Los gigantes de Tala Jalisco

Se dice que en Jalisco hubo gigantes , mas específicamente en Tala ” Los Gigantes de Tala”, Tala es un pueblo muy cercano a la capital Guadalajara, esto lo cuenta Don Francisco Ocelótl, cuenta que aparecieron en el valle de Tala 30 hombres que fueron nombrados Quinametin, que significa gigantes.

Estos medían 10 metros, algunos un poco más, obligaban a los indios de la región a que los mantuvieran, pues ellos eran glotones y holgazanes, estos además eran crueles y comían niños, los indios cansados de los gigantes se fueron de la región, poco a poco, los gigantes que no sabían hacer absolutamente nada, luego murieron poco a poco de inanición, después de un tiempo solo quedaron cuatro.

Estos cuatro vagaron por lo que ahora es Jalisco, fueron a Ixtlán y a Atemajac pero en ningún lugar los querían, hasta que la gente del valle decidió matarlos a todos, se reunieron mas de 20 mil indios y los mataron, los enterraron a todos con cal, tierra y piedras y formaron pequeños cerros, desde aquel tiempo y hasta tiempo después los indios de la región asustaban a sus hijos diciéndoles Quinametin.

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Fuente: http://www.fmoreno.com.mx/

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El gigante olvidado

En la Provincia de Loja, Sur del Ecuador y frontera con Perú,  desde hace mucho tiempo se venían escuchando recuerdos narrados de extraños huesos muy similares a los de humanos pero de increíble tamaño, que habrían sido encontrados por varios personajes en los bellos valles de esa Provincia.

Por mucho tiempo el más famoso y conocido de estos “personajes” fué el padre Carlos Miguel Vaca quien custodiaba hasta su muerte en 1999 varios huesos y fragmentos desenterrados de un sitio denominado “Changaiminas” que traducido al español significa “cementerio de dioses”.

Varios fragmentos fueron redirigidos al Instituto Smithsoniano de los Estados Unidos de Norteamérica, para que se estudie su densidad, antiguedad, peso. Se realizó un programa de televisión transmitido para todo el Ecuador y que duró dos horas y media por la cadena Ecuavisa, conducido por el conocido director de noticias de esa televisora: Alfonso Espinoza De Los Monteros.

Ahora algún fragmento procedente de esa colección, es expuesto por el mundialmente conocido investigador UFO Klaus Dona en sus exposiciones de “Misterios no Resueltos”. Varios otros fragmentos se conoce que son parte de colecciones particulares, gente que aunque no está interesada en ocultarlos, al menos no los exponen públicamente.

De ese esqueleto fragmentado anteriormente citado, se estudiaron siete fragmentos por siete diferentes científicos y anatomistas y confirmaron que son parte de un esqueleto humano que era siete veces del tamaño de un humano actual. Formaciones de cuarzo que cubren las porocidades de la superficie de los huesos indicaron una datación cifrada en decenas de miles de años.

La reconstrucción de este esqueleto se la puede visitar en el Mystery Park en Interlaken – Suiza, desde el 2004.

El padre Carlos Miguel Vaca Alvarado nació el 25 de agosto de 1912 en Loja, Ecuador. Fue el cura párroco de la parroquia de Changaimina del cantón Gonzanamá de la provincia de Loja, república del Ecuador, hasta el año 1999 en que falleció.

El padre Carlos Vaca era un sacerdote católico, músico y arqueólogo que descubrió en 1965 un asentamiento de fósiles de “gigantes” los cuales exhibía en su museo, que se encontraba en la misma parroquia de Changaimina, conocido como el “Museo del Padre Vaca”. Luego de la muerte del padre Vaca, como sucedió con el museo del padre Crespi, su contenido fue saqueado.

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FUENTE: https://exociencias.wordpress.com

Gigantes en el mundo

El “hallazgo” de descomunales esqueletos humanos pareciera confirmar que en épocas remotas algunas zonas de la Tierra estuvieron habitadas por esta raza – a menos que se tratase de fotomontajes y hecho eco por medios sensacionalistas -. En tiempos más recientes la ciencia ha encontrado una explicación al “gigantismo”, una alteración que ha dado lugar a historias tan curiosas como sobrecogedoras, algunas de las cuales recogemos en este reportaje.

Muchas culturas cuentan en sus tradiciones y leyendas que hubo un tiempo en el que los gigantes caminaron sobre la Tierra. Se habla de ellos tanto en la Biblia como en el Mahabharata, igual en los textos sagrados tailandeses, de Ceilán, en la mitología griega, lo mismo que en las tradiciones aztecas, egipcias, las irlandesas o vascas. El legado de esta raza quedó supuestamente reflejado en los megalitos, en los colosales túmulos del nordeste de Estados Unidos y en construcciones ciclópeas como las ruinas de Baalbeck (Líbano), las de Tiahuanaco (Bolivia) o de Sacsayhuaman (Perú).

Se han encontrado restos de gigantes por todo Estados Unidos. En 1833 un grupo de soldados sacó a la luz en Rancho Lompock (Nevada) los restos de un hombre de 3,5 metros de altura, rodeados de armas descomunales. En junio de 1877 unos prospectores descubrieron cerca de Eureka (Nevada) los huesos de una pierna y un pie gigantescos, correspondientes a un ser humano de 3,65 metros. En 1891, en Crittenden (Arizona), una brigada de obreros encontró un sarcófago que contenía a un ser humano de más de 3 metros de estatura. También a finales del siglo XIX, en Isla Catalina (California), se hallaron los restos de unos gigantescos pelirrojos. En Montana, en 1903, el profesor S. Farr desenterró un esqueleto humano de 2,75 metros de altura.

En 1911 unos buscadores de guano encontraron en una caverna de Lovelock (Nevada) un grupo de gigantes pelirrojos momificados. Los indios paiute hablaban de una antigua raza de gigantes caníbales que llamaban Si-Te-Cah,a los cuales habían combatido y expulsado al monte Shasta, cerca del cual se encuentra dicha caverna. Restos similares se hallaron en el lago Humboldt. En 1923 se desenterraron en el Gran Cañón (Arizona) los restos petrificados de dos gigantes de 4,5 y 5,5 metros de altura.

El zoólogo Ivan T. Sanderson contaba que un ingeniero le había enviado una carta relatándole que durante la II Guerra Mundial, mientras su compañía levantaba el terreno para construir un aeropuerto en la isla de Shemya (Alaska), había encontrado un enorme cráneo de 60 centímetros desde la base al vértex, lo que correspondería a una talla de 3,6 metros. Los hallazgos son innumerables…

En Mesoamérica y Sudamérica…

También hay huellas de estos gigantes en Centroamérica y Sudamérica. Una antigua memoria de Bernal Díaz del Castillo cuenta que durante la conquista de México Hernán Cortés envió al rey de España un fémur del tamaño de un hombre. Los aztecas explicaron a los conquistadores que en tiempos remotos había vivido allí una raza de gigantes malvados, que habían combatido y exterminado.

En Ecuador los españoles también oyeron historias acerca de otra raza de colosos que en tiempos remotos había aterrorizado a los habitantes de Guayaquil. En 1543, Juan de Olmos, el gobernador de Puerto Viejo, ordenó excavar en la zona y se encontraron “unos huesos tan grandes que, si no hubieran aparecido también los cráneos, resultaría imposible creer que pertenecieran a seres humanos”.

En el Museo del Oro de Lima (Perú) se conserva un gigantesco cráneo deformado y Glenn Kimball cuenta que en un museo privado pudo ver momias de hasta 3 metros de altura, algunas de ellas pelirrojas.

Tal vez Magallanes tropezó con los últimos individuos de esta raza. En junio de 1520, cuando su flota ancló en Puerto San Julián, en Argentina, el explorador se topó con unos gigantes de 2,3 metros que llamó patagonios porque llevaban mocasines de cuero, con los que sus pies parecían “patas”. En 1962, cerca de Punta Arenas (Patagonia chilena) Hueichatureo Chicuy halló al excavar un montículo una enorme tibia humana. Su propietario debió de tener una estatura aproximada de 3 metros.

Si en el trasfondo de toda leyenda subyace siempre un hecho real, los defensores de la existencia de esta gigantesca raza la consideran avalada por el hallazgo de numerosos restos humanos de un tamaño descomunal en todos los rincones del planeta.

En Cumberland (Reino Unido), en algún momento de la Edad Media se descubrieron los restos de un gigante de 4,5 metros, cubierto por una armadura. En 1895, durante unas excavaciones realizadas en el condado de Antrim (Irlanda), un tal Dyer halló un gigante fosilizado de 3,70 metros de altura. Se exhibió en Dublín y más tarde en Liverpool y Manchester. Después de una disputa legal entre Dyer y su socio, un hombre llamado Kershaw, nada más se supo del coloso pétreo. Asimismo, en una gruta de Atyueca, cerca de Mangliss (en la antigua Unión Soviética) se encontraron esqueletos humanos de entre 2,80 y 3 metros.

Este tipo de hallazgos son particularmente numerosos en el valle del río Ohio (EE.UU.). Cuando a mediados del siglo XVIII los primeros colonos blancos se adentraron más allá de los montes Apalaches encontraron en la zona cientos de montículos artificiales, algunos de un tamaño descomunal. Los primitivos habitantes de la zona, los indios delaware, decían que eran anteriores a la llegada del piel roja. Cuando se excavaron estos montículos salieron a la luz unos asombrosos restos humanos.

En 1829, cerca de Chesterville (Canadá) se halló el esqueleto de un gigante tan grande que un hombre podía introducir su cabeza dentro del cráneo con facilidad. En diciembre de 1870, bajo un enorme montículo de Brush Creek (Georgia) se descubrieron huesos de hombres y mujeres de hasta 2,75 metros de altura, junto con una gran piedra grabada con extraños caracteres. En 1872, en Séneca (Carolina), se encontraron tres esqueletos de 2,5 metros de altura. En 1883, cerca de Mandan (Dakota del Norte), se descubrió un enorme cementerio que contenía los restos de numerosos gigantes. En 1888, en Toledo (Ohio), se desenterraron los restos de otros 20 gigantes.

Curiosamente, los indios delaware contaban que, al emigrar desde el Oeste en el año 1000 a.C., sus antepasados, los lenapees, se habían encontrado en la orilla este del Mississippi con una raza de gigantes que vivían en grandes ciudades fortificadas. Los llamaron allegahenys (de donde, tal vez, los montes tomaron su nombre). Los lenapees los combatieron y, al ser más numerosos, consiguieron expulsarlos. Los supervivientes huyeron hacia Minnesota. Los indios sioux también cuentan que cuando vivían en este estado apareció una raza de gigantes que consiguieron exterminar.

En Chenini (Túnez) se descubrió un cementerio de gigantes de 3 metros. Enormes picos con un peso aproximado de 4 kilos han sido desenterrados en Safita (Siria), así como en Aint Fritisa (Marruecos). En Gargayán (Filipinas) salieron a la luz en 1956 huesos correspondientes a un hombre de 3,5 metros.

Durante la construcción de una carretera en Homs (Turquía), a finales de los años 50, se encontraron fémures pertenecientes a gigantes de hasta 4,8 metros de altura.

Muchos de estos restos fueron enviados a museos (incluido el prestigioso Smithsonian), pero no se ha mostrado mucho interés en su estudio, ya que plantean demasiados interrogantes. Buscar una ubicación en el tiempo y una explicación satisfactoria a la presencia de estos colosos es una tarea compleja.

Según algunas hipótesis, corresponden a los kurgan (los primitivos arios), una raza de gigantes que vivió en las estepas rusas entre los años 5000 y 2000 a.C. y cuyo carácter belicoso les llevó a extenderse por todo el planeta: hasta el sur de Canaán e incluso hasta remotas regiones, como América y Australia.

De ser cierta esta teoría, implicaría reescribir toda la historia de la humanidad, particularmente la de América, ya que los españoles no habrían sido los primeros europeos en poner pie en sus costas. Pero los únicos restos aceptados como verdaderos por la comunidad científica “oficial” parecen ser los de China, Java y Australia.

En la década de 1930 el paleontólogo Ralph von Koenigswald descubrió tres enormes muelas humanas en China. Estimó que sus propietarios (que vivieron medio millón de años atrás, según sus cálculos) habían medido al menos 4 metros. Les llamó Gigantopithecus (Gran Mono). En 1941 desenterró en Java el fragmento de una mandíbula que conservaba tres dientes, un poco más pequeños, pero aun así enormes. Llamó a su hallazgo Meganthropus u Hombre Gigante de Java.

Para sorpresa de todos, junto a los restos aparecieron herramientas como hachas, cachiporras, azadas y cuchillos (algunas pesaban hasta 18 kilos), lo que descartaba que se tratara de los restos de un gran mono. En Bathurst (Australia) se halló, también junto a unas herramientas, un gigantesco molar que, según los expertos, podría haber correspondido a un ser humano de 7,5 metros de altura y 500 kilos de peso.

Tal vez en tiempos remotos existió realmente una raza de belicosos gigantes que acabaron extinguiéndose en innumerables guerras y cuyo recuerdo ha pervivido en forma de leyendas.

Algunos creen que los últimos de esta raza, expulsados a regiones remotas por hombres más pequeños pero más numerosos, involucionaron hacia un estado animal.

Los aborígenes australianos habitantes de la zona donde se descubrieron restos del Meganthropus cuentan que, en tiempos remotos, un hombre-bestia de tres metros de altura y totalmente cubierto de pelo, armado con un hacha de piedra, mataba y devoraba a cuantos se cruzaban en su camino. Estos seres reciben el nombre de almasty en Rusia, dzönglai edmai en India, metoh-kangmi y yeti en el Himalaya, bigfoot en Estados Unidos y sasquatch en Canadá. Quizá son los últimos descendientes de una raza de gigantes que una vez dominó el mundo…

Una explicación médica: la acromegalia y el gigantismo.

La acromegalia y el gigantismo son el conjunto de alteraciones que aparecen como consecuencia de un exceso en la acción de la hormona del crecimiento, ya sea en la etapa adulta (cuando ya ha cesado el crecimiento óseo) o en la etapa infantil (cuando todavía se está en fase de crecimiento), respectivamente.

Aunque no existe un límite claro entre una persona normal de talla elevada y un gigante, una altura que supere los 2,25 metros se considera gigantismo.

¿Cómo se produce?

La hormona del crecimiento (GH) es sintetizada en la glándula hipófisis. Esta hormona actúa como estimulador del crecimiento mediante la estimulación de otras sustancias (como las somatomedinas o IGF-I) que actúan en los múltiples fenómenos involucrados en el crecimiento de todos los órganos y tejidos.

Así el exceso de GH va a producir una enfermedad crónica debilitante asociada a un crecimiento exagerado de los huesos y partes blandas, denominado como acromegalia cuando el individuo ya ha dejado de crecer. Y gigantismo cuando el exceso de función de la GH ocurre antes de que finalice el crecimiento de óseo.

La hormona GH está regulada (estimulada) por una hormona que fabrica el hipotálamo, la GHRH.

Las causas que pueden originar un aumento en la función de la hormona de crecimiento pueden surgir de un aumento de la secreción de la GH o bien de su hormona estimuladora, la GHRH.

En cuanto a las causas de exceso de secreción de GH, la alteración puede provenir de una afectación propia de la hipófisis o bien de otras células de otros lugares del organismo fuera de la hipófisis. Estas células adquieren capacidad de secretar la hormona de crecimiento (por ejemplo los tumores de células de los islotes pancreáticos). Si bien, la causa más frecuente de acromegalia y gigantismo supone la presencia de un exceso de GH producido por un tipo de tumor hipofisario denominado como adenoma hipofisario.

Síntomas

En los niños, cuando el exceso de función de la GH ocurre antes de que el crecimiento lineal de los huesos se haya consolidado, se produce gigantismo. Y en el adulto, dado que el hueso no puede crecer en longitud, se observa un crecimiento exagerado de manos y pies, así como del perímetro de la cabeza con mandíbulas prominentes, desarrollo exagerado de la lengua y rasgos faciales toscos. Además la laringe se hipertrofia y aparece una voz cavernosa.

Diagnóstico

Cuando las características clínicas hacen sospechar acromegalia o gigantismo, la determinación de IGF-I es un examen útil. No se determina la GH en sangre puesto que una sola medida aleatoria no permite diagnosticar ni excluir la enfermedad, ni es directamente proporcional a la gravedad de la misma. Para el diagnóstico debemos pedir la concentración en sangre de IGF-I, que estará siempre por encima de los valores de los controles de la misma edad y sexo. El diagnóstico de acromegalia se confirma demostrando la falta de fabricación de GH al cabo de 1 a 2 horas después de dar una sobrecarga oral de azúcar (75 g). Es necesario medir la prolactina, ya que se encuentra elevada en cerca de 25% de los pacientes con acromegalia.

Una vez realizado el diagnóstico analítico conviene realizar pruebas de imagen craneales, ya que las causas más frecuentes pasan por la presencia de tumores a nivel hipofisario. Para ello utilizamos preferentemente la resonancia magnética.

Tratamiento

En la mayoría de los pacientes el tratamiento definitivo suele ser la cirugía y extirpación del adenoma hipofisario. Suele ser realizado a través de la nariz (transesfenoidal). En la mayoría de los casos esto es suficiente para curar la enfermedad; sólo un 10% pueden recidivar en los años subsiguientes. La principal desventaja es que al extirpar parte de la hipófisis, hasta en un 15% de los casos pueden presentar posteriormente un déficit de una o varias hormonas hipofisarias desarrollando un hipopituitarismo.

Otro tipo de tratamiento puede ser la radioterapia, especialmente cuando la cirugía está contraindicada o el paciente no quiere someterse a ella o si el tumor recidiva tras al cirugía. Este método consigue reducir la masa tumoral y los niveles de GH, sin embargo su efecto no es inmediato.

El tratamiento médico de la acromegalia se realiza mediante el uso de sustancias que consiguen una disminución de los niveles de GH. Para ello existen diferentes familias de fármacos. El más usado y más efectivo es el de los análogos de la somatostatina como el octreótido y el lanreótido. Consiguen una normalización de los niveles de GH e IGF-I en un 50% de los casos e incluso pueden producir la regresión del tumor. Otra familia de fármacos usados son los agonistas dopaminérgicos como la bromocriptina y la cabergolina, especialmente útil si existe asociado un aumento de la prolactina.

FUENTE: http://www.monografias.com

Gigantes (Mitología)

En la mitología, los Gigantes son criaturas humanoides de tamaño y fuerza prodigiosos, son seres legendarios que aparecen en historias de muy diferentes razas y culturas. Suelen ser violentos y se dice con frecuencia que comen humanos, especialmente niños. Otros, sin embargo, son simpáticos e inteligentes, como los gigantes de Oscar Wilde.

La diferencia de tamaño ha sido una forma de enfatizar la importancia de ciertos personajes tanto como para denotarlos como seres monstruosos aunque de forma humana. Abundan las referencias a gigantes en la mitología antigua. Los gigantes también figuran en gran cantidad de cuentos de hadas e historias folclóricas, como en Pulgarcito.

Es posible que las historias de gigantes provengan de restos de antiguas civilizaciones. Saxo Grammaticus, por ejemplo, argumentaba que los gigantes tenían que existir, porque ninguna otra cosa explicaría los grandes muros, monumentos de piedra, y estatuas que ahora sabemos que eran los restos de construcciones romanas. Similarmente, el poema anónimo anglosajón El navegante habla de altos muros de piedra que eran obra de gigantes. Los gigantes proporcionaban la explicación menos complicada para tales artefactos.

Los cíclopes pueden tener su origen en cráneos de elefantes prehistóricos hallados en Sicilia. Si no se sabe qué aspecto tiene un elefante, el lugar donde se sitúa la trompa en el cráneo puede malinterpretarse como una cuenca ocular gigante.

También se usa coloquialmente el término «gigante» para aquellos humanos inusualmente altos, o que padecen alguna forma de gigantismo.

Los gigantes y cabezudos son personajes de desfiles callejeros en las fiestas españolas.

Los gigantes en la mitología antigua

Gilgamesh y Enkidu

El primer mito que se conoce relacionado con gigantes es el de Gilgamesh, perteneciente a la mitología sumeria. De él se decía que alcanzaba una altura en codos equivalente a 5,60 m, siendo un caso de altura percibida positivamente, para realzar su valor de héroe y rey.

Enkidu, su compañero en la Epopeya de Gilgamesh aparece como un ser primitivo, incivilizado e incluso practicante del bestialismo, aunque no deja de ser un personaje positivo que se convierte en compañero del héroe.

Krishna y Putana

En el Rig-veda (el texto más antiguo de la India, de mediados del II milenio a. C.) no hay mención de ningún gigante. Recién en las leyendas sobre el dios Krisná ―que se mencionan por primera vez en el Majábharata (texto épico-religioso del siglo III a. C. aproximadamente)― aparece la historia de una demonia gigante llamada Putana, que le dio de tomar de su pecho envenenado al bebé Krisná, pero terminó asesinada por este. Putana alcanzó de inmediato el mundo espiritual sin necesidad de reencarnarse para purificarse debido a que Krishna la aceptó como madre o nodriza.

Mitología griega

Ya la mitología griega hablaba de los Hiperbóreos, gigantes que vivían más allá de los vientos del norte y dentro de sus mitos encontramos grandes referencias a gigantes, entre ellos los titanes, incluyendo a Prometeo, que dio el fuego a los hombres.

También eran gigantes los cíclopes de la Odisea de Homero, de los cuales el más famoso fue Polifemo, quien capturó a los hombres comandados por Odiseo con el fin de devorarlos. Polifemo es vencido por la inteligencia del griego, en un enfrentamiento desigual.

Mitologías germánicas

En la mitología nórdica, los gigantes (Jotuns) luchan con frecuencia contra los dioses. En particular, en las mitologías del norte de Europa derivadas del culto a Odín aparecen los gigantes de hielo, en eterna lucha contra los Ases. Los propios Ases derivan de la unión de la giganta Bestla y el dios Bor, y en la apocalíptica batalla final de Ragnarök los gigantes de hielo asaltarán Asgard, hogar de los dioses, y provocarán el fin del mundo. En la forma más elaborada de esta mitología recogida en la prosa y poesía de Edda, los gigantes son el origen de la mayoría de los monstruos de la mitología nórdica (por ejemplo, del lobo Fenrir), aunque en ocasiones se relacionan de forma más amigable con los Ases.

El padre de los Jotuns fue Ymir, el primer ser viviente que existió de acuerdo con el mito de la creación de la mitología nórdica. Los demás gigantes nacieron de su sudor.

Las historias de combates con los gigantes son comunes en el folclore de Gales e Irlanda. Desde ahí los gigantes pasaron a los romanceros bretones y artúricos, y de estas fuentes se divulgaron a los cuentos heroicos de Torcuato Tasso, Ludovico Ariosto, y su seguidor Edmund Spenser. El gigante Desesperación aparece en El progreso del peregrino de John Bunyan. Las mitologías nórdica y anglosajona también son ricas en historias de gigantes, que aparecen aquí como una raza separada pero semejante a la de los dioses, y luchan con frecuencia con Thor. Los ogros y troles son criaturas humanoides semejantes a los gigantes que también aparecen en el folclore de varias regiones europeas.

Cultura hebrea

La Biblia hebrea recoge la existencia de una raza de gigantes llamada «Nephilim». El Génesis afirma que «Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre» (Génesis, 6:4). En este versículo «gigante» es una traducción del hebreo «Nephilim». La tradición posterior a la Biblia sostiene que Nemrod era un miembro de esta raza.

Es en la Biblia donde se puede encontrar una mayor cantidad de referencias: Génesis 6.4 ; Deuteronomio 2.10, 3.11.18; Josué 12.4, 13.12, 15.8; 2º Samuel 21.16; 1º Crónicas 20.4-7 y Job 16.15.

Goliat y David

Uno de los gigantes bíblicos fue Goliat, con quien luchó el rey David. En los mitos hebreos se cuenta la historia de Goliat, el último descendiente de los nephilim, una raza híbrida de los hijos de Dios y las hijas de los hombres, según el Antiguo Testamento. Su derrota en manos de la honda del pastor David fue —además de una liberación para el pueblo judío— una metáfora para demostrar la superioridad de alguien a priori en desventaja; representando éste el mismo «pueblo elegido».

Es necesario notar que la altura descrita en la Biblia acerca de Goliath es de aproximadamente 2,80 metros; mientras que Robert Wadlow quien mantiene el récord Guinness del hombre más alto en la historia moderna medía 2,72 metros a la edad de 22 años.

Mitología vasca

En la mitología vasca, aparecen dos tipos de gigantes. Los primeros, tales como los Jentilak y los Mairuak, fueron los constructores de los dólmenes (Trikuharriak en euskera), y menhires (los Harrespil o las Zutarri, por ejemplo). Tras la cristianización, los gigantes fueron olvidados. Cuenta la leyenda que cuando los gigantes vieron una luz brillante en el cielo, no sabiendo qué podría significar, fueron a buscar al más anciano y sabio de entre ellos, el cual, sin ninguna duda, avistó el nacimiento de “Kixmi” (Cristo en antiguo vascón), y proclamó el fin de su raza de inmediato y todos los gigantes incluido el sabio se tiraron por el vecino precipio, mientras otros se escondieron bajo las piedras, las cuales a partir de ese momento se denominaron “Jentilarri”. El único que quedó fue Olentzero, un carbonero que según la leyenda debía avisar de la llegada del fin de su raza. Hoy en día se ha asimilado con el cristianismo y realiza el papel de traer regalos el día de Navidad en Vasconia. Los jentilak parecen representar al propio pueblo vasco pre-cristiano, montañés por excelencia.

Por otra parte está Tartalo (con variaciones como Torto o Alarabi), que es un cíclope antropomorfo, gigantesco, con un solo ojo en medio de la frente. Su tamaño es descomunal al igual que su fuerza, y su entretenimiento favorito es tirar piedras de un monte a otro. Cuenta la leyenda, que debido a este entretenimiento se crearon varias construcciones existentes hoy en día. Al contrario que otros personajes también gigantes, como los “Jentilak”, Tartalo es perverso, de instintos salvajes y muy agresivo. Se alimenta de niños e incluso adultos de vez en cuando. Se cree que habitaba en el monte Saadar en Cegama (Guipúzcoa) donde hay un dolmen llamado Tartaloetxea (casa de Tartalo). Tartalo era poseedor de un anillo mágico que le servía para controlar a sus presas, ya que al grito de Non hago? (“¿Dónde estas?”) por parte de Tartalo, el anillo respondía Hemen nago, hemen nago (“Aquí estoy, aquí estoy”), lo que delataba a su presa.

Gigantes mencionados en la Biblia

La primera mención de la existencia de gigantes o “seres distintos” en la Tierra aparece en la Biblia, en el Viejo Testamento. En el Génesis 6, versículos 1 y 2, podemos leer:

“cuando los hombres se habían multiplicado sobre la Tierra y habían procreado hijas, viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, escogieron de entre ellas por mujeres a las que quisieron”.

Los Nephilim (en hebreo: gigantes) según se recoge en el Génesis 6, 4, existían en la Tierra por aquel tiempo:

“Por entonces y también en épocas posteriores, cuando los hijos de Dios cohabitaban con las hijas de los hombres y éstas tuvieron hijos, aparecieron en la Tierra los gigantes. Éstos son los esforzados varones de los tiempos primeros, los héroes famosos”.

Según Zecharia Sitchin, autor de El Duodécimo Planeta, nephilim significa literalmente “aquéllos que bajaron de los cielos a la tierra”.

“Los traductores de la Biblia –explica Sitchin- supusieron que Nephilim significaba gigantes porque en otras partes se menciona que éstos eran también conocidos como Anakim, a la vez que el relato sobre el gigante Goliat se afirma que él era descendiente de Anak; de aquí la conclusión: si Anak era un gigante, entonces los Nephilim que también eran Anakim, deberían ser gigantes”.

Por su parte, Robert Charroux, en El enigma de los Andes, ve a estos gigantes de la Biblia como

“… seres superiores que engendraron la elite de los pueblos: Reyes, héroes e iniciados”.

Su unión con las mujeres de los hombres – debían de ser bastante semejantes a la especie humana para poder acoplarse a éstas – produciría hijos más altos que los terrestres normales. Pero hemos de destacar una particularidad: algunos de los restos osteológicos pertenecientes a “gigantes” encontrados, tenían – como ya veremos posteriormente – seis dedos en cada una de sus extremidades.

La Biblia también hace mención a este dato en Sam. 21, 20 y Paralipómenos 20, 6

“Hubo una batalla más en Gat, en la que se halló un hombre de alta talla que tenía seis dedos en cada mano y en cada pie, veinticuatro en todo, que descendía también de Rafa”.

Para la Biblia, la raza de los gigantes desapareció con el diluvio pero, al parecer, uno de ellos se salvó. La leyenda nos cuenta que, al no caber en el Arca de Noé, se montó a horcajadas sobre ella.

El gigante era tan grande que su cama medía unos 3,90 metros de largo por 1,80 de anchura. (Deuteronomio 3, 11: “Porque únicamente Og rey de Basán había quedado del resto de los gigantes. Su cama, una cama de hierro, ¿no está en Rabá de los hijos de Amón? La longitud de ella es de nueve codos, y su anchura de cuatro codos, según el codo de un hombre”).

FUENTES: http://es.wikipedia.org/  http://www.monografias.com/

Vardøger

El vardøger o vardøgr es, en el folclore escandinavo, un “espíritu predecesor”. Las historias sobre él suelen incluir casos que en el fondo son un vaticinio, un déjà vu a la inversa. En ellas, la llegada de una persona es precedida por la aparición de un espíritu con sus rasgos, voz, olor, apariencia o conducta general, por lo que los testigos creen haber visto o escuchado a la persona antes de que llegara realmente.

La palabra vardøger proviene probablemente del nórdico *varðhygi, que consta de los elementos vǫrð, “guarda, vigia” (similar a “guardián”) y hugr, (“mente” o “alma”). La palabra vardøger es definida como: “un sonido o visión premonitoria de una persona antes de que llegue”.

A pesar de ser un espíritu con la apariencia de un ser vivo el vardøger tiene una connotación menos siniestra que el doppelgänger y no alude al arquetipo del Gemelo malvado como hace este sino que, originalmente, un vardøger era considerado un fylgja, una especie de espíritu guardián de esa persona. El vardøger se puede asimilar más a un doble fantasmal o a una forma de bilocación.

Si ves un vardøger, según el folclore noruego, eso significa que te estas cruzando en el camino de una persona. A menudo solo quiere decir que esa persona de la cual has visto su Vardøger está en camino.

Debido a que el vardøger es un tipo de espíritu guardián, se suele decir de aquellos que tienen un Vardøger que son buenas personas, ya que un espíritu benéfico les protege. En resumen, podríamos decir que un vardøger es la contraparte de un doppelgänger.

La creencia en los Vardøger tienen una cierta distribución aún hoy en día. Algunos nativos en países con esa creencia dicen que a veces experimentan pequeños episodios que ellos atribuyen al vardøger de un familiar cercano. Estos episodios suelen consistir en, por ejemplo, escuchar sonido de voces, una llave que se gira en la cerradura, y yendo a mirar no ver a nadie. Si después de uno de estos episodios, la persona en la que piensa aparece, se dice que esa persona tiene vardøger. Esta interpretación del vardøger es similar a una premonición, lo que significa que uno experimenta o reconoce algo antes de que suceda.

Seres similares

  • Fylgja, espíritu guardián, pueden cambiar de forma y representar espíritus de animales. Se puede identificar con el alma de esa persona. Cuando aparecían en la forma de una mujer, eran, sin embargo, espíritus guardianes para la gente y los clanes nórdicos, los (aett).
  • Hamingja, espíritu guardián femenino de la mitología nórdica. Se creía que acompañaba a una persona y que decidía su suerte y felicidad.
  • En Finlandia este mismo concepto es conocido con el nombre de etiäinen.
  • Ånd o espíritu, unos seres a menudo invisibles.
  • En la mitología japonesa una criatura similar podrían ser los Ikiryō, los espíritus de los vivos que han dejado momentáneamente su cuerpo. Aunque este espíritu no es conocido por ser vaticinador o ser espíritu guardián, algunos opinan que este espíritu es anuncio o presagio de muerte ya que se manifestaría en situaciones peri-mortem del vivo al que pertenece.

Otros fenómenos sobrenaturales que notifican los eventos venideros de manera similar a como lo podría hacer un Vardøger son el augurio y el presagio (jærtegn).

FUENTE: http://es.wikipedia.org/

Déjà vu

Déjà vu (/deʒa vy/, en francés ‘ya visto’) es un tipo de paramnesia de reconocimiento (en contraposición a las paramnesias del recuerdo) caracterizada por la experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación nueva. Este término fue acuñado por el investigador psíquico francés Émile Boirac (1851-1917) en su libro L’Avenir des sciences psychiques (‘El futuro de las ciencias psíquicas’), basado en un ensayo que escribió mientras estudiaba en la Universidad de Chicago. Es el fenómeno de tener la fuerte sensación de que un evento o experiencia que se vive en la actualidad se ha experimentado en el pasado. El psicólogo Edward B. Titchener en su libro Un libro de texto de Psicología (1928), explicó déjà vu como causado por una persona que tenga una breve visión de un objeto o situación, antes de que el cerebro ha terminado “construir ” una percepción consciente total de la experiencia. Una “percepción parcial” Tal luego se traduce en una falsa sensación de familiaridad enfoques científicos rechazan la explicación de déjà vu como ” precognición ” o ” profecía “, sino más bien lo explican como una anomalía de la memoria, lo que crea una impresión distinta que una experiencia es “ser recordado “. Esta explicación se apoya en el hecho de que el sentido de ” recuerdo ” en el momento es fuerte en la mayoría de los casos, pero que las circunstancias de la experiencia ” anterior ” (cuando, dónde y cómo ocurrió la experiencia anterior) son inciertos o cree que es imposible.

A medida que pasa el tiempo, los sujetos pueden exhibir un fuerte recuerdo de tener la experiencia ” inquietante ” de sí mismo déjà vu, pero poco o ningún recuerdo de los detalles del evento(s) o circunstancia(s) que han sido objeto de la experiencia de déjà vu en sí (los acontecimientos que se estaban” recordados”). Esto puede ser el resultado de un ” solapamiento ” entre los sistemas neurológicos responsables de la memoria a corto plazo y los responsables de la memoria a largo plazo, lo que resulta en (memorias) de los últimos acontecimientos erróneamente siendo percibidos como en el pasado más lejano. Una teoría es los eventos se almacenan en la memoria antes de la parte consciente del cerebro incluso recibe la información y la procesa. Sin embargo, esta explicación ha sido criticado que el cerebro no sería capaz de almacenar información sin una entrada sensorial primero. Otra teoría sugiere que el cerebro puede procesar la información sensorial (quizás todas las entradas sensoriales) como una “memoria en curso “, y que por lo tanto durante el evento en sí uno cree que es un recuerdo del pasado. En una encuesta, Brown había llegado a la conclusión de que aproximadamente dos tercios de la población han tenido experiencias déjà vu. Otros estudios confirman que el déjà vu es una experiencia común en individuos sanos, con entre el 31 % y el 96 % de las personas que reportan la misma. Experiencias de déjà vu que son inusualmente prolongado o frecuente, o en asociación con otros síntomas como alucinaciones, pueden ser un indicador de enfermedad neurológica o psiquiátrica.

La experiencia del déjà vu suele ir acompañada por una convincente sensación de familiaridad y también por una sensación de «sobrecogimiento», «extrañeza» o «rareza». La experiencia «previa» es con frecuencia atribuida a un sueño, aunque en algunos casos se da una firme sensación de que la experiencia «ocurrió auténticamente» en el pasado.
La experiencia de déjà vu parece ser muy común. En estudios formales, el 60% o más de la población afirma haberla experimentado al menos una vez. También se encuentran referencias a la experiencia de déjà vu en literatura del pasado, lo que indica que no es un fenómeno nuevo. Ha sido extremadamente difícil invocar la experiencia del déjà vu en el laboratorio, por lo que se han realizado pocos estudios científicos. Recientemente, los investigadores han hallado formas de recrear esta sensación usando hipnosis.

Tipos de déjà vu
Déjà vécu
Normalmente traducido como ‘ya vivido’ o ‘ya experimentado’, el déjà vécu se describe en una cita de Dickens:
Todos tenemos alguna experiencia de la sensación, que nos viene ocasionalmente, de que lo que estamos diciendo o haciendo ya lo hemos dicho y hecho antes, en una época remota; de haber estado rodeados, hace tiempo, por las mismas caras, objetos y circunstancias; de que sabemos perfectamente lo que diremos a continuación, ¡como si de pronto lo recordásemos!
Cuando la mayoría de la gente habla de déjà vu lo que realmente experimentan es un déjà vécu. Las encuestas han revelado que hasta el 70% de la población ha tenido estas experiencias, normalmente en edades de 15 a 25 años, cuando la mente aún está sujeta a advertir el cambio en el entorno. La experiencia suele estar relacionada con un suceso muy banal, pero es tan impactante que se recuerda durante años.
El déjà vécu alude a una experiencia que incluye más que la simple vista, por lo que etiquetarla como déjà vu suele ser inexacto. La sensación incluye una gran cantidad de detalles, percibiéndose que todo es exactamente como fue antes.
Más recientemente, el término déjà vécu ha sido usado para describir sentimientos muy intensos y persistentes de un tipo de déjà vu, que suceden como parte de un desorden de memoria.
Déjà senti
Este fenómeno alude a algo ‘ya sentido’. A diferencia de la precognición implícita al déjà vécu, el déjà senti es primordial o incluso exclusivamente un suceso mental, carece de aspectos precognitivos y rara vez permanece en la memoria de la persona que lo experimenta.
El Dr. John Hughlings registró las palabras de uno de sus pacientes que sufría epilepsia del lóbulo temporal o psicomotora en un ensayo de 1889:
Lo que ocupa la atención es lo que la ha ocupado antes, y de hecho ha sido familiar, pero ha estado olvidado durante un tiempo y ahora se recupera con una leve sensación de satisfacción como si se hubiese estado buscando. … Al mismo tiempo, o … más exactamente en una secuencia inmediata, advierto sutilmente que el recuerdo es ficticio y mi estado anormal. El recuerdo siempre empieza gracias a la voz de otra persona o a mi propio pensamiento verbalizado o a lo que estoy leyendo o verbalizando mentalmente, y creo que durante el estado anormal suelo verbalizar alguna frase de simple reconocimiento como «Ah, sí: ya veo» o «Por supuesto, ya recuerdo», pero un minuto o dos después no puedo recordar ni las palabras ni el pensamiento verbalizado que dio lugar al recuerdo. Sólo hallo la fuerte sensación de que se parecen a lo que he sentido antes bajo parecidas condiciones anormales.
Al igual que el paciente del Dr.John Hughlings, algunos epilépticos del lóbulo temporal pueden experimentar este fenómeno.
Déjà visité
El déjà visité, que se traduce como ‘ya visitado’, es una experiencia menos frecuente que implica el extraño conocimiento de un lugar nuevo. Aquí uno puede saber encontrar el camino por una ciudad o lugar nuevo sabiendo al mismo tiempo que no puede ser posible.
Se han invocado a los sueños, la reencarnación e incluso el viaje extracorporal como explicaciones a este fenómeno. Además, algunos sugieren que leer una descripción detallada de un lugar puede desembocar en este sentimiento cuando más tarde se visita. Dos ejemplos famosos de tales situaciones son descritos por Nathaniel Hawthorne en su libro Our Old Home y Sir Walter Scott en Guy Mannering. Hawthorne reconocía las ruinas de un castillo en Inglaterra y más tarde era capaz de rastrear el origen de la sensación a una obra escrita sobre el castillo por Alexander Pope doscientos años antes.
C. G. Jung publicó un relato de un déjà visité en su ensayo de 1952 Sobre sincronicidad.
Para poder distinguir el déjà visité del déjà vécu es importante identificar la fuente de la sensación. El déjà vécu está relacionado con las ocurrencias y procesos temporales, mientras el déjà visité tiene más que ver con la geografía y las relaciones espaciales.

Fenómenos relacionados
 
Jamais vu
Jamais vu (‘nunca visto’): es no recordar explícitamente haber visto algo antes. La persona sabe que ha ocurrido antes, pero la experiencia le resulta extraña.
Presque vu
Presque vu (‘casi visto’): es casi recordar algo, pero sin llegar a hacerlo. Éste es el sentimiento de tenerlo «en la punta de la lengua».
Es mencionado habitualmente por personas que sufren de epilepsia u otras enfermedades relacionadas con ataques cerebrales.
L’esprit de l’escalier
L’esprit de l’escalier es una expresión francesa que describe la sensación que tenemos cuando nos viene a la cabeza, demasiado tarde, la acción que deberíamos haber tomado.

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Doppelgänger

Doppelgänger  es el vocablo alemán para definir el doble fantasmagórico de una persona viva. La palabra proviene de doppel, que significa «doble», y gänger, traducida como «andante». Su forma más antigua, acuñada por el novelista Jean Paul en 1796, es Doppeltgänger, ‘el que camina al lado’. El término se utiliza para designar a cualquier doble de una persona, comúnmente en referencia al «gemelo malvado» o al fenómeno de la bilocación.

Los Doppelgänger aparecen en varias obras literarias de ciencia ficción y literatura fantástica, en las cuales son un tipo de metamorfo que imita a una persona o especie en particular por alguna razón, generalmente impresionante.

En la mitología y el folclore


En las leyendas nórdica y germánica, ver el propio Doppelgänger es un augurio de muerte. Un Doppelgänger visto por amigos o parientes de una persona puede a veces traer mala suerte, ser un mal augurio o una indicación de una enfermedad o un problema de salud inminentes. Según escribió el dramaturgo sueco Strindberg: El que ve a su doble es que va a morir.

Mario Praz conecta con la figura del Doble otras populares en el folclore, como el Hombre Lobo o la muchacha hermosa que oculta en su interior una serpiente o demonio (Lamia). Claude Lecouteux explora estas y otras conexiones (hadas, brujas, hombres lobo) en su libro sobre la figura del Doble en la Edad Media.

En la literatura

En la literatura anterior al romanticismo el tema del Doble aparece prefigurado en el tema del sosias o de los gemelos, utilizado para lograr un efecto cómico en obras como las comedias sobre Anfitrión de Plauto o Molière o La comedia de las equivocaciones de Shakespeare. También aparece en la mitología: Zeus toma la apariencia de Anfitrión para unirse a Alcmena, y otro tanto hace Uther Pendragon, convirtiéndose en un doble del marido de Igraine para yacer con ésta.

El romanticismo se interesa por el fenómeno del Doble como materialización del lado oscuro y misterioso del ser humano (lo que Jung llamará la Sombra). Mario Praz sugiere que cuando el público llama Frankenstein a la criatura del doctor Frankenstein no está tan equivocado como parece, pues el monstruo es de algún modo un desdoblamiento de su creador. En Los elixires del diablo, de E. T. A. Hoffmann, Medardo, el protagonista, sufre la persecución de un Doble que en ocasiones es corpóreo, pero otras veces parece una parte escindida de la psique del propio Medardo. Es probable que en su estudio de la literatura psiquiátrica de la época (o en sus visitas a manicomios) Hoffmann topara con casos que hoy se catalogarían como esquizofrenia. Su propio estado mental llegó a ser muy confuso durante la redacción de la primera parte de la obra, que tuvo para él un efecto terapéutico.

Robert Louis Stevenson toma de Hoffmann el tema de un bebedizo o pócima (los elixires del diablo en la obra del alemán) que convierte a quien la toma en una versión maligna de sí mismo en El Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

Fiodor Dostoievski, por su parte, aborda en su obra El Doble el desdoblamiento de la personalidad desde un punto de vista que ya podemos definir como psicológico, adentrándose en las oscuridades del pensamiento humano.

Hans Christian Andersen propone una versión alegórica del Doble en su relato La sombra: un sabio delega en su sombra ciertas responsabilidades, cada vez mayores; finalmente, se trocan las tornas y la sombra usurpa la personalidad de su antiguo amo.

El relato de Poe William Wilson tiene la originalidad de que en él el Doble no encarna las tendencias malignas del protagonista, sino la voz de su conciencia.

En Rayuela, novela del escritor argentino Julio Cortázar, el protagonista llama irónicamente a un personaje su Doppelgänger debido a una curiosa simetría que se establece entre ellos en varios aspectos de su vida.

El primer capítulo de la novela Cicatrices, del escritor argentino Juan José Saer, se cierra cuando uno de los protagonistas se cruza (mientras anda por la calle) con un desconocido que es prácticamente idéntico a él y comienza a perseguirlo.

En la novela El hombre duplicado de José Saramago el protagonista Tertuliano Máximo Afonso descubre a los 38 años que en su ciudad vive un individuo exactamente igual a él al que no le une ningún vínculo de sangre.

En el relato El vizconde demediado, de Italo Calvino, el protagonista se divide en dos debido a una bala de cañón; ambas partes sobreviven de forma independiente y sólo al final tras una lucha entre ambas consiguen unirlas y coserlas para formar el hombre completo.

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