Dejamos de publicar hasta nuevo aviso.

 

Amigas y amigos de Corporación Phantom México, debido a los sucesos que azotaron a varios estados de nuestra República Mexicana y por respeto a las publicaciones que hacen un llamado para apoyar y ayudar a la causa, dejaremos de publicar hasta nuevo aviso para darle importancia a las noticias y casos importantes, México está de luto pero también está en la lucha por levantarse con el apoyo de todos. Ayudemos #FuerzaMéxico. Gracias.

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Leyenda del fantasma del Cerro del Lobo.

Se afirma que desde hace varias décadas, en el cerro del Lobo (una Zona de Preservación Ecológica, también llamado Parque Ecológico de Santa Apolonia); ubicado en la ciudad de Pachuca de Soto, Hidalgo, México, se aparece una mujer vestida de blanco, lo hace solo en las noches de luna llena en las faldas del cerro.

Las mujeres que se topaban con ella la describían como una chica joven, piel clara, cabello castaño largo, mediana estatura, ojos cafés y siempre vestida de blanco, y que en lugar de caminar, flotaba en el aire, no sentían miedo de ella, pues se ofrecía ayudarlas a cruzar el lugar sin peligro, ya que ahí sucedían muchos accidentes. A sus nuevas amigas, La Mujer de Blanco, les contaba el terrible destino que tenían los hombres las noches de luna llena.

En cambio a los hombres les terminaba haciendo cosas malas, muy malas. Pues muchos de ellos se hallaban muertos en las laderas del cerro del Lobo, siempre el día después de la Luna llena, y todos tenían puesto un crucifijo de plata. Se dice que se atravesaba en su camino, lo seducía, se hacía seguir a la cima del cerro, para después arrojarlos desde las peñas, el silencio de la noche se interrumpía con los gritos desesperados de los hombres cayendo, acompañados de fuertes carcajadas que erizaban la piel.

Después ella se alejaba flotando, hasta perderse en la oscuridad…

La historia corrió por las cantinas, donde los borrachos bromeaban sobre este fantasma. Una noche, el joven hermano de un hombre, que había sido encontrado con los huesos destrozados al pie del cerro, juró vengarse de esa mujer y enviarla al mismo infierno de donde salió. Se fue al cerro con pistola en mano, alumbrado por la luz de la luna llena.

-Por fin te encontré-, le gritó el joven al verla, amenazando con su pistola. Pero ella lo hechizó mirándolo directo a los ojos, lo llevó hasta un barranco el cual ella cruzó flotando, pero él cayó gritando. Encontraron su cadáver como todos los otros, con la cruz en el pecho.

FUENTE: http://www.mitos-mexicanos.com

“¡Ven, ven, ven, ven…!”

En el pueblo de Jiutepec, localizado en el estado de Morelos, se cuenta una leyenda acerca de una familia que vivía en una bonita casa. Se trataba de una familia de buenos recursos económicos. Vivían tranquilos y felices. Una cierta noche, uno de los de los hijos escuchó ruidos inexplicables en el patio trasero. Inmediatamente acudió ante su padre y le dijo que debían escarbar en el patio, porque tal vez se encontrara enterrado un tesoro, pues era bastante común que los espíritus avisasen de la existencia se riquezas escondidas. Pero el padre se negó a tamaña empresa, por costosa y latosa.

Un fin de semana en que el joven se quedó solo en la casa, llamó a sus amigos para que le ayudasen a escarbar. No encontraron ningún tesoro, solamente una calavera enterrada cerca de un árbol. Desde entonces, el joven oía una voz de ultratumba que le llamaba insistentemente. Su carácter cambio, se hizo peleonero y flojo, y abandonó sus estudios. Sus padres estaban muy preocupados y le llevaron a ver a un psiquiatra, quien no lo pudo ayudar en nada. Pasado un tiempo, el atormentado muchacho se colgó del árbol que estaba en el patio trasero, justo en donde habían encontrado el esqueleto.

Ante tamaña tragedia, la familia se mudó de casa y se fue a vivir a Cuernavaca. La casa estuvo abandonada durante mucho tiempo, pero al final se rentó. Sin embargo, todos los que la rentaban, parecían sentirse muy incómodos en ella, y la dejaban pasado cierto tiempo. En la casa embrujada se habían ahorcado en el mismo árbol dos personas más, aparte del joven, por lo que la casa agarró fama de maldita.

Por fin la casa fue adquirida por una inmobiliaria que la compró a muy bajo precio, para construir unos condominios. Los ruidos cesaron y la macabra voz también; sin embargo, los habitantes de Juitepec aseguran que en esos edificios ya van dos personas que se han matado ahorcándose…

FUENTE: http://www.mitos-mexicanos.com

La Mano Pachona.

La siguiente leyenda es una de las tantas versiones que existen acerca de la Mano Pachona, a la cual se la conoce también con otros nombres: La Mano Peluda, La Mano del Diablo, y la Mano Negra. La versión que a continuación relatamos pertenece al folklore del estado de Puebla, y ocurrió en el año de 1908.

En la llamada Calle de Merino, existía una casa de empeño conocida como Casa Comercial de los Villa. Era una de tantas casas de empeño que había en la Ciudad de Puebla por aquellos años. Y aun cuando cobraban muy altos intereses, el gobierno de Porfirio Díaz las permitía con beneplácito ya que le aportaban muy buenas ganancias, aprovechándose de la necesidad económica del  pueblo.

El dueño de la Casa Comercial era gordo, grasoso, calvo, y chaparro. Pero lo que más llamaba la atención de su físico era que estaba muy peludo, tanto en el cuerpo como en los brazos y las piernas. Era todo pelos negros e hirsutos. Se contaba que había hecho buen dinero administrando, fraudulentamente, un mercado de la ciudad, para luego dedicarse a prestamista. Tenía por esposa a una mujer flaca y gangosa, desagradable y fea.

Los habitantes de la Ciudad de Puebla lo odiaban por usurero. Todo aquel que le empeñaba algo o le pedía dinero prestado acababa maldiciéndolo. A todas las personas les chocaba verle los dedos de las manos tan  llenos de anillos de oro y piedras preciosas.

Este mal hombre jamás fue capaz de llevar a cabo una buena acción, y menos aportar dinero para una obra benéfica. Era avaro hasta las cachas. Cuando alguien pasaba frente a su casa no dejaba de murmurar: -¡Ojalá algún día Dios te seque la mano! Adentro, se encontraba Villa y su mujer muy satisfechos contando las monedas que habían obtenido esquilmando al prójimo.

Un cierto día, el prestamista pasó a mejor vida. Lo enterraron en el Cementerio de San Francisco. Entonces sucedió que al dar las once de la noche, una mano negra y horrible trepaba por la barda del cementerio, con el fin de atrapar a los que pasaban por ahí. Cuando lograba coger a alguien, la horripilante Mano Peluda llegaba hasta la cara de su víctima y le sacaba los ojos para, en seguida, estrangularla.

Después de haber cometido los horribles crímenes, la Mano Pachona regresaba a su cripta a meterse a su ataúd. El encargado de cuidar el cementerio por las noches aseguraba y juraba por la Santa Virgen, que la mano ostentaba anillos de oro y piedras preciosas en sus asquerosos dedos peludos…

FUENTE: http://www.mitos-mexicanos.com

Leyenda de la Calle del Terror.

Se cuenta que por la calle José González Saracho en Aguascalientes, se ve un hombre que camina hasta la puerta de la Iglesia de San José, donde ora algunos minutos y después desaparece. Algunos dicen que se trata del fantasma de un hombre adinerado que vivió en aquella calle, y enterró gran parte de su fortuna en el jardín de su casa. Este individuo falleció en circunstancias extrañas, y se llevó hasta la tumba, el secreto de la exacta ubicación del tesoro.

Algunos vecinos asegurar que desde entonces, se aparece todos los días a la hora en que falleció caminando por la calle, cuidando su tesoro.

Probablemente es por eso que muchas personas se niegan a pasar por ahí al caer la noche, o puede ser también porque en la esquina con Zaragoza, hay un letrero antiguo que anuncia el camino como la “Calle del Terror”.

En algún tiempo ese lugar perteneció a los religiosos Juaninos, quienes se dedicaban al cuidado de los enfermos, y dejaron ese lugar de forma misteriosa.

Después fue una casa de citas. Y para evitar que las personas descubrieran aquel establecimiento, los empleados se vestían de fantasmas, para asustar a todo aquel que pasara por los alrededores.

Tras un largo período de abandono, se convirtió en el Cuartel Cetamena, cuando fue habitado por soldados, los cuales torturaban y fusilaban a los presos. Ahí estuvo preso y falleció el Señor Cura Morones.

Por la década de los 40’s, se construyo la escuela primaria. De la cual hoy por hoy, su velador cuenta que fue construida sobre las ruinas de un viejo Cementerio, y por debajo de ella pasan decenas de túneles, con destino incierto.

FUENTE: https://leyendadeterror.com

Puerto de San Blas.

En el pequeño Puerto de San Blas, en Nayarit, hay un viejo edificio conocido hoy como “La Contaduría”, en tiempos pasados fue un famoso fuerte, levantado en 1768 por el Rey Carlos III. Era una mansión de los barcos destinados a California y Sonora allá por las épocas de conquista.

Aunque el Fuerte fue abandonado por muchos años, sigue de pie, conservando entre sus paredes aquellos momentos de gloria y sufrimiento. Este sitio fue pisado por Hernán Cortes y por el cura más joven de la historia José María Mercado. En épocas de independencia se guardaban en el fuerte más de 500 cañones, en la actualidad solo se conservan ocho de ellos. Había también muchas otras armas que sirvieron de apoyo a Miguel Hidalgo en la batalla.

Entre tantos muertos, uno de ellos fue precisamente el joven cura que en una batalla cayó al barranco muriendo al instante. Lo curioso del hecho que rodea el lugar, es que a pesar de todas aquellas muertes violentas en tiempos de guerra, no hay un solo dato de que el fantasma que ronda los corredores tenga relación con la historia previa del lugar.

Una mujer vestida de blanco se pasea por los pasillos, de forma tranquila, va y viene a cualquier hora, sin molestar a ninguno de los guardias que custodian el lugar, que aunque no tengan contacto directo con la aparición, si sienten cierto temor a lo desconocido.

Tal vez el hecho anterior no levante muchos sustos, pero lo que ha ganado la renuncia de muchos vigilantes, ha sido lo que sucede en el camino que recorren para llegar al fuerte, muchos de ellos tienen que salir o entrar ya caída la noche, se encuentran entonces rodeados de gritos, mientras caminan son seguidos por caballos y carretas, que solo escuchan pero no pueden ver, y se topan con un monje que siempre va de a camino a una de las Iglesias en ruinas en el camino al fuerte.

Una leyenda poco conocida fuera de sus alrededores, pero sin duda inquietante, no saber de dónde viene el fantasma de aquella mujer.

FUENTE: https://leyendadeterror.com

El Puente de Los Suspiros.

Transcurrían los años 1909-1910 y se construía el primer puente en la población de Comala sobre el Río San Juan, calle Progreso, a fin de ser inaugurado con motivo de las festividades conmemorativas del Centenario de Iniciación de la Guerra de Independencia.

Era inmensa la novedad de los vecinos y más aún de los menores quienes, sin prever el peligro, constantemente se acercaban a observar los trabajos.

Ante tal situación los padres de familia, deseando evitar un accidente, optaron por advertir a sus hijos que los trabajadores tomaban niños y aún vivos, los incrustaban en muros y columnas.

Cierto día un infante incrédulo de la advertencia de los mayores, atónito, observó sangre en la mezcla de arena y cal que un obrero utilizaba para unir los ladrillos de barro, por lo que pregonó en el pueblo ser verdad la indicación que habían recibido de los adultos.

La mezcla contenía sangre de animal, ya que según la creencia y tradición entre los maestros de obra debería agregársele para dar resistencia a la edificación.

Lo anterior dio origen a que ya terminada e inaugurada la obra, principalmente las mujeres solas, se abstuvieran de transitar por ahí, ya que aseguraban escuchar los llantos y “suspiros” de los niños sepultados que las confundían con sus madres que los habían abandonado.

Los adultos que carecían del don en la lectura señalaban la inscripción localizada en una de las columnas, relativa a datos sobre su inauguración, manifestando que ahí se leían los nombres de los infantes enterrados “vivos”.

Por muchos años a este puente “Hidalgo” se le conoció por el “puente de los suspiros”.

FUENTE:http://www.paratodomexico.com