Tipos de ofrendas de Día de Muertos

De acuerdo con El gran diccionario del ocultismo (Mares, 2005), una ofrenda es “todo aquello que es ofrecido a la divinidad. En la antigüedad solían ofrecerse los frutos primiciales de la tierra o del ganado”. Es común encontrar en las diferentes culturas alrededor del mundo distintos tipos de ofrendas, entre las culturas del México prehispánico las ofrendas a sus divinidades, generalmente incluían el sacrificio de personas. Como es de esperar, con la conquista todo esto fue barrido y suplantado por la religión católica, pero sin ser eliminado del todo, lo que ha dado como resultado toda una serie de tradiciones que mezclan las creencias antiguas con las traídas por los conquistadores españoles.

El Día de Muertos, el Xantolo y el pan de muerto son, sin duda, un resultado de esta mezcla entre dos culturas. Las ofrendas de día de muertos, son también un ejemplo interesante de festejar a la muerte con la amalgamación de distintas tradiciones.

¿Qué es son las Ofrendas de Día de Muertos?

Son los alimentos, el agua y las bebidas que se ofrecen a los muertos desde la noche del 1 y hasta el 2 de noviembre para honrarlos. El origen de las ofrendas, así como la festividad misma se remontan al México anterior a la colonia, donde se creía que cuando alguien moría iba a un inframundo (que nada tiene que ver con la noción del cielo, purgatorio e infierno católico) que se componía de 9 niveles, Mictlán era el último de estos niveles y el camino para llegar a él era tortuoso, los que lograban llegar hasta ahí recibían como ofrenda 4 flechas y 4 teas atadas con hilo de algodón.

Además de la ofrenda que recibían en el Mictlán, los antiguos mexicanos enterraban a sus muertos con distintos objetos que utilizaba en vida la persona y aquellos que se creía podrían ser de alguna utilidad en su camino por el inframundo, como instrumentos musicales, sonajas en formas de calavera, cráneos y esculturas que representaban a los distintos dioses de la muerte.

Lo anterior son sólo algunos de los vestigios principales en que en el México prehispánico se celebraba a los muertos; a la llegada de los españoles, y como ya les mencioné, todo esto fue visto como cosa del demonio y se intentó con poco éxito terminar con las tradiciones paganas. Lo único que se logró fue que los antiguos mexicanos disfrazaran sus antiguas creencias y, de alguna manera las relacionaran con aquellas traídas por los españoles (en este caso la festividad de los Fieles Difuntos), dando como resultado el tradicional Día de Muertos y, desde luego, la ofrenda de día de muertos.

Los elementos que no pueden faltar en ninguna ofrenda de Día de Muertos son:

  • El agua, se ofrece para que los muertos calmen su sed después del largo y cansado recorrido que deben realizar para reunirse nuevamente con sus familiares vivos. También puede simbolizar la pureza del alma.
  • La sal es, al igual que el agua, un elemento de purificación para que el cuerpo no se corrompa y pueda realizar regresar al siguiente año.
  • Las velas y/o veladoras que ofrecerán la luz que ilumine el camino de llegada con sus familiares, en algunas localidad acostumbran a colocarlas en forma de cruz para representar los cuatro puntos cardinales y orientar al ánima en su camino. Antiguamente, se utilizaban rajas de ocote y actualmente es común que se encienda una vela por cada familiar muerto que se espere en el hogar.
  • Copal, el copal es, sin duda, uno de los principales elementos que tienen su origen en las tradiciones de los antiguos mexicanos quienes lo ofrecían a sus divinidades y tenía un fin purificador. Actualmente las ofrendas pueden incluir copal o bien incienso, traído por los españoles, y que es utilizado para limpiar el lugar de malos espíritus y que el alma de los difuntos pueda entrar a los hogares sin ningún peligro.
  • Las flores son símbolo de festividad que se cree que atraen y guían las almas. La flor por antonomasia en las ofrendas es la flor de cempasúchil, originaria de México y de la que antiguamente se creía, tenía poderes curativos.
  • Otros elementos que no pueden faltar en las ofrendas son los alimentos y bebidas que eran del gusto de los muertos, es común encontrar en todas las ofrendas: café de olla, mole, mezcal o tequila, pan de muerto, cigarros, etc.
  • También es necesario poner el o los retratos de las personas a las que se les está haciendo la ofrenda. La cruz de cal o tierra, el colorido papel picado y objetos personales del muerto.

Como es de esperar, aún con los elementos en común señalados anteriormente, los preparativos y tipos de ofrendas de Día de Muertos varían dependiendo de la localidad donde se realizan; resulta imposible hablar del tipo de festejo en cada localidad, pero hablemos de algunos de ellos:
En Oaxaca se realiza una ofrenda a los angelitos, es decir, una ofrenda con canastas que contienen manzanas, naranjas, pan de estrella y de conejo. La canasta se cubre con hojas de zapote que servirán como servilleta para los muertos; también se colocan velas con el nombre del niño y se cree que la luz que ésta emite, lo guiará en su camino.
En la huasteca potosina e hidalguense, existe el tradicional Xantolo, del que ya hablamos en otro post y que se caracteriza por la danza y los sones huastecos.

En las ofrendas de Atlixtac en la montaña de Guerrero, acostumbran a colocar un plato con comida para cada muerto, como si aún siguiera vivo, entre los que destacan el mole rojo o verde, pan de muerto y la bebida preferida de cada difunto. Una vez que se ha realizado una comilona familiar para honrar al muerto, es común que comience el intercambio de platillos entre los miembros de la comunidad. En Tlacoapa, Guerrero, los preparativos comienzan 15 días antes, desde el 31 está preparada la comida y la bebida, el día 1 de noviembre acostumbran a colocar frutas y dulces para los niños, y para el día 2 lo cambian por la comida preferida los difuntos.
Como podrán ver, los tipos de ofrendas son tan variados, como localidades existen en México, baste decir que el Día de Muertos es una de las tradiciones más ricas del país al grado de que le valió en 2003 el reconocimiento de “Obra maestra del patrimonio cultural de la humanidad” por parte de la Unesco.
FUENTE: http://lascosasquenuncaexistieron.com/

La mulata de Cordoba

Hace muchos años, en la época de la Inquisición y el Santo Oficio, vivía en la ciudad de Córdoba una hermosa mujer. No tenía padre ni madre. Sola en el mundo la llamaron Soledad. Tenemos que decir que era Mulata.

Como no era bien visto en esos tiempos un color diferente al blanco de la piel. Los indios y los negros no tenían derechos y esta mujer siendo mulata atestiguaba la unión entre dos razas. Su extremada belleza la hizo blanco de requiebros, volviéndola huraña. Las mujeres empezaron a hacer correr el rumor de que ella sabía de embrujos, magia y encantamienos. Aseguraban haber visto por las noches salir de las ventanas de la choza donde vivía una luz intensa y escuchar música extraña y misteriosa. Las autoridades del Santo Oficio y sus propios vecinos empezaron a espiarla para comprobar sus nefastas relaciones con el maligno. Al contrario, la veían ir a misa. Esto acallaba los rumores y calmaba a las autoridades de la Santa Inquisición.

No así a Don Martín de Ocaña, Alcalde de Córdoba, hombre entrado en años que ardía de pasión por la Mulata. Le confesó su amor, llegó a prometer regalos y premios si cedía a entregarle su cuerpo. La Mulata no estuvo dispuesta ni siquiera a sonreírle, mucho menos a brindarle un gesto de esperanza.

Un hombre desairado es el peor enemigo que puede tener una mujer. Mucho más si este hombre es el alcalde de Córdoba. Peor aún si la mujer vive en esa Ciudad, es sola y por añadidura mulata.

Para deshacerse, al mismo tiempo, del desagravio, de la razón de su sufrimiento, de la mujer que más se odia tanto cuanto más se ama, el alcalde acusó a la Mulata de haberle dado un bebedizo para hacerle perder la razón. La denuncia con la esperanza de verla arder en una pira de leña verde. Suya o de nadie.

La misma noche, el alcalde seguido por sus sirvientes, asistentes, policías y hasta amigos, rodearon la choza de la Mulata y en nombre de la Santa Inquisición le mandan abrir la puerta, pero ella, presa de justo miedo, no obedece. El despliegue de las fuerzas que utilizaron para detenerla era como para aprehender a las bandas de salteadores que por esas épocas merodeaban el camino de Córdoba a Veracruz.

Por fin fue apresada y llevada en una carreta descubierta, custodiada por el Santo Oficio hasta las seguras mazmorras del castillo de San Juan de Úlua, donde fue encerrada en espera de su castigo.

Unos dicen que fue en el mismo San Juan de Úlua en Veracruz. Otros por el contrario afirman que sucedió en los calabozos del Palacio de la Santa Inquisición en la Plazuela de Santo Domingo, en México, Capital de la Nueva España.

Lo cierto es que después de su rápido juicio se encontró culpable de sostener pactos con el maligno, la sentencia decía que Soledad, la Mulata de Córdoba, como ya era conocida, fuera quemada con leña verde, en presencia de los ciudadanos para que tomaran claro ejemplo de lo que no se debe hacer y dar justo escarmiento, de los que, como ella, se apartan de los caminos del bien.

Toda la noche, en lugar de rezar las oraciones pertinentes que demostraran su arrepentimiento, aunque de todas maneras sería inmolada en el fuego, Soledad la pasó dibujando con un trozo de carbón un barco en la pared del calabozo. Con tal maestría y primor que el carcelero que al otro día en la madrugada fue a buscarla, quedó pasmado ante tal obra de arte.

Tenía perfectamente delineados todos los aparejos de un bajel dispuesto para una gran travesía en alta mar. Ante la sorpresa del guardia, Soledad le preguntó con una amplia sonrisa. “¿Qué es lo que le falta a esta embarcación?”. A lo cual contestó presuroso el guardián. “Andar”. “Pues mira como anda” le respondió la Mulata subiendo ágil por las escalerillas del barco. Todavía se volvió para despedirse de sus captores con un suave gesto de la mano indicando su adiós. Mientras el galeón desaparecía ante los desorbitados ojos del centinela.

Adaptación de MARKO CASTILLO

FUENTE: http://www.mitos-mexicanos.com/

El Charro Negro.

Si uno viaja por los caminos rurales de México durante las noches más oscuras, es posible toparse con una de las apariciones más temidas del folklore nacional: el Charro Negro.

El jinete, vestido como un charro con traje de color negro y montado sobre un caballo del mismo color, tiende a aparecer de la nada y acercarse a las personas que recorren los caminos entre los pequeños pueblos de la provincia mexicana. De acuerdo a la leyenda más popular; el charro aparece súbitamente y comienza a platicar con el viajero, siempre portándose amable. Sin embargo, al pasar por una iglesia o lugar sagrado, el charro se despedirá amablemente y se irá cabalgando por otro camino. En algún punto del camino, el charro invitará a la persona a subir a su caballo, y de aceptar; el animal empezará a correr y desaparecerá llevándose consigo a su víctima. De lo contrario, el charro seguirá cabalgando.

En caso de encontrarse a una mujer, el charro intentará seducirla con elocuencia, y tratará de invitarla reiteradamente a montar el caballo para así llevársela. En caso de que no lo logre, el charro se despedirá con un cabalgar lento en cuanto se acerque el amanecer.

¿Fantasma o demonio?

En otra variación de la historia, el charro negro es en realidad una figura demoniaca; un charro de ojos rojos con el rostro oculto por su sombrero; montado en un caballo azabache con ojos como carbón al rojo vivo y que emana vapor por la boca al respirar.

Aparece en lugares remotos de Tlaxcala, Veracruz, Puebla e Hidalgo; a las afueras del área metropolitana de la ciudad de México e inclusive en el interior de esta, en el barrio de Coyoacán. El charro aparece al anochecer en calles y veredas solitarias, siempre en busca de un peatón a quien ofrecerle monedas de oro, las cuales saca de una bolsa pequeña que lleva siempre a la cintura. Pero claro, como siempre debe esperarse de una entidad demoniaca, el oro siempre es a cambio de un gran precio.

Algunos mencionan que el diablo se cobra con el alma de aquél que toma la bolsa, otros que al tomarla, la persona en cuestión se convierte en otro charro negro que vagará por la eternidad hasta que algún otro incauto caiga en la misma oferta.

El charro negro se ha visto también en construcciones de caminos, en el famoso Callejón del Aguacate en la ciudad de México, en carreteras y puentes; y forma parte del imaginario mexicano de la misma forma que otros espectros como la Llorona, la Mano Peluda o los Nahuales.

FUENTE:http://mitosmonstruosyleyendas.blogspot.mx/

La Leyenda de Juan Machete

Considerada como una de las leyendas más conocidas del llano. Cuenta la vida del hombre que quería ser el más poderoso de la región, su nombre era Juan Francisco Ortiz, amo y señor de las tierras de la Macarena. Este señor hizo un pacto con el diablo en el cual le entregaba su mujer e hijos, a cambio de mucho dinero, ganado y tierras.

El diablo le dijo a Juan que agarrara un sapo y una gallina, a los cuales debería coserle los ojos y enterrarlos vivos un Viernes Santo a las doce de la noche, en un lugar apartado, luego debería invocar el alma y el corazón. Juan cumplió con lo encomendado. Pasando varios días, el hombre se dió cuenta que los negocios prosperaban.

Una madrugada se levantó temprano, y al ensillar su caballo divisó un imponente toro negro, con los cuatro cascos y los dos cachos blancos. Pasó este hecho desapercibido y se fué a trabajar como de costumbre.

En la tarde regresó de la faena y observó que el toro todavía se encontraba merodeando la casa. Pensó “será de algún vecino”. Al otro día lo despertó el alboroto causado por los animales, se imaginó que la causa podía ser el toro negro. Trató de sacarlo de su territorio, pero esto no fue posible porque ningún rejo aguanto.

Cansado y preocupado con el extraño incidente se acostó, pero a las doce de la noche fue despertado por un imponente bramido. Al llegar al potrero se dió cuenta que miles de reces pastaban de un lado a otro. Su riqueza aumentó cada vez más. Dice la leyenda durante muchos años fue el hombre más rico de la región.

Hasta que un día misteriosamente empezó a desaparecer el ganado y a disminuir su fortuna hasta quedar en la miseria. Se dice que Juan Machete después de cumplir su pacto con el diablo, arrepentido enterró la plata que le quedaba y desapareció en las entrañas de la selva.

Cuenta la leyenda que en las tierras de la marraneras deambula un hombre vomitando fuego e impidiendo que se desentierre el dinero de Juan Machete.

FUENTE: http://mitosurbanosve.blogspot.mx/

La Leyenda del Jinete sin Cabeza

Es una historia originada en los años 1776 en Estados Unidos. La leyenda cuenta que un grupo de la armada británica fue asesinados brutalmente, pero uno sólo fue capturado por sus enemigos. Este era el jinete sin cabeza, un alemán contratado para esta guerra.

El mismo fue decapitado con su propia espada. Desde ese momento se dice que su espíritu ronda buscando cabezas humanas. Este jinete fantasmal es acompañado por su caballo negro, con cola de cabellos de cabezas decapitadas de sus victimas, ojos rojos inyectados de sangre y sangre de sus victimas en patas y cuerpo. El jinete sin cabeza ataca sorpresivamente a sus victimas, ellos escucharán primero un relinche fantasmagórico proveniente de su caballo negro y a los segundos, la victima será sorprendida cuando su cabeza sea decapitada por el jinete sin cabeza de manera brutal y rápida con su espada.

El luego se las pondrá de manera burlona para asustar al resto de los acompañantes de la victima que lograron sobrevivir a este jinete. Luego se escuchará la risa del mismo alejándose y desapareciendo de apoco en la niebla.

FUENTE: http://mitosurbanosve.blogspot.mx/

“Resurrection Mary”: la historia de un fantasma de Chicago

La historia de Resurrection Mary comienza en la década de los 1930’s, cuando la ciudad de Chicago ya se había convertido en una urbe importante y los automóviles dejaban de ser una curiosidad. En este periodo muchos conductores varones comenzaron a afirmar que en repetidas ocasiones se había aparecido una mujer ante ellos, a horas de la noche, en busca de un aventón.

La mujer tendría un vestido blanco formal, con zapatos de fiesta, ojos azules y cabello dorado, según algunas versiones. Otros, en cambio, la refieren como vestida con chal, con un bolso y con zapatos de baile, aunque en ambas versiones su rostro es el mismo. También se dice que la dama es inusualmente callada.

La dama sale en las noches en la avenida Archer, siempre antes de llegar al Cementerio Resurrection. Solo se aparece ante conductores, hombres, que vayan solos, y al pasar frente al cementerio súbitamente pide que la dejen bajar. En este momento, pone un pie afuera del auto y se desvanece en el aire.

Los relatos de este fantasma se cuentan por decenas. Uno de los más antiguos data de 1939, año en el que Jerry Palus afirmó haberla conocido no en las calles, sino en un salón de baile en el sur de Chicago. De acuerdo con su versión no solo charlaron y bailaron, sino que se besaron, y la dama le solicitó que por favor la llevara a su casa. Palus, un caballero en toda regla, accedió de inmediato.

Al llegar al cementerio, como acosada por una súbita urgencia, la mujer le pidió que la dejara bajar, pero apenas puso un pie afuera del auto desapareció.

Un relato mucho más reciente data de 1979, cuando el periodista Bill Geist publicó la historia de un taxista llamado Ralph que la mujer lo habría detenido en la avenida. Al igual que en los casos anteriores, habría decidido bajarse frente al cementerio (lo cual intrigó al taxista, pues allí no había ninguna casa), señalando incluso un punto específico a la izquierda del camino. El taxista parqueó y echó un vistazo alrededor para ver si había alguna casa. Un segundo después, volvió a mirar… y la mujer no estaba.

Ralph termina su relato diciendo que “la puerta del auto jamás se abrió. Lo juro por Dios, que la puerta nunca se abrió”. Estos casos misteriosos son más comunes de lo que uno creería, e incluso en la actualidad parece ser que la dama aparece de vez en cuando.

La leyenda de la mujer, de acuerdo con los habitantes de la ciudad, va como sigue: un día, Mary (como dicen que se llamaba) se encontraba en el salón de baile “Oh Henry!” con su novio. La velada no terminó bien y la noche de la pareja terminó en una fuerte trifulca que llevó a Mary a considerar irse caminando en lugar de en el carro de su novio. Pese a lo frío de la noche, decidió irse a pie y dejar plantado al patán.

Mientras caminaba por la gélida avenida, un conductor imprudente la atropelló, dejándola moribunda. El hombre prefirió huir que detenerse a ayudarla, y Mary, impotente, murió congelada en las calles de la Avenida Archie. Sus padres la encontraron y la enterraron en el cementerio aledaño vestida con el mismo traje blanco y los mismos zapatos que había usado la noche del baile.

Nadie sabe qué motiva a Mary a salir en busca de un aventón. Quizás, evitar su trágico destino al que la llevaron una mala noche y su propio orgullo. Se dice que aún sigue por ahí, esperando al hombre que, por fin, la lleve a su verdadero destino.

FUENTE: http://misterios.co/

Fantasmas de la Ciudad de México (Tercera Parte)

El Niño de la Diadema.

En el Teatro de la Ciudad de México, los técnicos evitan usar la diadema de micrófono y los auriculares para comunicarse entre sí; argumentando que al hacerlo, pueden escuchar una pelota que rebota y se acerca a ellos; seguida por la voz de un niño que los invita a jugar con él.

Pablito.

En el restaurante Ixchel de la Colonia Roma, se aparece supuestamente un niño conocido como “Pablito”, el cual se cree murió años atrás al caer de la escalera de servicio del patio. Se dice que Pablito hace travesuras como abrir las llaves de agua en los baños, y que hace renunciar a los veladores que lo ven.

La Hostería de Santo Domingo.

El personal del restaurante más antigo de la ciudad menciona haber visto a un fantasma que es inofensivo, y de acuerdo con los dueños del local; se cree que podría haber sido un monje que habitó la construcción antes de que fuera un restaurante. El fantasma se le apareció a una reportera tiempo atrás, y la hizo huir despavorida del edificio.

La mujer del hotel Camino Real.

Dos periodistas que esperaban en el bar del lobby a que comenzara una conferencia de prensa, reportaron haber visto la aparición de una mujer fantasmal vestida de blanco; la cual iba acompañada de una brisa de aire gélido.

La novia de Regina 39.

Corría la década de 1940 cuando una joven pareja se iba a casar. El día de la boda, el novio no llegó a la ceremonia porque la noche anterior tuvo una despedida de soltero. Fúrica, la novia canceló la boda, regresó a la vecindad ubicada en el número 39 de la calle de Regina y mató al novio de una puñalada. La novia se suicidó ese mismo día, pero vecinos del lugar la han visto rondando la calle, lamentándose.

El túnel de los Lamentos.

En el poblado de San Pedro Barrientos, en el municipio de Tlalnepantla de Baz; existe una edificación conocida como el Castillo de Barrientos. En los túneles que forman parte de la estructura, se dice que se escuchan lamentos de las víctimas del crimen organizado, y que inclusive se puede ver huesos que sobresalen de las paredes. En la actualidad, los túneles han sido clausurados por autoridades del colegio militar ubicado ahí.

Los fantasmas del Toreo de Cuatro Caminos.

Anteriormente, al norte de la ciudad existía el Toreo de Cuatro Caminos, el cual fue demolido durante la década pasada. Sin embargo, pocos años antes de que fuese derribado, se celebraron en él grabaciones de series televisivas y eventos de Halloween. El personal de los eventos de Halloween contaba historias de toreros y médicos que se aparecían en los laberíntos de la parte inferior de la construcción.

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FUENTE: http://mitosmonstruosyleyendas.blogspot.mx/