Leyenda La extraordinaria belleza de la llorona.

La belleza de ella era inigualable, era una mujer que provocaba deseos a los hombres y envidias a las mujeres. Un día cayó en la tentación, y su marido al enterarse planeó el sorprenderla con su amante. Ella, termino con la vida de su esposo y de su amante, huyendo para dedicarse a la vida galante.

Tiempo después, tuvo gemelos y como estos le estorbaban los ahogó en el río, arrepintiéndose enseguida y pidiendo ayuda, se volvió loca al ver que solo ella era rescatada. En Meoqui, después de las 12 de la noche se aparece una mujer, a veces no solo como fantasma sino como una mujer normal de belleza sin igual. No es normal que una dama camine sola a esas horas apresurando el paso al ser saludada por los caballeros. Esa bonita mujer, se llamaba Catalina y de día visitaba a las amistades que ignoraban que fuera la llorona.

En un baile al que asistió Catalina, bella pero llena de melancolía, se retiró antes de las doce y mientras los músicos cenaban, se oyó el grito estremecedor de la llorona, y una de las damas meoquenses, en tono de broma insinuó que Catalina era la llorona. Después un foráneo impactado por la belleza de Catalina, al final del baile le ofreció llevarla a casa, ella acepto y antes de las 12, ella rauda y veloz bajo del carro, y desapareció al doblar la esquina, oyéndose después el lamento de la llorona, el joven trato de encontrar a Catalina sin encontrar la huella de ella. De cuando en cuando se le ve en el vado, pero solo el destino sabe si algún día será de nuevo feliz o seguirá lamentándose.

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Leyenda La Faraona de Agua Caliente.

El casino y los bungalows de Agua Caliente eran un lugar impresionante, lleno de árboles y pájaros exóticos que traían de otros países, para resaltar la belleza de este lugar. En el teatro, se traían a los artistas más prestigiosos y famosos de la época, entre ellos se encontraba La Faraona, una bailarina cautivadora.

La Faraona había sido contratada para trabajar en el Casino por unas pocas fechas, sin embargo, su éxito fue tal, que extendieron su contrato por un tiempo muy largo. Al terminar cada presentación, la bailarina se encontraba en el casino, con un caballero inglés, del cual estaba enamorada. Sin embargo, él no estaba interesado en ella, sólo en su belleza y en la suerte que ésta tenía en el juego. Se decía que La Faraona traía un hermoso brazalete de esmeralda que como talismán, le permitía ganar suntuosas sumas de dinero.

La Faroana entregaba todas sus ganancias al caballero inglés, ya que éste era descendiente de un Lord, y le prometía un título de nobleza para después ambos irse a vivir a Inglaterra. Mucho tiempo duró este romance, el cual todos en el lugar conocían, ella cada vez más enamorada, y él cada vez más rico. Un mañana, muy temprano, el caballero inglés salió despavorido del bungalow en el que vivía con La Faraona. Gritaba desesperadamente pidiendo auxilio, decía que habían intentado envenenarlos, que la bailarina había muerto, y que el sentía que le pasaría lo mismo.

Dicen que la noche anterior a este atroz crimen, un velador del Casino vio a través de la ventana del bungalow de la pareja, mientras que hacía su trabajo. El velador pudo ver cómo los dos contaban sobre la mesa el dinero que habían ganado, muchas monedas de oro que después guardaron en un baúl que cerraron con llave, la cual guardaron en el ropero. El inglés después de guardar la llave, se bebió su copa de vino y se acostó. El velador cuenta, que junto a las copas de vino, había también un revólver. Vio como la bailarina entraba a otra habitación, para salir vestida con una bata blanca bordada de perlas. Después, sigilosamente se acercó a su enamorado y con delicadeza, metió la mano bajo la almohada donde él dormía para sacar la llave del ropero. Abrió el ropero y sacó el baúl. Guardó el revólver en su bata y salió del bungalow arrastrándolo.

Era una noche lluviosa, pero no le importó a la bailarina, tampoco le importó el peso de baúl, ella se perdió en el jardín, entre los árboles. El velador no quiso seguirla por temor a que ésta le disparada, sin embargo, intrigado por lo que ocurría, se quedó a esperar si ella regresaba. Una hora después, La faraona regresó a toda prisa, y al cerrar la puerta despertó al inglés, que de inmediato se percató de que ya no estaba la llave bajo su almohada, y que el ropero estaba abierto. También se dio cuenta de que el baúl ya no estaba, buscó el revólver y al no encontrarlo, se abalanzó contra su pareja con la intención de ahorcarla, el velador no pudo intervenir. El inglés arrojó a la bailarina a la cama, mientras que esta reía histéricamente, después con cierta angustia, y de la nada comenzó a llorar con rabia y desesperación, pues se dio cuenta de que él no la amaba, sólo estaba con ella por interés. Después de un rato ambos se tranquilizaron.

Comenzaron a discutir, después ella sirvió dos copas de vino, y sin que este viera, sacó un pequeño frasco de entre sus pechos y vació su contenido en ambas copas. Se acercó al oído de su pareja, le susurró algo y le entregó la copa, los dos bebieron al mismo tiempo, el veneno hizo efecto inmediatamente. Ella cayó al piso. El hombre salió a pedir auxilio. Pudieron salvarlo, y después de este suceso, el inglés abandonó la ciudad para nunca más volver.

No se sabe lo que pasó con el cuerpo de La Faraona. Muchos aseguran que las noches lluviosas, se puede ver a la bella bailarina paseando por lo que fueron los jardines, protegiendo su tesoro. Dicen que ella posee una belleza resplandeciente, que sus pies descalzos parecen besar el césped. Que danza al caminar, con su bata blanca bordada de perlas.

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Leyenda El padre de las hostias.

Por: Prof. Héctor Pascual Gómez Soto

Se cuenta que allá por el 1900 cuando apenas se festejaban los novenarios a la virgen de Guadalupe en la nueva capilla del santuario, los habitantes de El Tuitan tenían el compromiso de ir por el padre para que muy temprano oficiara la primera misa que empezaba a las 6:00 de la mañana, el padre muy diligente desde las cuatro estaba listo para partir hacia el santuario por el camino de la m, se llegaron las cuatro y media y las remudas ni llegaban, a las cinco de la mañana de un frio 12 de diciembre el sacerdote emprendió la marcha hacia la cumbre, para esto se colocó sus hábitos, y se alisto con el copón donde llevaba las hostias sagradas que daría en comunión a los habitantes de El Tuitan, Palmillos, Ojo de agua del Sabino etc.

A llegar al camino del santuario en donde empezaba la subida de la m. Le dieron el primer llamado, avanzó rápidamente por el camino, aluzándose con una lámpara, llego al tramo más largo, en donde nuevamente escucho la segunda llamada, esto hizo que acelerada el paso, que se le dificultaba por traer ya puesta su sotana, determino subir el último tramo por unos caminos que la gente llama travesía, que son para ahorrarse tanta vuelta, aunque la última travesía es la más empinada y difícil de subir, aligero el paso y con una de esas raíces que se encuentran por el piso tropezó, soltando de sus manos el copón con todo y hostias, estas fueron a dar al polvo del camino, asustado el sacerdote recogió como pudo las hostias que alcanzo a ver, llego apurado casi terminando de dar la última campanada.

Pasado el tiempo el sacerdote en mención, se cambió a otro lugar, llego a viejo y murió, al llegar al cielo, lo esperaba san pedro, que le comento que él tenía una deuda pendiente en la tierra, el sacerdote con toda humildad replico que el había sido un buen sacerdote y que nunca había faltado a su juramento, insistió san pedro y le recordó que se acordara de Jalpa. Recordando así el sacerdote sobre su accidente rumbo al santuario, de penitencia se le dijo al padre que fuera día con día a buscar las hostias sagradas por el camino y ya que las encontrara entonces el cielo seria su hogar.

Desde esa vez el sacerdote anda penando, bajando y subiendo al santuario con su linterna buscando las dichosas hostias, ya que es un sacrilegio tirar hostias sagradas, desde ese tiempo la gente de Jalpa ve por la noche una lucecita que sube y baja. Seguro es el sacerdote buscando las hostias sagradas. Dicen que hay una solución para salvar el alma del sacerdote: que vayamos a eso de la 12 de la noche, a buscar las dichosas hostias y así pagara su pena. Si te decides ir te esperamos para ir a buscarlas.

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Leyenda La Novia de Culiacán.

Por: Dulce María García Colín

Esta leyenda se refiere a Lupita, la novia de Culiacán. Cuentan que Lupita era una señorita de los años 50s, hermosa y llena de ilusiones, quien tenía un apuesto novio de nombre Jesús. Después de un tiempo de noviazgo Jesús le propuso matrimonio a Lupita y ella gustosa aceptó. Entusiasmados le comunicaron la noticia a familiares y amigos, entre los cuales estaba Ernesto, amigo de Lupita desde la infancia.

Jesús le pidió a Ernesto que fuera su padrino de honor en el matrimonio, a lo cual el acepta con un gran dolor porque él estaba enamorado de Lupita desde niño. El día de la boda llegó, Lupita lucia radiante, llena de felicidad y ansiosa ante la llegada de su amor. Todos esperaban en la puerta de la iglesia a donde llegó Jesús listo para desposar a Lupita y ya cuando estaban ingresando al templo, de repente, Ernesto sacó una pistola que llevaba oculta en su traje y le dio un disparo en la cabeza a Jesús asesinándolo, luego él mismo se disparó propinando su muerte. Lupita ante este suceso se postró sobre el cuerpo de su amado llorando incesantemente.

Pasado un tiempo Lupita regreso a la iglesia vestida de novia pero ya fuera de sí, platicando en sus jardines con su prometido imaginario. La gente que pasaba la podía observar en situaciones amorosas, diciendo cosas lindas pero sin nadie al lado de ella. Es así como pasan más de 30 años con Lupita rondando por el centro de Culiacán vestida de novia, hasta el día de su muerte. Lupita vivió siempre enamorada de Jesús.

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Leyenda La cueva de la Tigra.

En el Cerro de la Mesa existe una cueva llamada De la tigra, que lleva este nombre porque hace muchos años fue cubil de una fiera que atacaba al ganado de los rancheros.

Fue por eso que le pusieron ese nombre. También se dice que en esta cueva existe un tesoro encantado. Dicen que es un enorme montón de monedas de oro que permanece en espera de un valiente que se decida a entrar a lo más profundo de la cueva y desencantar el hechizo que las protege. Se sabe qué hace un tiempo entró a la cueva un hombre poseído por el interés de sacar el dinero. Con grandes esfuerzos logro arrastrase por el túnel de unos cincuenta metros de largo para llegar a una espaciosa bóveda ubicada en la profundidad de la gruta.

Luego de descender por unas escalinatas, descolgándose por las húmedas rocas como un chango, este hombre cuenta que había resto de escaleras muy antiguas que llevaban hacia el terreno parejo donde se observaba un enorme montón de monedas relucientes. Eran auténticas monedas de oro. Con la respiración agitada empezó a llenar los dos costales que para tal efecto llevaba. Una vez que los llenó pensó en sacar de uno en uno; atareado estaba en subir el primer costal repleto de monedas cuando de repente de una pared escucho la voz de una mujer que le decía “Para poder llevarte el dinero, primero deberás tomarte una copa conmigo en esta mesa”

Dejando el costal en el suelo escudriño el lugar de donde provenía la voz descubriendo a la mujer sentada en una pequeña mesa redonda en la que se encontraba una botella de vino y dos copas y una silla vacía. El hombre que era muy valiente se fue acercando a la mesa descubriendo que la mujer era muy hermosa, su cabellera le llegaba hasta los pies, era como una cascada, su rostro era de una belleza sin igual. Ella se encontraba sentada con las piernas cruzadas y un cigarrillo en la boca, su vestido de color negro contrastaba con la blancura de su piel.

El hombre le dijo “Acepto tomar el trago contigo a cambio del dinero, empieza a llenar las copas” La mujer tomo la botella mirando fijamente al valiente, mientras una sonrisa se le dibujaba en los labios. El hombre tomo la copa en sus manos, al igual que la dama, ella se llevó la copa a los labios sin quitarle la mirada de encima, el hombre estaba por hacer lo mismo cuando empezó a ver que los blancos y hermosos pies de la mujer ¡se transformaban en patas de cabra y los ojos se le ponían como brasas¡ el agradable rostro se le había transformado en el de un ser diabólico parecido a un murciélago que le miraba y se carcajeaba.

Con un nudo en la garganta, las quijadas trabadas y haciendo un esfuerzo logró decir “¡Dios mío, ayúdame¡” En ese momento pudo arrojar la copa sobre la mujer la que desapareció por una cueva ubicada en las paredes de la caverna. El montón de monedas desapareció tras una explosión que llenó la estancia de humo pestilente. De los costales ni se acordó, salió como un rayo y fue a parar hasta su casa. Estuvo enfermo por más de un mes donde al final pudo hablar y contar lo que le había pasado en la cueva de la Tigra.

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Las brujas de Salem, un hecho histórico con aire de leyenda.

Por Adriana Collado

Los  juicios a las llamadas Brujas de Salem fueron conducidos entre 1692 y 1693 en Massachusetts.  Más de 200 personas fueron sospechosas de practicar brujería o magia negra en el pueblo de Salem.

De ellas 19 fueron ejecutadas en la horca, cuatro murieron en la cárcel y un octogenario murió a causa de torturas, cuando lo aplastaron con piedras para que confesara su supuesta culpa.

En el mes de enero,  Betty Parris, la hija del  pastor  Samuel Parris y Abigail,  sobrina del religioso, presentaron un caso de extraña conducta, con gritos, arrojando cosas, poniéndose en extrañas posiciones y hablando en jerigonza.

Otra chica, llamada Ann Putnam,  proveniente de la familia más influyente del pueblo, también presentó el mismo comportamiento.

Un doctor del lugar diagnosticó que las acciones eran causadas por fuerzas sobrenaturales.

A finales de febrero, las chicas dijeron que tres mujeres eran las causantes de su mal: Tituba, una esclava del Reverendo Parris; Sarah Osborne, una mujer mayor; y Sarah Goode, una desamparada y mendiga.

El primero de marzo, las tres mujeres fueron interrogadas durante días. Osborne y Goode se declararon inocentes, no así Tituba. Las tres fueron detenidas en la cárcel. La hija de Goode, de cuatro años, también fue interrogada y llevada a la cárcel junto a su madre.

Poco a poco la conducta extraña se manifestó en mayor número de niñas y adolescentes, quienes afirmaron la existencia de brujas que volaban en el mango de escobas,  presencia de espectros y acusaron a varios residentes de crímenes y pactos con el diablo.

Aquellos que criticaban los juicios, y tenían dudas de la veracidad de las acusaciones eran acusados a su vez y en algunos casos colgados en la horca.

Los juicios se basaban en supuestos testimonios sin pruebas,  hasta que el  gobernador  de Massachusetts William Phips regresó de un viaje a Inglaterra y nombró a una nueva corte para escuchar los casos de brujería.

El juez principal  de la corte fue   William Stoughton, conocido como cazador de brujas.

Terminan los jucios

Pero la élite más culta de la colonia comenzó a dar muestras de incomodidad ante la creciente histeria y el aumento de las acusaciones a personas a todas luces respetables. Comenzaron a surgir publicaciones que ponían en duda el procedimiento, como la obra de Increase Mather titulada  America’s first tract on evidence en la que se afirmaba que era mejor tener brujas fuera de la cárcel que inocentes castigados injustamente.  Asimismo el reverendo de Boston Samuel Willard, muy respetado, circuló la idea de que el Diablo en ocasiones construía espectros de personas sin el consentimiento de estas.

Finalmente el gobernador excluyó  los testimonios  basados en visiones espectrales, con lo que las “pruebas”  contra los restantes acusados quedaron sin efecto.

Les fue otorgada la libertad y se reconocieron los errores de los juicios.

Qué pasó después

Uno de los jueces, Samuel Sewall hizo una confesión de culpabilidad. Varios testigos dijeron que habían actuado impulsivamente.

El principal promotor de los juicios y ahorcamientos, el juez Stoughton, se mantuvo firme y nunca se arrepintió. Fue el próximo gobernador de la colonia.

Causas históricas

Varias teorías  relacionan la conducta de las chicas con  los efectos del hongo ergot, que causa espasmos musculares, vómitos y alucinaciones y se encuentra en el trigo en lugares húmedos y calurosos. Salem estaba situada en medio de un pantano, por lo que es posible que el hongo se haya desarrollado durante el verano.

En el momento histórico, el pueblo se estaba transformado. Había surgido una clase mercantilista, mientras  otros individuos luchaban por mantenerse como fuente de producción agropecuaria.

Dos familias pudientes: los Putnam y los Porters luchaban  por el control político y religioso del pueblo, que se debatía en ser o no independiente de los centros de comercio de Salem.

Por  ese entonces  Cotton Mather había publicado un libro popular acerca de la existencia de la brujería .

Esto sumado a la guerra india que tenía lugar a unas 70 millas del pueblo,  ponía muy presente  la supuesta presencia del Diablo  en las mentes de la gente de a pie.

La historia de las brujas de Salem sigue fascinando hoy en día. La obra teatral escrita por Arthur Miller, The Crucible, reconstruye los hechos a l luz de los años 50. Hoy día existe un museo que se llena de visitantes en el otoño, para la época de Halloween.

FUENTE: https://www.aboutespanol.com

El fantasma del parque.

Esta leyenda sucedió en la localidad de  Jaral del Progreso en México donde un intendente mandó a colocar varias bancas en un parque ubicado muy cercano a un cementerio.

El hecho fue que las bancas comenzaron a aparecer manchadas y rotas por lo que debió enviar a un vigilante para que las cuidara, pero lo llamativo del caso fue que todos los agentes enviados comenzaron a enfermarse luego de pasar una noche en el lugar.

Estos alegaban la aparición de un fantasma por lo que el intendente decidió cortar por lo sano y enviar a su policía de confianza, un hombre intachable: El chino Herrera. Como todos el primer día se presentó a trabajar pero al día siguiente debió ser internando en el hospital donde antes de fallecer le contó a su jefe una historia aterradora…

Herrera afirmó que iba todo normal hasta la medianoche cuando comenzó a surgir una densa niebla y soplar viento frío, a la vez que le pareció escuchar el llanto de una mujer al final del parque. Se dirigió allí y en medio de la bruma divisó una silueta blanca, a quien le ordenó retirarse de lugar porque era muy tarde, pero no recibió contestación alguna. Luego vio que la mujer se dirigía al panteón pero que no movía las piernas….sino que flotaba a unos 30 cm de suelo. Acto seguido el fantasma se abalanzó sobre el hombre con unos encendidos ojos rojos, lo que le provocó el desmayo, la internación y su posterior muerte.

FUENTE: http://www.mitos-mexicanos.com