “A ti, Dios, te alabamos”.

Todos los presentes unieron sus voces a las del coro. Pero pasó algún tiempo antes de que las espaldas en espasmo pudieran enderezarse, y la gente se recuperara del terrible espectáculo ofrecido por los que se habían muerto de miedo. Terminado de cantar el Te Deum, hombres y mujeres cayeron unos en brazos de otros, riendo y llorando e intercambiándose al beso de la paz. ¡Así terminó el año mil del nacimiento de Jesús!

De esta impresionante manera describe el historiador Frederick H. Martens, en La Historia de la vida humana, lo que debió de pasar en aquella angustiosa noche en la que se creía, en toda Europa, que era la última noche, la que desencadenaba el temido fin del mundo.

Nosotros también hemos vivido un final de milenio. Cierto es que no se armó mucho revuelo ya que la sociedad en la que vivimos es más avanzada, pero aún así, muchas personas creían que algo iba a pasar.

El año 1000 ha sido descrito muchas veces como una época muy radical de temores apocalípticos y de sensaciones generalizadas de histeria. Pero al final los temores resultaron ser sólo fantasías. ¿Qué fue realmente lo que sucedió en el mundo en la nochevieja del año 999? ¿Hubo pánico o sólo fue una leyenda medieval?

Historiadores de aquella época mostraban el año 1000 como un año de locura general, de pánico y de fatalidades inminentes. Tan grande fue el fervor apocalíptico que, según reza la leyenda, en el tramo de la medianoche del 31 de Diciembre al 1 de enero de 1000, la población de todo un país –Islandia– se convertiría en masa al cristianismo.

Hubieron muchos rumores pero nada se hizo público por temor a que los ciudadanos, histéricos ante un inminente Armagedón, vendieran sus posesiones y acabaran apiñándose en las iglesias orando por la salvación.

No importa cuántos historiadores intentaran desbancar estos mitos, sin embargo, estas leyendas perduran hoy en día. Debido a que las fuentes sobre el año 1000 son limitadas y la información es escasa, es necesario apoyarse en el testimonio de algunos testigos, en general, políticos y dirigentes religiosos, y no siempre son las fuentes más confiables.

Otros historiadores, sin embargo, avivaron más las llamas de la duda. Como Charles B. Strozier, profesor de historia en el John Jay College, que escribió: “hay pruebas de que los monjes dejaron de copiar la Biblia, es decir, dejaron de realizar las actividades fundamentales que definen la vida monástica.“

Hay muchas más leyendas acerca del inminente apocalipsis del año 1000 como las narradas por el famoso y políglota Charles Berlitz: “El año 999 se acercaba a su fin en una especie de histeria colectiva que se apoderó de Europa. Todas las formas de actividad se convirtieron en espectros de la fatalidad inminente… Los hombres se perdonaron sus deudas, maridos y mujeres confesaron sus infidelidades y se perdonaron mutuamente… El comercio entre pueblos y ciudades fue interrumpido en gran medida; las viviendas fueron descuidadas y se dejaron caer en la ruina, ya que el hecho de acumular riquezas podría ser tomado en su contra en el día del Juicio Final. Mendigos se alimentaban de los más afortunados, los culpables de los crímenes fueron liberados de la cárcel a pesar de que muchos querían permanecer en ella, llorando por su deseo de redimir sus pecados antes del final. Las iglesias, las puertas de los monasterios y conventos, y las grandes catedrales fueron constantemente asediadas por multitudes exigiendo la confesión y la absolución. Sacerdotes impartían absolución general, de día y de noche con multitud de personas que no podían entrar y estaban de pie fuera de las grandes puertas…

Los peregrinos acudían a Jerusalén desde todos los puntos de Europa. Caballeros, burgueses de las ciudades e incluso siervos, todos viajaban juntos, muchos de ellos con sus esposas e hijos, viajaron hacia el este en grandes bandadas. Las diferencias de clase fueron olvidadas en un torrente de hermandad cristiana. Algunos marchaban bajo azotes de castigo por los pecados pasados, mientras que otros cantaban himnos y salmos….

Cuando llegó Diciembre, la psicosis y el fanatismo se apoderó de las masas, surgiendo el lado oscuro de la naturaleza humana. Hubo una ola de suicidios de personas que trataban de castigarse a sí mismos antes del final o simplemente no podían soportar la presión de esperar a que llegara el Día del Juicio.

Llegó la Navidad, tal vez la última Navidad del mundo, quien sabe, con un torrente de piedad y de amor. Familias y amantes renovaban sus lazos de amor en las últimas horas. Los animales de granja fueron liberados por sus propietarios preparándolos para la muerte y la sentencia definitiva. Las panaderías y tiendas de alimentos, regalaron sus bienes y negaron las monedas de quién quería pagar… En las cálidas tierras de Italia, España y Sur de Francia a los enfermos y los moribundos en los hospitales y conventos se las sacó a la luz del día para que pudieran ver personalmente a Cristo descendiendo de los cielos.

Después de la Navidad todo cambió, de una forma más cínica y menos crédulos, se comenzó una “cuenta atrás” en serio.

Claro está, al final llegó la medianoche y no pasó nada de nada. Sería muy interesante saber lo que realmente ocurrió y si ocurrió algo realmente. De todos modos, sea verdad o sean leyendas es curioso ver como el hombre puede actuar ante lo desconocido, ante el miedo a no saber qué puede suceder en un determinado momento. Somos un cúmulo de sorpresas…

Fuente: http://www.jaimeblanco.com

LA LEYENDA DE LA ARAÑA DE NAVIDAD.

Hubo una vez hace mucho, mucho tiempo, un hogar alemán en el que la madre se encargaba de limpiar la casa para celebrar el día más maravilloso del año.

Era el día en el que nacía Jesús, el día de la Navidad. Ella limpiaba y limpiaba para que no pudiera ser encontrada ni una sola mota de polvo. Incluso limpió esos rincones en donde en muchas ocasiones al hacer mucho tiempo que no se limpia suelen aparecer minúsculas telas de araña. Las pequeñas arañas, viendo sus telas destruidas, huyeron y subieron a algún rincón del ático.

Por fin llegó la víspera del Día de Navidad.

En esa casa colocaron y decoraron con mucho orgullo y alegría el árbol, y la madre se quedó junto a la chimenea, esperando que sus hijos bajaran de sus habitaciones. Sin embargo, las arañas, que habían sido desterradas tras la ardua limpieza de la madre, estaban desesperadas porque no iban a poder estar presentes en la mañana de Navidad. La araña más vieja y sabia sugirió que podían ver la escena a través de una pequeña rendija en el vestíbulo.

Silenciosamente, salieron del ático, bajaron las escaleras y se escondieron en la pequeña grieta que había en el vestíbulo. De repente la puerta se abrió y las arañas asustadas corrieron por toda la habitación. Se escondieron en el árbol de Navidad y se arrastraron de rama en rama, subiendo y bajando, buscando esconderse en las decoraciones más bonitas.

Cuando Santa Claus bajó por la chimenea aquella noche y se acercó al árbol, se dio cuenta con espanto que estaba lleno de arañas. Santa Claus sintió lástima de las pequeñas arañas, porque son criaturas de Dios, sin embargo pensó que la dueña de la casa no pensaría lo mismo que él.

De inmediato, con un toque de magia, golpeó un poco el árbol y convirtió a las arañas en largas tiras brillantes y luminosas.

Desde entonces, en Alemania, todos los años, los abuelos les cuentan a sus nietos la leyenda de las Arañas de Navidad, y colocan con ellos las guirnaldas brillantes de colores en el árbol.

Y cuenta la tradición que siempre hay que incluir una araña en medio de cada decoración.

FUENTE: http://www.cuentosparachicos.com

La flor de Noche Buena.

Hace muchos años, en un pequeño pueblo de México, todos los habitantes se reunían en la iglesia cada año durante el nacimiento de Jesús para dejarle algún regalo.

Un pequeño niño llamado Pablo solo veía como todos iban y depositaban sus regalos pero él no tenía nada que regalar, él era muy pobre y eso lo hacía sentir mal. Pablo quiso esconderse para evitar que otro miraran que no tenía nada que dar, fue y se escondió en un rincón de la iglesia y comenzó a llorar, pero pronto de sus lágrimas que habían caído al suelo, comenzó a brotar una hermosa flor con pétalos rojos. Pablo comprendió que aquella flor era un regalo de Dios, para que Pablo se la regalara al niño Jesús. Contento fue y deposito aquella flor juntos con los demás regalos, pero manteniendo el secreto que había nacido de sus lágrimas.

FUENTE: http://leyendascortas.mx

EL ORIGEN DE LOS DUENDES NAVIDEÑOS.

Los famosos duendes navideños, también conocidos como gnomos navideños, pertenecen a la mitología occidental del siglo XX, donde son descritos por lo general como unos hombrecillos con una habilidad manual excepcional.

Estos pequeños seres suelen aparecerse en las noches de Navidad,  justo en el momento que la estrella polar brilla a su máxima intensidad, ya que es de creencia popular que estos seres mágicos proceden de ella.

También existe la vertiente de que los duendes navideños no vienen de una estrella, sino que habitan en el polo norte al igual que Santa Claus, donde trabajan todo el año en una divertida fábrica de juguetes, donde realizan todos los regalos a petición de Santa Claus.

Su representación característica es que visten trajes de colores llamativos, con botas y pequeñas campanas, aunque existen duendes jóvenes y del sexo femenino, en su gran mayoría son ancianos del sexo masculino.

Según creencias populares, estos pequeños duendes se aparecen en la noche a manera de luces multicolores que anuncian su llegada, la mayoría de estas luces son verdes, representando de esta forma el color de la esperanza.

Estos duendes son los encargados de elaborar los regalos que posteriormente Santa Claus repartirá a todos los niños que han demostrado ser lo suficientemente buenos y obedientes algún presente.

FUENTE: http://cazamitos.com/