RUNAS

La etimología de runa nos lleva al término nórdico rūn, vinculado a los misterios y los secretos. El concepto se emplea con referencia a los caracteres que utilizaban los antiguos escandinavos para escribir en lenguas germánicas.

Las lenguas germánicas pertenecen a la familia de las indoeuropeas y las usan fundamentalmente los pueblos germánicos, un grupo de pueblos que surgieron en el norte del continente europeo. Las letras llamadas runas también se utilizaron en las islas Británicas; por otro lado, a lo largo de la Antigüedad clásica y el Medioevo e incluso antes y durante el fenómeno conocido como cristianización (en el cual muchos europeos fueron convertidos a la religión cristiana), los alfabetos rúnicos también fueron usados en Europa oriental y central.

En los alfabetos rúnicos, por lo tanto, cada carácter se conocía como runa. Las distintas runas, de este modo, permitían formar palabras. Las variantes de los alfabetos escandinavos que empleaban runas reciben el nombre de futhark (futhark joven, futhark antiguo, etc.).

La palabra futhark, que se pronuncia como si se tratara de una palabra grave con una ‘z’ en lugar de la “th”, se originó a partir de las primeras seis runas (las cuales se pueden apreciar en la segunda imagen), cuya transliteración se acerca a las siguientes letras de nuestro alfabeto: F, U, Z (con la pronunciación típicamente usada en España, que la diferencia de la ‘s’), A, R y K. Dado que dichas letras atravesaron cambios entre el inglés antiguo y el moderno, la variante anglosajona del futhark recibe el nombre de futhorc.

Es posible encontrar testimonios de alfabetos rúnicos en la Piedra de Noleby (grabada alrededor del año 600) y en la Piedra de Rök (año 800), por citar dos ejemplos. Ambas se encuentran en Suecia y presentan textos escritos con runas.

Sin embargo, las inscripciones de origen más remoto pueden provenir del año 150. En pocas palabras, este alfabeto fue reemplazado poco a poco por el latino a través de la conversión al cristianismo, aproximadamente en el siglo VIII en el centro de Europa y, cuatro siglos más tarde en Escandinavia, cuando finalizó la época vikinga. A pesar de dicho fenómeno, Escandinavia continuó utilizando las runas hasta principios del 1900, principalmente en las zonas rurales de Suecia con fines decorativos y en la elaboración de los calendarios rúnicos.

El calendario rúnico (también denominado bastón rúnico) es un escrito que puede encontrarse tallado en báculos de diversos materiales (como ser madera, cuerno, piedra o hueso) o bien en pergaminos y se considera una creación medieval sueca. Se trata de un calendario perpetuo, o sea que brinda al usuario la posibilidad de saber qué día de la semana corresponde a una fecha cualquiera, que se encuentra en un rango de varios siglos.

Cuando el alfabeto rúnico se encuentra encriptado a través de la sustitución de las runas por otros símbolos, a estos caracteres se los denomina runas crípticas o runas cifradas.

Los antiguos escandinavos sostenían que las runas tenían un origen divino. Por ese motivo, las runas también tienen una connotación esotérica y se emplean para la adivinación.

Se denominan piedras rúnicas o simplemente runas a elementos que disponen de runas grabadas sobre su superficie. El adivinador arroja las runas sobre una mesa, haciendo que las piedras se orden al azar. La persona, de este modo, lee las runas y puede predecir el futuro.

Es importante destacar que la lectura de las runas en sentido esotérico no está avalada por la ciencia. Se trata de una práctica que apela al misticismo y a lo sobrenatural para anticipar eventos futuros: no existe ningún criterio científico o racional que corrobore la posibilidad de saber qué ocurrirá en el futuro leyendo las runas.

FUENTE: http://definicion.de

Lamia, ente de la mitología Vasca.

Las lamias son, en la mitología vasca, entes de género femenino que vivían en cuevas o ríos. Los hombres se enamoraban de ellas y las lamias también de ellos. Según algunas leyendas, las lamias ayudaban a los agricultores en sus quehaceres, después de comer por las noches la comida que les dejaban. Pero no todo lo que hacían las lamias era positivo, secuestraban a los hombres y en otras ocasiones, si no estaban dispuestos a ayudarlas, les hacían el mal.

Lami, lamin, lamiña, lamiñaku, amilamia y eilamia son los distintos nombres con los que se designa a las lamias en diferentes sitios de Euskal Herria. La huella de las lamias se aprecia todavía en algunos nombres toponímicos, como por ejemplo, Lamiategi (Oñati), Lamiako (Leioa), Laminazilo (Isturitz) y Lamiaran (Mundaka).

La mayoría de las leyendas describen a las lamias como entes femeninos. Vivían en cuevas, estanques o ríos. La idea que se tiene de las lamías varía según la fábula: en algunos casos se cree que son más poderosos que los humanos y que son también divinidades en cuyo honor el humano hace distintos sacrificios. O incluso como seres cuya potencia puede ser dominada mediante objetos o amuletos.

Las ocupaciones de las lamias también eran diversas, como por ejemplo, hilar, construir dólmenes, puentes, casas, castillos o iglesias y lavar las ropas por las noches. Comían el pan de trigo o de maíz con tocino y sidra que les pedían a los humanos. Y también el pan, la cuajada y la leche que les daban sus amantes.

Pidiendo favores

Las lamias pedían diversos servicios a los humanos. Según cuenta una leyenda muy popular, las lamias pidieron un favor a una comadrona de su vecindad. La mujer se trasladó donde vivían las lamías y cumplió con su trabajo. La invitaron a comer y, viendo que el pan era blanco, cogió un trozo y lo guardó en el bolso. Cuando se disponía a marcharse a casa no pudo levantarse del asiento y las lamias le dijeron que era porque había cogido algo que no le pertenecía. La mujer confesó que había cogido un trozo de pan y la obligaron a dejarlo en la mesa, así pudo levantarse de la silla. Al salir le advirtieron: “no mires hacia atrás en el camino”. Al llegar a casa, con un pie dentro y otro en la calle, miró hacia atrás: al instante perdió la mitad de sus regalos de oro.

En otras versiones de esa leyenda, los regalos son cardas de oro que se convierten en ceniza o carbón, plata que se convierte en manteca… En Soginen-Leze de Zugarramurdi, Santimamiñe de Kortezubi o en la cueva de Ogoño de Elantxobe, por ejemplo, se conoce esta leyenda.

Cuando las lamias estaban a punto de morirse, pedían la presencia de un humano, ya que si no les veía una persona y rezaba por ellas no podía morir.

Ayudaban a los hombres

Según otras leyendas, las lamias también prestaban ayuda a los hombres. Un vecino de un barrio de Dima, tuvo que refugiarse de un chaparrón en la cueva de Balzola. Allí lo acogió una lamia. Cuando dejó de llover y se disponía a abandonar la cueva, una lamia le entregó un trozo de carbón que al salir de la cueva se convirtió en oro.

Pero las lamias no siempre han sido tan generosas, también han prestado favores a cambio de las almas de los humanos. Así construyeron algunos puentes como el de Ebrain (Bidarrai), Azelain (Andoain), Urkulu (Leintz-Gatzaga) y el de Kastrexana, por ejemplo. Incluso construyeron casas, castillos e iglesias.

También se enamoraban de los hombres, y en algunos casos, presentándose como mujeres de aspecto atrayente, las lamias enamoraron a más de un campesino. Una lamia de Zeanuri se enamoró de un chico de Goristiaga. El chico murió y la lamia sacó una sábana de una cáscara de nuez y cubrió con ella el cuerpo de su amado. Cuando cantó el gallo la lamia tuvo que irse, dejando allí la sábana.

Secuestros

La creencia de que las lamias secuestraban a los hombres también está muy extendida. Un día secuestraron a un joven de Ezpeleta y lo llevaron a su cueva. Un sacerdote acudió a liberar al joven, con una cruz y una hostia benditas, pero no consiguió liberarlo. Cuando se disponía a salir escuchó lo siguiente: “gracias a eso que llevas en la mano y más gracias a eso que llevas en el pecho; de lo contrario, hubieras tenido que quedar aquí”.

Un hombre del caserío Atzemin de Dima estaba haciendo carbón una noche cuando debió de proferir una maldición, al instante alguien le obligó a dar tres vueltas alrededor de una pira de carbón y después desapareció. Durante ocho días estuvieron buscándole y al final le encontraron en la cueva de Bernaola. El hombre dijo que durante esos días le cuidaron las lamias.

Una joven del caserío Askondo de Mañaria iba todos los días al caserío de Izuntza a hilar. Un día, al pasar por delante de la cueva de San Lorenzo, salieron a su camino las lamias y le dijeron que no pasase más por allí. Pero la chica no les hizo caso y volvió a pasar otras dos veces. La última vez la secuestraron y no se supo nada más de ella. Las cuentas de su rosario aparecieron dispersas por el campo.

Pero los secuestros se podían evitar. En un barrio de Zeanuri, a principios del siglo XX, había una tradición: al pasar por el barranco de Memiño los niños se tapaban las narices y decían “guk barikuan makallua jan gendun” (“nosotros, en viernes, comimos bacalao”). Así las lamias les dejaban en paz.

Los amuletos también pueden proteger de los ataques de las lamias, sobre todo las que contienen ruda y apio. Las leyendas de Ataun, Ondarroa, Mutriku o Deba, por ejemplo, dan cuenta de la eficacia de los amuletos. Cuando un hombre se acercó a dos lamias, una de ellas le dijo a la otra que atrapase al hombre, la otra le contestó que lo hiciese ella, que el hombre llevaba apio y ruda puestos por su madre.

Al gallo de marzo también se le pedía ayuda para protegerse de las lamias, según las leyendas de Abaurrea Baja y en Lekeitio, por ejemplo. En esa última localidad se cuentan las “Liñuen minak” (penas del lino): desde las doce de la noche hasta las dos de la madrugada no se podía pasar por delante de la cueva que hay en Okabixo, entre Lekeitio y Markina. Por una apuesta, un joven pasó por delante de la cueva y una lamia le agarró y lo llevo dentro, para comerlo. El hombre pidió que antes de ser sacrificado, le dejasen contar las “penas del lino”:

“Lehenego sorotik atera,

gero leortu,

gero trangatu,

gero sapindu makilakin edo buztarriakin,

gero zurezko trunkesekin trangatu,

gero txarrantxatu,

gero ardatzean jarri,

gero iruin,

gero astalkatu,

gero egosi,

gero errekan garbitu,

gero leortu,

gero arildu,

gero eio,

gero josi edo soineko bihurtu,

gero erabili,

gero hautsi,

gero…”

El hombre lo recitó muy despacio y la lamia, como tenía hambre, le dijo que fuese más rápido. Entonces cantó el gallo del caserío de al lado y la lamia tuvo que huir: “Ai Okabixoko oilar gorri martxoan jaioa! Nik afaltzeko eskutan neukan legatz aundia kendu didazu. Azari batek aterako al dizu ezkerreko begia!”. (¡Ay gallo rojo de marzo (nacido en marzo) de Okabixo! Me has arrebatado la gran merluza que yo tenía en mis manos para cenar. Que un raposo te arranque el ojo izquierdo).

Pero también sucedía al revés, los hombres secuestraron alguna que otra vez a una lamia. En Mendaro llevaron a una lamia a casa. La lamia no hablaba; un día pusieron una olla llena de leche al fuego, cuando la leche hirvió la lamia dijo: “txuria gora!” (¡Lo blanco hacía arriba!) y escapó por la chimenea.

La lamia pedigüeña

A las lamias, como se mencionaba antes, les gustaba comer grasas e iban frecuentemente a pedir tocino a los caseríos.

Una familia de Abadiño trabajaba en Urkiola. Cuando llegó la hora de comer la madre de familia repartió un trozo de tocino entre todos, entonces llegó una lamia y le quitó el trozo de las manos a la madre diciendo: “ni koipetsu eta i kakatsu” (yo pringosa y tú fangosa).

En Isturitz, en la torre Gaztelu se cree que vivían unas lamias. Desde el castillo al caserío de Otsozelai había un paso subterráneo. Todas las noches una lamia iba a la cocina del caserío y una de esas noches le preguntó a la ama de casa cómo se llamaba, esta le contestó: “ni-ni-neuk” (yo-yo-misma). Todas las noches, cuando la mujer estaba preparando la comida, la lamia le pedía que le diese de comer. Un día, la ama de casa, enfadada, le arrojo la sartén llena de aceite. La lamia huyó gritando, y las otras lamias le preguntaron a ver quién le había hecho eso a lo que ella respondió: “ni-ni-neuk” (yo-yo-misma). “Entonces súfrelo tu misma”, le contestaron la otras lamias.

Regalos para las lamias

A las lamias les dejaban alimentos como ofrendas, lo que ellas agradecían haciendo algunos trabajos o favores. El la cueva de Abauntz, en Ultzama, antaño vivían las lamias. Un pastor les dejaba todas las mañanas un kaiku lleno de leche y que las lamias se lo devolvían lleno de oro. Se dice que el caserío de Sunbillenea se reconstruyó gracias a ese oro. Pero un día, el pastor les llenó el recipiente de excrementos, las lamias le persiguieron pero consiguió entrar en casa antes de que le alcanzaran. Las lamias le lanzaron una maldición: “No faltará en esa casa algún inválido o desgraciado”. Desde entonces nunca ha faltado en Sunbillenea un inválido o un anormal.

En Uhart-Mixe las lamias eran seres de baja estatura. Los agricultores les dejaban la comida al borde de los terrenos y las lamias, como agradeciemiento, trabajaban las tierras de los agricultores. La familia Basterretxea era una de las que hacía eso, pero un día se les olvido dejar la comida y las lamias, enfadadas, no aparecieron más por allí.

La leyenda de la lamia y el cantero también es muy popular. El cantero, cansado de picar piedra, quería ser rico. Y una lamia le hizo rico. Se cansó de ser rico y quiso ser emperador. Una lamia lo convirtió en emperador. Un caluroso verano el sol le molestaba y quiso ser sol. Una lamia lo convirtió en sol. Cambió el tiempo y una nube se puso delante del sol, y entonces pensó que era mejor ser una nube. La lamia lo convirtió en nube. Empezaron a caer trombas de lluvia y viendo que la roca quedaba inmóvil, quiso ser roca. Una lamia lo convirtió en roca. Un día, un cantero empezó a picar piedra, y el que fuera cantero quiso ser como aquel hombre. La lamia lo convirtió en cantero, y le dijo, burlándose de él: “quien tiene una cosa quiere otra: te hallas tan avanzado como al principio de tu carrera; quedémonos en adelante como ahora: yo lamia y tú cantero”.

FUENTE: http://www.hiru.eus

El fantasma de un hombre aparece en el selfie de una adolescente.

Las redes sociales y la tecnología móvil dieron lugar a un extraño fenómeno llamado selfie, lo que antes se llamaba autofoto. Por lo general el selfie es tomado mediante la cámara frontal de la mayoría de los teléfonos inteligentes, sosteniendo el aparato en dirección de uno mismo con el brazo, para posteriormente compartirla en las redes sociales. Cualquier persona que tenga un teléfono inteligente puede hacerse un selfie, pero la gente joven parece estar especialmente involucrada en esta tendencia.

Algunos selfies muestran primeros planos extremos, otros parte de un brazo tatuado o la persona delante del espejo en posturas sensuales. En Internet tenemos todo tipo de selfies, pero hay otros que van más de lo que podemos entender. En ocasiones las autofotos han llegado a mostrar figuras sobrenaturales justo detrás del usuario, sin que se percate de su presencia. Estos “selfies fantasmales” provocan un gran revuelo en las redes sociales, donde miles de internautas muestran su terror públicamente.

Este ha sido el caso de una niña de 13 años, quien se hizo un selfie durante en un viaje de pesca cuando vio algo que la dejo sin palabras. Detrás de ella y justo al lado de su hermano había la figura oscura de un hombre con una gorra y traje.

El fantasma del lago

Una niña de 13 años se hizo un selfie durante un viaje de pesca con su familia en Tifton, en el estado estadounidense de Georgia. La foto muestra a Haley sonriendo en un barco, y detrás de ella está su hermano Kolton, de espaldas e inclinado con una camisa verde y una gorra. Pero junto a él también hay lo que parece ser el rostro fantasmal sonriente de un hombre con una gorra y posiblemente un traje. Aunque lo más aterrador es que no había nadie más con ellos.

“Observé a mi hijo Kolton al fondo de la imagen y luego se puede ver claramente un hombre de pie a su derecha”, escribió Jessica Ogletree en la descripción de la foto de su hija Haley publicada en Facebook. “Este señor no estaba con ellos ese día y no había nadie más en ese lago donde estaban pescando. Las únicas personas que había en el barco eran Haley, Kolton, y sus abuelos. Haley revisó sus fotografías cuando vio esto. No es necesario decir lo asustada que estaba, fue entonces que me llamó.”

Jessica cree que el hombre fantasmal apareció porque era el cumpleaños de Kolton, y ese día mi hijo pescó el pez más grande de su vida, por lo que el espíritu de un pescador muerto quiso expresar su aprobación. El selfie ha sido compartido más de 6.000 veces desde su publicación en Facebook y cuenta con más de 3.000 comentarios y más de 4.000 “Me gusta”.

La reacción en las redes sociales ha sido desigual. Mientras que algunos internautas parecen estar convencidos de que la foto muestra a un visitante desde el plano espectral, otros sugieren que el selfie es el resultado de una excelente edición con Photoshop. Pero algunas personas comenzaron a especular sobre quién era el fantasma e incluso se han llegado a publicar fotos de un hombre con un cierto parecido que murió en esa misma zona.

También hubo quien dijo que a parte de la figura oscura hay dos fantasmas más en los árboles del fondo. Pero aparte de las opiniones y comentarios, una cosa es segura, si el fantasma es real, entonces su sonrisa demuestra que no tenía malas intenciones, por lo que la familia Ogletree puede estar relativamente tranquila.

FUENTE: http://www.mundoesotericoparanormal.com

Una Muerta En El Autobús

Cuenta la leyenda que una mujer que regresaba del trabajo en un autobús a altas horas de la madrugada se quedó petrificada al ver como dos hombres ayudaban a subir a un mujer que parecía inconsciente. Aunque en realidad…

Un autobús de servicio nocturno hacía su ronda por el centro de la capital, aunque en fin de semana solía ir lleno de jóvenes que regresaban de fiesta, entre semana el transporte no llevaba a mas de tres o cuatro personas en cada viaje.

Sandra era una de esas trabajadoras noctámbulas que terminaban su jornada laboral al amanecer, pero hoy había tenido suerte y se pudo escapar un par de horas antes de la empresa donde trabajaba como teleoperadora. Mientras subía al autobús iba pensando que con  un poco de suerte podría dormir del tirón y levantarse a una hora “normal”, como el resto de sus conocidos, para pasear por el parque a la luz del sol. Como echaba de menos hacer vida diurna, pero por desgracia su trabajo por la noche era agotador y en más de una ocasión los jefes les obligaban a hacer unas horas extras, que por supuesto no se reflejaban en su sueldo.

El conductor de la ruta ya era un habitual, pero la verdad es que Sandra no era muy dada a hablar con desconocidos por lo que al “picar” su billete intercambio una sonrisa con él y continuó avanzando. Sentada en la parte central del autobús, luchaba contra el sueño mientras trataba de mantenerse despierta, no quería pasarse de su parada y acabar en la otra punta de la ciudad. Como casi siempre el transporte estaba casi vacío, sólo un chico con aspecto de universitario escuchando música con su ipod mientras ojeaba cientos de hojas de apuntes.

Sandra miraba aburrida por la ventana cuando sintió que el autobús se detuvo a recoger otros pasajeros. Dos hombres subieron colgando de sus hombros a un mujer que parecía inconsciente, muy probablemente se hubiera pasado con la copas y sus amigos la estuvieran llevando a casa, era el pan nuestro de cada día durante el fin de semana pero un martes era más extraño ver un espectáculo como aquel.

Los hombres avanzaron de lado por el pasillo mientras la mujer parecía envolver con sus brazos el cuellos de sus acompañantes, sin duda estaba totalmente inconsciente porque arrastraban sus pies por el suelo con cada paso que daban hasta el fondo del autobús. Una vez allí se sentaron en la última fila uno a cada lado de la mujer. Su aspecto desaliñado y el pelo cubriendo su cara impedían ver si se encontraba bien. Pero Sandra que no tenía mucho más que hacer lanzaba miradas furtivas a los extraños compañeros de viaje.

Los tres se mantenían en silencio y los hombres parecían un tanto agitados, probablemente por tener que cargar a cuestas a la mujer, que francamente tenía unos kilitos de más, cuando descubrieron que Sandra les miraba continuamente le lanzaron una mirada tan fría e intimidatoria, y se dijeron algo el uno al otro que no alcanzó a escuchar. De inmediato bajó la cabeza y asustada no se atrevió a mirar de nuevo hacia atrás.

Pero pasados unos minutos su curiosidad pudo a su miedo y se acordó que tenía un set de maquillaje en el bolso, sacó un pequeño espejito y empezó a buscar el ángulo para mirar que hacía el trío sin ser descubierta. Los hombres estaban distraídos mirando por las ventanillas como intentando descubrir donde estaban o buscando algún lugar. La mujer que ya no estaba rodeando con los brazos los cuellos de sus acompañantes y se había recostado en el asiento, parecía que se había despertado y  miraba hacia ella. Sandra aprovechó que los hombres no podían verla para girarse a mirar a la mujer.

Casi se cae al suelo del susto cuando vio la cara de la mujer con la boca totalmente abierta y los ojos como platos mientras la miraba, nuevamente agachó la cabeza y se giró al frente. El aspecto de la mujer la había dejado impactada, la miraba como con ojos de terror y tan fija y fríamente que parecía una muñeca. Sin poder evitarlo miraba por el espejo qué sucedía una y otra vez, pero la mujer no dejaba de mirarla, inmóvil.

Mientras se giraba nuevamente a ver que sucedía sintió una mano en el hombro que casi la mata del susto, era el chico del ipod que se había levantado mientras ella estaba distraída. Con una cara de miedo que Sandra nunca podrá olvidar la miró y la susurró al oído.

“Bájate conmigo en esta parada y por lo que más quieras no mires a la gente que está sentada detrás”

Sandra sintió algo en su tono de voz que no le hizo dudar que el chico estaba muerto de miedo y debía obedecerle. Ambos bajaron en la siguiente parada, con la cabeza agachada y sin mirar a los extraños personajes que se habían sentado en la otra punta del autobús.

El autobús continuó su viaje y cuando sintieron que ya se había alejado lo suficiente el chico se giró hacia Sandra y le dijo:

“Esa mujer estaba muerta, esos locos la llevaban como si estuviera borracha o desmayada pero estaba muerta, estoy estudiando medicina y te puedo asegurar que presentaba claros indicios de rigor mortis. Estaba totalmente rígida y tenía la cara y las manos moradas. Esos psicópatas la llevaban paseando por la ciudad como si tal cosa. Tenemos que llamar a la policía”

NOTA: Esta leyenda urbana es posiblemente una de las que más tintes de verdad puedan tener de las que hemos puesto hasta ahora. La idea de que cualquiera a nuestro alrededor se puede ocultar en la oscuridad y soledad de la noche para disfrazar un crimen es por desgracia mucho más común de lo que pudiéramos pensar. Y sin duda el momento propicio para “deshacerse” de un cadáver es a altas horas de la madrugada cuando no hay casi nadie por las calles.

FUENTE: http://www.leyendas-urbanas.com

La Diosa Dziewica

Dziwa, Siwa, la misma que Venus. Dziewica, diminutivo de Dziwa, significa también una joven ó doncella en lengua eslava.  Los Vendeos la adoraban bajo el nombre de Siwa de la hermosa cabellera: como diosa del amor y del placer, era esposa de Krodo, dios del tiempo. Mas si el nombre de Siwa procede de la palabra polaca Zywia , nutrir, se puede mirar esta diosa como la fuerza terrestre que produce y nutre: entonces ella tiene por es poso a Zibog, el dios de la vida.  Algunos autores reputan a Siwa como la diosa de las plantas y de la fertilidad en general.  Se ofrecían á Siwa sacrificios sangrientos: se la inmolaban animales y también hombres, y sobre todo los prisioneros cristianos.

Es muy poca la información que se tiene sobre esta deidad proveniente de la Cultura eslava y que asemeja las diosas del amor de otras regiones como Afrodita, Xochipilli, Hathor y Erzulie entre otras, Al contrario de lo que ocurre con la mitología griega o la mitología egipcia, no se han conservado fuentes de primera mano que permitan el estudio de la mitología eslava. A pesar de algunos testimonios controvertidos (como el Libro de Veles), no está probado que los eslavos poseyeran sistema alguno de escritura antes de que adoptaran el cristianismo. Las creencias religiosas y las tradiciones eslavas se fueron transmitiendo de manera oral durante generaciones, y fueron olvidadas tras la llegada del cristianismo. Sin embargo, se conservan datos sobre ellas en diversos escritos de los primeros misioneros cristianos que llegaron al territorio eslavo, aunque el interés que estos mostraron por dichas creencias no fue muy grande ni muy objetivo. Se conservan algunos restos arqueológicos (ídolos, tumbas, etc.), pero no amplían demasiado las informaciones ya existentes. En las canciones folclóricas y las leyendas populares de los pueblos eslavos sobreviven viejas creencias que remontan a la antigua mitología. Esta fragmentación de las fuentes hace que la tarea de establecer las creencias mitológicas de los antiguos pueblos eslavos sea difícil y compleja, dando como resultado numerosas malas interpretaciones, confusiones o simplemente embustes.

Las luces Hessdalen y Foo Fighters

En 1997, Harald Dale estaba acampando con su familia en el valle de Hessdalen, Noruega. Justo después de las 6:30h, una noche, Harald, salió a lavarse los dientes cuando notó algo extraño. Tres luces en una formación de triángulo estaban parpadeando en el cielo oscuro. Las luces sólo flotaban allí, la intensidad de su brillo iba cambiando con cada parpadeo. Harald entró corriendo a llamar a sus hijos para que lo vieran. Unos minutos más tarde, las luces desaparecieron. Harald se había convertido en una de las muchas personas en presenciar el misterioso fenómeno conocido como los las luces Hessdalen. .

Este fenómeno de las luces se remonta al siglo 19. Han sido vistas brillar en diferentes colores, incluyendo azul, rojo y amarillo, y se han observado flotando a poca distancia por encima de la tierra o cruzando el cielo a gran velocidad. Las luces eran particularmente activas durante la década de 1980, con un máximo de 20 informes de testigos presenciales cada semana.

Los científicos han estado estudiando las luces durante años, pero aún tienen que llegar a una explicación ampliamente aceptada. Las teorías incluyen el polvo ionizado, las partículas de combustible en el aire, y, naturalmente, los ovnis.

El término “Foo Fighters” se aplicó a varios avistamientos de ovnis que se produjeron durante la Segunda Guerra Mundial. Durante la guerra, los pilotos de combate y las tripulaciones en los buques de guerra observaron luces extrañas en el cielo y objetos de plata que parecían discos.

A finales de 1942, un piloto de la Real Fuerza Aérea estaba volando “Hurricane”, un avión de combate, sobre Francia, cuando se dio cuenta de dos extrañas luces volando hacia su avión. Supuso que era un trazador al fuego hasta que se dio cuenta de que las luces en realidad lo estaban siguiendo, repitiendo todos los movimientos que hacia mientras estaba en el aire. No importa lo mucho que lo intentara, el piloto no pudo evadir las luces. También notó que guardaban un espacio aún entre ellos mientras lo perseguían. Sólo después de varios kilómetros desparecieron de su vista.

Este extraño incidente se produjo apenas cuatro meses después de que los infantes de marina en las Islas Salomón dijeron haber visto una formación de más de 150 objetos de color plateado corriendo a través del cielo. Los marines observaron que los objetos hacían un ruido extraño y que no tenían colas o alas como los aviones. Toda mención de los avistamientos fue suprimida hasta que la guerra se acercaba a su fin. Los primeros informes no salieron en los periódicos hasta diciembre de 1944.

FUENTE: http://www.losmasraros.com

El fantasma de la catedral de Nidaros en Trodheim.

Trondheim es la tercera ciudad más grande de Noruega. En esta ciudad se encuentra una de las iglesias de piedra más antiguas y más grandes de Europa. La Catedral de Nidaros es una catedral medieval construida en 1070 y fue restaurada en 1814. Además, esta hermosa iglesia es el resultado de una gran cantidad de historias y leyendas que recorren el interior de sus paredes así el monje sangriento es probablemente el fantasma más famoso de Noruega.

Varias generaciones de noruegos han visto el fantasma de un monje sangriento en esta catedral. Como la mayoría de las buenas historias de fantasmas existen leyendas sobre este monje.

Un testigo creíble vio el fantasma del monje y fue tal la expectación que se publicó en el periódico, Aftenposten en 1930. La esposa del obispo fue el primer testigo de ver la aparición durante un servicio religioso en 1924.

Mientras que el sacerdote cantaba un himno la esposa del obispo María vio la aparición de un monje al lado de un arco en la catedral. Ella noto los ojos azules brillantes del monje.

“Tenía una tonsura, y llevaba una túnica de monje. Su rostro era hermoso, con líneas nítidas y brillantes ojos. El monje se acercó a través de uno de los miembros del coro que asisten a la misa.Mientras que el sacerdote estaba delante del altar, el monje se movió detrás de él”.

Alarmada Marie vio el monje colocar sus manos alrededor de la garganta del sacerdote y comenzó a estrangularlo.

Otros en la iglesia vieron las manos del monje el en cuello del sacerdote, pero no vieron el resto de él. Además, la mujer (Marie) vio que el monje tenía una raya de sangre en su garganta y ante ello desvió la mirada para luego ver el monje de pie en el área original cerca del arco de la iglesia. Ella lo describió como un ser joven y muy guapo.

El sacerdote que realizó el servicio declaró que había tenido un sentimiento de desesperación, y luego sintió un sensación de que algo se le ha quedado atascado en la garganta. Parte de la leyenda es que Marie también vio esta aparición quitar su cabeza de su cuerpo ensangrentado antes de que desapareciera.

Varios testigos en los últimos años han visto este monje en la catedral, en las capillas más pequeñas y también cerca del cementerio. Sin embargo, otros testigos han visto las manos de este monje alcanzar y ahogan otras personas. Parece que esta es la forma en que muestra su descontento con la gente que no le gusta. Otros afirman que incluso han conversado con este monje fantasmal.

Otro fenómeno en curso en esta iglesia se ve en una pequeña habitación en el sótano de la catedral, pues este sótano se utiliza como una tumba para las figuras prominentes de Trondheim.

Varios testigos han visto pétalos de rosa por el suelo de esta pequeña habitación.Una vez a la semana se aparecen pétalos frescos y los pétalos a marchitados se desaparecen. Nadie sabe quién lo hace. La entrada a esta sala siempre se mantiene bloqueada.

FUENTE: http://www.canaldelmisterio.com/