Golpes en el espejo

Clotilde era una mujer de mediana edad que vivía a las afueras de un pequeño municipio burgalés. Se levantaba bastante temprano para acudir al hotel en el que trabajaba, con el fin de llegar a casa pronto y poder pasar algo de tiempo cada día con sus dos hijas.

Una tarde de domingo la llamaron desde la empresa hotelera, para que acudiese a cubrir la baja de otra compañera suya que se había accidentado al limpiar un espejo. Sin embargo, en el lugar no estaba la encargada ni parecía haber ido nadie a trabajar ese día al hotel.

Como se sentía bastante sorprendida ante las circunstancias, decidió acudir al espacio que tenían asignado para cambiarse antes de entrar a trabajar, con el fin de recoger su teléfono móvil y llamar al número de su jefe que le había avisado para que acudiese a trabajar, pero nadie contestó. Aunque no se percató en su momento, tiempo después recibió un mensaje de su jefe en el que se decía; ¿Qué quieres? ¿Te has ido al final de viaje con tu marido e hijas?

Clotilde se encontraba limpiando una habitación de la segunda planta del hotel, y concretamente era un lugar que para nada le inspiraba confianza porque existían ciertos rumores en el hotel que allí sucedían sucesos inexplicables. Sin embargo, se colocó sus auriculares y comenzó a limpiar debidamente la habitación hasta la hora de realizar un pequeño receso.

En ese momento, se dirigió a la habitación donde había dejado su celular y comprobó cómo su jefe le había mandado un mensaje que no comprendía; ¿Por qué razón le preguntaría algo así si sabía perfectamente que estaba trabajando tal como él le había indicado en la mañana?

La mujer se empezó a asustar más y más, porque algo no parecía tener sentido con respecto a su situación. Sí, estaba trabajando como prácticamente cualquier día entre semana, pero no solamente se encontraba sola en el hotel que tanto miedo le daba por diversos motivos, sino que nadie sabía que estaba allí, limpiando.

Escuchó un golpe que la asustó incluso un poco más de lo que ya estaba de por sí. A su parecer, podían ser unos cristales. De hecho, era como si alguien estuviera rallando un espejo con las uñas.

Aquellos ruidos se escuchaban más fuerte cuando ella se iba dirigiendo al lugar. De repente, vio a una mujer detrás del espejo escondida, se acercó y dicha mujer se la llevó dentro.

No te acerques al espejo si escuchas los ruidos que oyó Clotilde, podría ser tu última vez.

FUENTE: http://www.cuentosdeterror.mx

ESTAS SOL@

Elvira era una niña de unos diez años que no tenía papá, su mamá trabajaba todo el tiempo por lo que tenía que dejar a su hija sola en casa, pero una noche, sintió un escalofrío y tuvo

miedo de dejarla sola, pero como no podía dejar su trabajo ya que era su único sustento decidió irse.

“voy a llamarte cada 2 horas para ver como estas y no le abras a nadie, cuando llegue tocaré la puerta tres veces”.

La madre cerró la puerta y se marchó, Elvira, asustada y sola decidió dormir para que pasara el tiempo sin darse apenas cuenta .

Al poco rato, el teléfono sonó despertando a la niña, se levantó del sillón y apresurada cogió el teléfono con la esperanza de escuchar la dulce voz de su madre:

– Mamá, ¿Eres tu?, ¿mamá?,¿mamá?….

Pero nadie contestó. Desilusionada y asustada colgó el teléfono y se fue a la cama mientras se tranquilizaba para quitar importancia a lo ocurrido.

– Después de todo la llamada se habrá cortado. Pensó Elvira.

De pronto, antes de que se acostase el teléfono volvió a sonar, al llegar y descolgarlo:

-¡Bueno..mamá no es gracioso contesta..mamá, estas asustándome!.

Elvira colgó de nuevo el teléfono y regresó a la cama, esta vez más asustada.

De pronto llamaron la puerta TOC TOC pero no hubo una tercera vez por

lo que Elvira decidió no abrir ya que su madre le había dicho que tocaría tres veces.

Al caer la noche la madre no había regresado y Elvira empezó a preocuparse y de nuevo el teléfono sonó.

-Bueno..mamá, ya es tarde ven a casa.

Del otro extremo del teléfono sólo se escuchó:

-Tu estas sola ahora.

Elvira colgó rápidamente el teléfono desesperada empezó a llorar corrió hacia la puerta para ir con alguno de sus vecinos para que llamaran a la policía, pero al salir Elvira encontró el cuerpo de su madre tirado en el suelo, ensangrentado, desgarrado totalmente, sus piernas horriblemente torcidas hacia ambos lados, sus brazos quebrados como si un trailer hubiese pasado varias veces por encima.

Elvira no pudo resistir el tremendo impacto y cayó desmallada perdiendo el conocimiento, cuando despertó. Cuando despertó ya estaba en un centro de psicología infantil.

Aunque la ayudaron a superar la traumática experiencia, ella no dejaba de soñar con esa voz que le decía una y otra vez:

– Tu estás sola ahora…

Los psicólogos creían que Elvira había sido la culpable de la muerte de su madre, pero Elvira pensaba que eso no era cierto.

Elvira quería mucho a su madre y soñaba todos los días con ella.

Hoy aunque han pasado diez años de aquel trágico incidente, Elvira sigue en tratamiento y totalmente traumatizada en un centro psicológico.

¿Qué como se todo esto?, simplemente porque yo soy Elvira y quiero decirte a ti que estás leyendo estas lineas:

– TU ESTAS SOL@ AHORA.

FUENTE: http://www.halloween.com.es

Buenas noches corazón

¿Alguna vez has pensado que no estás solo aunque sabes que no hay nadie en casa?, ¿Has creído ver algo cuando en realidad no hay nada?, pues yo sí y de alguna forma así fue como todo empezó…

Era una fría mañana de Enero y como siempre seguía con mi rutina matutina. Me despertaba, caminaba tambaleándome por la casa mientras iba encendiendo una a una las luces hasta llegar al baño, luego seguía mi turbulento camino hasta la cocina y después pondría a hacer un poco de café. Estaba comenzado mi pequeño “ritual” matutino y cuando por fin llegue a la cocina algo me llamo la atención, ¿no había encendido las luces? Al principio me sorprendió, pero luego pensé que solo eran cosas mías, el sueño le había ganado a mis costumbres, no era algo para preocuparse, o eso pensé.

Tome mi taza de café, fui a encender las luces y me senté frente a la computadora a leer las noticias nacionales e internacionales, cuando llega a mí el olor del café quemado, un olor difícil de ignorar aun sabiendo que había apagado la cocina, un impulso me llevo a revisarla de nuevo. Cuando llegue me encontré un completo desastre el café había hervido hasta el punto de salir disparado y ensuciar toda la cocina. Te preguntaras, ¿cómo sucedió eso?, me gusta preparar mi café en un greca, le da un mejor sabor y es una tradición que siempre perteneció a mi familia; tradición la cual yo continúe. Luego de apagar la cocina y limpiar todo el desastre me puse a repasar mis pasos, ¿Cómo carajo pude pasar por alto algo así?, no parecían cosas mías, durante el largo proceso de limpieza veo a mi perro ladrar mirando un punto fijo, no me explicaba que le sucedía a Spanky, siempre había sido muy tranquilo, pero al levantar la mirada lo que vi me marco. En la pared que estaba alado de mi perro se podía ver la sombra de lo que era una mujer de edad avanzada sentada en una mecedora, me congele, no podía mover una sola fibra de mi cuerpo, la sombra se movió de manera que quedo mirándome y yo sentía su mirada penetrante, pero no veía nada más que una sombra.
En ese instante las luces se apagaron, los gabinetes, puertas, persianas, ventanas, sillas, mesas, y otros artículos que decoraban mi casa empezaron a moverse de forma descontrolada, el estéreo y televisor se encendieron, ambos ponían la típica melodía de cuna*, que es conocida por su frase “duérmete niño, duérmete ya, que viene el Coco y te comerá”, pero no era igual, era cantada por una anciana, sonaba distorsionada, tenía cortes, saltos, se reproducía por momentos hacia atrás, mientras en el televisor pasaban imágenes momentáneamente, imagines perturbadoras de una anciana con un velo negro tomando a un pequeño niño de la mano, pero… ¡¿Cómo era posible?! Ese niño… Era yo… pero tenía la cuenca de los ojos vacías y por ellas salía sangre sin parar mientras tenía una sonrisa de oreja a oreja, se apagó. Luego se encendió pero esta vez la computadora, era la misma anciana pero esta vez sentada en la mecedora riéndose a carcajadas.
Cuando logre reaccionar corrí hasta la cocina, tenía que pasar por ella antes de lograr mi escape, pero cuando entre el olor a gas era insoportable, y cuando levante mi mirada se postro frente a mi esta anciana de velo negro y encendió un fósforo Cerré los ojos y sentí un terrible dolor y de un salto abrí los ojos y me encontraba sentado en mi cama, ¡Solo era un sueño!. No debía haber comido tanto antes de dormir, había leído que estropeaba el sueño y causaba pesadillas, me voltee a mi mesa de noche y tome un poco del agua que siempre tengo en caso de que me levante con sed a mitad de la noche, limpie el sudor de mi frente, me estaba disponiendo a dormir cuando escucho una melodía familiar que era tarareada, era la misma canción con la que había soñado. Luego se escuchó el ruido de una mecedora y se sintió un calor abrumador, abrí los ojos y jamás olvidare que vi a lado de mi cama, era la anciana quien estaba quemándose. Detuvo su perturbador canto, se volvió y me miro, levanto su velo negro mostrando lo que debía ser su cara; pero era una figura que encajaba con las descripciones de un demonio, un ente traído del mismo infierno, que tenía lo que parecían quemaduras de tercer grado, los tejidos estaban destruidos por completo, sus dientes eran colmillos amontonados, sus ojos eras dos esferas bañadas en un rojo resplandeciente, esbozó una sonrisa macabra y me dijo: -Buenas noches corazón.
FUENTE: http://tushistoriasdeterror.blogspot.mx

Fantasmas de la noche

Estos entes se aparecían a los mexicas en la noche, de acuerdo con lo escrito por Bernardino de Sahagún en el libro V de su Historia General de las Cosas de la Nueva España. Y se atribuía al dios Tezcatlipoca. ¿Cómo eran ?

En primer lugar estaba la Cuitaplaton o Centlapachton, una mujer enana o pequeña, de cabellos largos, hasta la cintura, con un andar muy parecido al pato. Ésta se aparecía a los hombres, especialmente cuando iba a “hacer sus necesidades”, quizá por la sorpresa o por su forma, quienes la veían volvían a sus casas temblando de pavor con la convicción de que tarde o temprano morirían o les ocurriría alguna tragedia. Si algún valiente quería atraparla le resultaba imposible, pues la figura desaparecía y reaparecía hasta que el intrépido quedaba burlado.

Otros más eran más terroríficos, tenían forma de calavera y se presentaban de improviso, les saltaban por la pantorrilla y hacían un ruido estremecedor. Si alguno quería verlo, la calavera desaparecía o, peor aún, iba correteando a los que huían.

Una vertiente más se manifestaba en forma de difunto tendido o amortajado al que se sumaban quejidos y gemidos. Si algún valiente lo agarraba o creía atraparlo sólo era ilusión pues únicamente tenían pasto o tierra en sus manos.

La última forma, también consignada por Sahagún, era cuando Tezcatiploca se aparecía en forma de coyote para impedir el paso a los viajeros o para advertirles de algún peligro o desgracia en ese camino.

También consignado por fray Bernardidno de Sahagún. Los mexicas que en el primer sueño de la noche escuchaban un ruido como de alguien que está cortando madera, llamado tooaltepuztli o hacha nocturna podían dirigirse al lugar de donde provenían dichos sonidos y presentarle ofrendas a ese ente, si superaban el miedo inicial, perseguir a esta forma de bulto hasta alcanzarla y agarrarla.

Después debían esperar a otro ente que tenía forma de hombre sin cabeza, que tenía el pescuezo cortado como un tronco y el pecho abierto, en ambos lados había puertecitas que se abrían y se cerraban en el centro donde reposaba el corazón. Si todavía el captor tenía ánimos para contemplar esta visión debía arrancarle el corazón y negociar con el fantasma algún favor, petición o riqueza. Sólo los valientes conseguían negociar con este ente.

Si conoces el dicho “Cuando el tecolote canta, el indio muerte” y te has preguntado por su origen, déjame decirte que este temor hacia el canto de la lechuza, búho o tecolote también fue registrado por los cronistas como Sahagún, que relata cómo los indios al escuchar el canto de esta ave se ponían muy nerviosos porque aseguraban que este sonido presagiaba la muerte. De acuerdo con la leyenda maya, el tunkuluchú o tecolote, era considera como el mas sabio entre las aves, por lo que no era extraño que los pájaros y otros animales acudieran a pedirle consejo o la solución de algún problema.

Todo su prestigio se derrumbó cuando las aves lo invitaron a una fiesta y se emborrachó. Un hombre que pasaba por ahí empezó a burlarse y a hacer escarnio del búho. Éste quedó muy dolido y decidió vengarse, extendiendo su rencor hacia toda la humanidad.

Buscó alguna cualidad que le ayudara en su venganza y eligió su olfato. Fue todas las noches al cementerio hasta que aprendió a reconocer el olor de  la muerte. Fue así que se dio a la tarea de anunciar al ser humano su muerte. Por eso se mantiene cerca de los lugares donde alguien va a morir y le anuncia con su canto su hora fatídica.

FUENTE: http://contenido.com.mx

La mujer del Chamán

En determinados días del año, en la selva chiapaneca suceden cosas extrañas que aterran a sus pobladores, quienes se niegan a salir por la noches porque dicen que una bestia maldita ataca a los hombres y animales sin piedad alguna. Todo se remonta a la antigüedad cuando la mujer de un curandero empezó a celarlo, le molestaba que las mujeres, agradecidas por haber sanado a ellas o algún miembro de la familia, le regalaran fruta, maíz, verdura o guajolotes a su esposo. Creyendo que las mujeres querían quitarle a su esposo, se interno en lo más profundo de la selva donde realizó una serie de conjuros y pidió ayuda a los espíritus.

Tras convulsionarse se arrancó la piel hasta que su cuerpo quedó ensangrentado hasta convertirse en jaguar. Esa noche mató a una mujer (que había sido curada por su esposo) y a toda su familia, además destrozó la vivienda y mató a los animales. Los hombres se aprestaron a cazar a jaguar y mientras ellos lo buscaban, la mujer seguía matando a las mujeres que se acercaban a su marido.

El curandero empezó a sospechar de su mujer por lo que la siguió hasta ver cómo realizaba su transformación. Esperó a que ella se transformara en jaguar para vaciar un costal de sal en la piel humana, con lo que se secó rápidamente. Al regresar de cometer un asesinato, la mujer regresó al lugar donde había dejado su dermis, pero al no encontrarla fue camino a su hogar donde su esposo la enfrentó pero no pudo matarla.

Por esta razón se dice que la mujer aún habita esas tierras y se aparece a todo aquel que se cruce en su camino.

FUENTE: http://contenido.com.mx

Ayúdame

Una familia acababa de mudarse a una nueva casa cerca del bosque. Es una casa más grande, en un pueblecito tranquilo, los niños tienen sitio para jugar y los padres están tranquilos,… Todos estaban muy a gusto en su nuevo hogar. El padre trabajaba y debía ausentarse de casa una semana de cada dos por motivos laborales.

Una noche, mientras la madre leía en el salón, el hijo mayor no estaba en casa, pero la hija más pequeña ya dormía. Cuando Carlos, el hijo mayor, volvió a casa le comentó a su madre algo que le tenía preocupado de hace días. Y es que llevaba días observando a Caterina, su hermana pequeña, mientras dormía y ésta actuaba de forma extraña por la noche desde que se habían mudado a la nueva casa.

La pequeña hablaba durante su sueño y estaba muy agitada y nerviosa. Su madre no había observado nada, pero dijo que empezaría a hacerlo a partir de ese momento. Cuando Carlos se marchaba a la cama, pasó delante de la habitación de su hermana para echar una ojeada, y la vio sentada en la ventana mirando fuera. Enseguida bajó a advertir a su madre. Subieron los dos y al verla su madre pensó que probablemente la niña era sonámbula. La volvió a poner en la cama.

Pero la historia se repitió noche tras noche y la pequeña niña llegaba incluso a salir fuera de la casa para jugar en la parte trasera de la casa, en el patio.

La madre cada vez estaba más inquieta a causa de su comportamiento y decidió hablarlo con su marido a su vuelta. Ambos propusieron llevarla al psiquiatra y que la tratase. Pero la niña continuaba yendo al patio trasero, a intentar hacer en el suelo agujeros con su pala. Cavaba, cavaba… siempre cavaba sin cesar. Y siempre en el mismo sitio. Los padres llegaron a preguntarle a la niña dormida porqué hacía eso. La niña respondía que alguien le pedía ayuda.

Tras varias semanas viendo a su hija cavar diciendo que oía que la llamaban voces pidiendo ayuda, la familia no pudo más y decidieron cavar ellos en el punto dónde cavaba la niña. Cavaban más y más profundo, intentando encontrar una solución. Y la encontraron. En el punto donde la niña cavaba encontraron la solución al porqué Caterina actuaba así. ¡Encontraron un esqueleto de una niña!

Escandalizados, llamaron a profesionales para hacer una búsqueda y supieron que hacía dos años atrás desapareció una niña en el pueblo. La buscaron durante mucho tiempo pero nunca la encontraron. De una sola vez se habían resuelto ambos interrogantes.

FUENTE: http://historias-miedo.webmisterio.com

El Televisor

Todas las tardes, Ramón se preparaba para ver su serie favorita. Pero en esta ocasión, el clima malograba la señal y al cabo de un rato, se fue la luz. En medio de la oscuridad, arrojó todo lo que estuvo a su paso, hasta que vio por la ventana un destello, a pesar de que no había energía eléctrica, la vecina tenían encendido un televisor, posiblemente ayudada de un generador. Por su parte, él ni siquiera tenía una lámpara o cerillos para iluminarse. Así que se acomodó para ver el televisor de los vecinos aunque fuera de lejos.

Apenas había tomado asiento, y su aparato se encendió también, aunque no las luces. La imagen se mostraba en blanco y negro, y un tipo de sonrisa exagerada le invitaba a acercarse haciendo ademanes. Con extrañeza, el sujeto volteaba hacia todos lados, como si hubiera alguien más en su casa a quien pudiera estar llamando. Luego de comprobar que estaba solo, se acercó.

El hombre de la televisión no hablaba, solo gesticulaba y hacia señas. Al mismo tiempo le enseñaba imágenes a todo color de brutales asesinatos. Las ilustraciones eran grotescas, pero en un sentido morboso, el televidente permanecía esperando la siguiente, porque seguro sería peor.

Después de unos minutos, se dio cuenta que las víctimas de la escena eran sus vecinos, esos del enorme televisor, y luego escuchó gritos, desde la ventana veía que alguien los atacaba, así que buscó el celular para llamar a la policía, pero no pudo encontrarlo entre tanta oscuridad. Corrió entonces en su auxilio, pero al llegar, estaban muertos. Temiendo que alguien lo acusara de lo sucedido volvió a casa.

El televisor pasaba el mismo programa extraño, solo que el sujeto de la sonrisa macabra ya no estaba, solo había un hueco oscuro marcando su silueta. Pero la fotografía del asesinato, esa era la más horrenda…porque en ella estaba Ramón.

Fuente: https://historiasdeterror.org.mx