El Niño Maldito de Ojo de Agua.

El balneario Ojo de Agua en la ciudad de Orizaba Veracruz, no solo cuenta con la famosa leyenda de la Sirena. Muy pocos conocen las apariciones de un niño maldito.

Hace algunos años ocurrió algo muy extraño, a un trabajador de una empresa de productos químicos cercana a ese lugar, cuando caminaba de regreso, completamente solo debido a que había tenido un problema en el trabajo que lo hizo quedarse rezagado, tomó el camino de Ojo de Agua, sin hacer caso de las advertencias, ni de los consejos que hablaban de espantos y apariciones.

Sucedió que cuando este hombre iba caminando por el lugar y pasaba muy cerca de los restos de lo que alguna vez fue un pozo de agua, escuchó el llanto de un niño, por lo que regresó y buscó en la oscuridad, hasta que vio a un niño muy pequeño sentado a un lado del pozo que lloraba desconsoladamente.

Se acercó y le preguntó porque lloraba, sin embargo el pequeño no parecía hacer mucho caso y después de insistir mucho, por fin le dijo que se había perdido, pero que seguramente sus padres lo encontrarían en la iglesia cercana, pidiendo que lo llevara cargando, pues él no podía caminar rápidamente.

Como era de esperarse, al hombre le causó algo de sorpresa esta petición, y como tenía buen corazón y juzgando que el menor era realmente pequeño y seguramente estaba asustado, no le costaría ningún trabajo realizar la tarea, y no tuvo ningún inconveniente en cargarlo.

Sin embargo, si le extraño la petición de que por ningún motivo volteara a verlo hasta que no hubieran entrado a la primera iglesia que encontrara.

Dispuesto a hacerlo de esa forma, el hombre siguió su camino con el niño cargando; pero cuando ya se acercaban a la iglesia, escuchó unos ruidos extraños que se le hicieron muy poco comunes y olvidando la promesa que había hecho al niño, volteó a ver lo que llevaba cargando, llevándose una terrible sorpresa, no era un niño, sino un ser monstruoso que empezó a carcajearse de manera aterradora; por lo que inmediatamente lo arrojo lejos y sin más entro a la iglesia en donde había unas cuantas personas, quienes escucharon las carcajadas pero ya no vieron al ser.

Fue entonces cuando el que parecía ser sacristán recordó una leyenda, que dice que el día que el monstruo logre entrar a la iglesia, ese día crecerá tanto el caudal de Ojo de Agua, que Orizaba desaparecerá por completo cubierta por el vital líquido, además que esa profecía la supieron sus abuelos antes que él y que era algo que el destino tiene señalado.

FUENTE: http://www.orizaba.org

Anuncios

Las Pastoras que se convirtieron en piedra.

A principios del siglo XX, en Guerrero, como en muchas otras partes de México, no había carreteras y mucho menos automóviles. La gente para transportarse de un lado a otro usaba los caminos reales o de herradura. Estos caminos atravesaban cerros, barrancos, laderas, y algunas veces eran sólo unas veredas por donde apenas podía transitar una persona a pie o en bestia, ya que eran muy estrechas.

Cuentan que en una ocasión un grupo de peregrinos y pastoras salió de la región de Costa Grande con rumbo hacia Chalma, en el Estado de México. Su finalidad era cumplir una “manda” o promesa que habían hecho al señor de Chalma, para que éste los ayudara a salir de los diversos problemas que cada uno de los peregrinos sufría. Era tal la fe de estos peregrinos que todos lograban obtener la ayuda que solicitaban al santo y por lo cual quedaban muy agradecidos.

Todo esto motivó que se les unieran más personas con el deseo de ir a Chalma, ya sea para que el santo les concediera el alivio a sus enfermedades o les diera consuelo a sus pesares. El viaje era realizado a pie o en bestias de carga, y eran varios días los que tenían que caminar para poder llegar a su lugar de destino. Pero eso no les importaba, pues ayudados por su fe lograban llegar con bien a Chalma. Una vez ahí, ponían ofrendas, oraban y pedían milagros al santo, el cual siempre los escuchaba y atendía sus ruegos.

Pero en una ocasión se les unieron a ellos un grupo de “pastoras”, las cuales también acudirían a Chalma para cumplir una promesa hecha al señor de Chalma. Las pastoras son un grupo de mujeres danzantes, las cuales se atavían de un traje especial multicolor y muy llamativo; algunas usan vestidos largos y amplios, parecidos a enaguas, adornados con telas de diversos colores y olanes; otras utilizan también unos sombreros, adornados con listones y lentejuelas. Y la mayoría, o casi todas ellas llevan un bastón, el cual tiene el grosor de una caña de azúcar y está adornado con telas o papeles de colores variados. También llevan unos cascabeles pegados o colgados a dicho bastón. Con este bastón, mientras danzan, golpean el piso y al pegar en el suelo produce un cascabeleo rítmico, lo que le da un toque especial a la danza interpretada por este grupo de mujeres pastoras o danzantes.

Pues bien, este grupo de peregrinos y pastoras pasaron por Acapulco, Chilpancingo, Iguala, y luego enfilaron rumbo a la ciudad de Teloloapan, ya que de ahí podían acortar camino yéndose por Ixcapuzalco o Ixcateopan, y de esta manera llegar más pronto a su destino. Ya llevaban varios días de camino y la mayoría estaban muy cansados. Poco antes de llegar a Teloloapan, en el punto conocido como “Tierra Colorada”, algunas de las pastoras se dejaron caer al suelo, y dijeron que ya no podían más, que ya no iban a ir a Chalma a cumplir su promesa. Dijeron que ellas se quedarían en Teloloapan y allí los esperarían, para regresar juntos.

Sus compañeros insistieron para que se animaran a acompañarlos, rogándoles que hicieran un esfuerzo y siguieran avanzando. Pero ellas dijeron que no, que ya se habían arrepentido y que ahí se quedarían a esperarlos a su regreso. En vista de que ya no querían seguir con ellos, el grupo de peregrinos decidió seguir avanzando rumbo a Teloloapan, dejando a las pastoras en el camino. Cuando apenas habían avanzado unos metros, los peregrinos voltearon la vista hacia el lugar donde se habían quedado las pastoras y grande fue su sorpresa al percatarse de que sus compañeras ya no estaban ahí, y que en su lugar sólo se encontraban unas enormes piedras azules, las cuales tenían figura de mujer.

Se santiguaron asustados y todos dijeron: “esto es un castigo del santo patrón de Chalma, pues habían prometido ir a visitarlo y bailar la danza de las pastoras en su honor, pero no lo hicieron, se arrepintieron y de castigo fueron convertidas en estatuas de piedra”.
Hasta la fecha aún se pueden ver a estas estatuas de piedra como mudos testigos de la veracidad de esta leyenda. Si alguien se interesa y desea comprobarlo sólo tiene que ir a Teloloapan, donde cerca del basurero municipal encontrará un camino de herradura. Es el camino antiguo por el cual transitaban los peregrinos y lugareños. A pocos kilómetros de ahí está el lugar conocido como Tierra Colorada, donde desde lejos se puede ver a estas enormes estatuas pétreas, que parecen recordarnos a todos que si hacemos una promesa, hay que cumplirla.
Lamentablemente las piedras han sido vandalizadas y semidestruidas, sobreviviendo solamente una de ellas.
FUENTE: http://libroleyendasdeteloloapan.blogspot.mx

La mina encantada de San Buenaventura.

Transcurría el año de 1860 en San Buenaventura, aquel ambiente en que se vivía en esos pueblos del centro de Coahuila la vida siempre era incierta por los asaltos de las hordas de Lipaneses, Apaches y demás tribus que provenían periódicamente del país vecino del norte, robaban caballada, saqueaban los comercios, asesinaban a las personas que les daban guerra, y se llevan cautivos a jovencitos y jovencitas que allá de cuando en cuando era un verdadero milagro recatarlos de las fieras manos de los Apaches y Comanches.

Los medios de vida generalmente eran la Agricultura y la ganadería.

Uno de los hombres más ricos de San Buenaventura era un dueño de un ganado cabrío que ascendían a más de dos mil cabezas.

La majada la tenía establecida en las faldas del cerro de Santa Gertrudis guiado por un pastor joven que ahí mismo vivía en su jacalito a donde su amo le llevaba el hitacate cada dos días.

Una tarde el pastorcito acercó el ganado al río nadadores.

Al hacerlo, notó que le faltaban cinco cabras y se regresó a buscarlas, armado como siempre de un garrote para hacerlas “arrendar”, después de andar mucho, oyó balar en un mogote de mezquites que estaba cerca del cerro y se dirigió allá. Ahí estaban amogotadas las cinco cabras y se adentró hasta ellas y al llegar a cierto lugar vio un pozo como de unos dos metros de circunferencia, se acercó a ver si era una noria, pero se dio cuenta por la luz del sol que penetraba hasta el fondo y vio que no era muy hondo y además tenía una vieja escalera de mezquite para poder bajar.

Ni tardo ni perezoso, lo hizo y cual no sería su sorpresa que una vez en el fondo vio que existía un túnel de metro y medio de altura y que unos pasos adelante estaban acumulados unos lingotes que el consideró eran de plomo por el peso.

Salió de ahí, fue e hizo una amarre de fibras de pita y volvió a bajar para sacar algunos lingotes. Con mucho trabajo logró sacar ocho y arrastrando amarrados cada unos los llevó a la majada.

Otro día en la mañana llegó Don Tiburcio a traerle el hitacate y otras cosillas al jacal y al ver los lingotes de plomo le dijo al pastor:

-Oye donde encontraste estos pedazos de plomo.

-Ah, pos ayer que se amogotaron cinco chivas allá en aquel mogote, allá en el que esta junto a unas palmas.

Y le contó todo lo que sucedido, Don Tiburcio le dijo que lo llevara al lugar, que quizás ese plomo se pudiera vender.

-A ver, vente vamos a ver, si sacamos más pa´ venderlo a los que tapan vasijas con el plomo.

Tomaron directamente el rumbo del mogote de mezquites, llegaron y cual sería su sorpresa que no existía ningún pozo.

-Oye Lencho me estás engañando, dime la verdá de donde los sacaste.

-Pos de ahí mero, Don Tiburcio, mire aquí están las yerbas apachurradas por donde me los llevé de dos en dos arrastrando los lingotes.

-Esto es cosa de brujería… Sabe Dios de que cosa mala será, Vamos, voy a llevarme los pedazos de plomo esos para que los bendiga el cura.
Bueno amito, como usted diga. Vamos a echarlos al expresito pa que se los lleve.
Pasaron los días y no se sabia nada, pero el pastor contó todo esto que hemos narrado y días después los gamusinos y aficionados a los tesoros y a las minas andaban por el cerro tratando de encontrar la mina, pero nunca jamás la encontraron.
Pero la versión del pastorcito se extendió hasta los pueblos cercanos y gentes de esos lugares andaban tras el hallazgo de la mina encantada, pero se perdió en el misterio más profundo…
Lo cierto es que Don Tiburcio al poco tiempo acrecentó su fortuna, compró más ganado caprino y tierras.
por su parte el pastor siguió ahí con las cabras en el campo, como dicen nadie saben para quien trabaja, y quizás aun este el tesoro ahí para quien encuentre la mina encantada…
FUENTE: http://www.zocalo.com.mx

La piedra de Huixtla.

Cuenta la leyenda que hace muchos años un poderoso brujo de Chiapa de Corzo, Tenía que ir por una campana encantada a Guatemala. Era una enorme pieza de metal que no podía cargar, por lo que buscó a Juan No, un hombre grande, corpulento y decidido para que le ayudara a traer la pesada carga desde país vecino.

Y así, se prepararon para un largo viaje, una vez listos, los dos partieron con rumbo a un pueblo de Guatemala, donde un brujo de ese lugar los esperaba con la campana lista para ser llevada a Chiapa de Corzo para festejar sus Fiestas Tradicionales de ese entonces.

Al llegar el brujo los recibió con gusto, pero les advirtió que la campana no debería de tocar tierra por ningún motivo, por muy cansados que estuvieran no deberían descansar, por que la campana se convertiría en una enorme roca.

Decididos y confiados de la gran fuerza que poseía Juan No, partieron con rumbo a su destino. Caminaron horas y horas, habían cruzado los municipios de Cacahoatán, Tapachula y Tuzantán, ya  habían cruzado la mayor parte de Huixtla, pero allegar a las montañas, Juan se veía cansado, el brujo le animaba y decía que no descasara, de lo contrario no podrían llegar con la campana a Chiapa de Corzo.

Juan ya muy cansado le pidió que descansaran, -Descansemos un rato dijo Juan… -No, no podemos descansar dijo el brujo.

– Solo déjame me siento un rato… ¡No!, respondió el brujo, vas a bajar la campana.

– ¡No!.. solo me sentare sobre esta roca sin bajar la campana, dijo Juan.

– Esta bien, pero solo un momento y ten cuidado de  bajar la campana y toque el suelo…. ¡Si!, -tendré cuidado, Dijo Juan No.

Juan No, con la enorme campana a cuestas se posó sobre unas rocas, mientras el brujo descansó en el suelo, iba tan cansado que se quedó dormido. Juan al ver al Brujo dormido decidió dejarlo descasar más. Pero también  él se quedó dormido debido a la fatiga que lo venció.

No supieron cuanto tiempo durmieron pero cuando despertaron ya era el siguiente día, y solo estaba una Enorme Roca en forma de campana y había crecido más de su tamaño original. Juan No, quiso levantarla pero su gran fuerza era inútil.

El brujo enfurecido por haberse quedado dormido, le dijo a Juan que intentara levantar la campana convertida roca nuevamente, pero todo fue inútil, la enorme piedra se había asentado sobre tres grandes piedras y ahí quedaría para siempre.

El brujo, muy enojado maldijo a Juan No. Le dijo que su maldición era cuidar por toda la eternidad al enorme Piedra y dejar nadie le hiciera daño.

Por eso hoy en día, se oye por las noches que Juan No, sale a recorrer las cercanía de la Piedra de Huixtla, dicen algunos campesinos del Lugar que lo han visto. Que  veces viaja en un caballo negro, otros dicen que Juan No, tiene una pata de gallo y otra de Caballo y que solo ahuyenta a los que se acercan a la piedra por las noches.

Entre los misterio que envuelven la Piedra de Huixtla es el clima frío y el Enorme silencio que hay alrededor, cuando uno se acerca, en la profundidad de la piedra se escucha un río pasar, otros dicen que en las cuevas, cada año los brujos llegan a celebrar cultos de todo tipo.

Son muy pocas personas las que lo han logrado escalar. Y cuentan los vecinos del lugar: los que han llegado a la cima, cuando bajan se vuelven locos, alucinan y dicen incoherencias.

Otro de los misterios que envuelven el lugar es que los relojes electrónicos dejan de funcionar cuando te encuentras en las faldas de la enorme piedra, así como también los aparatos que sintonizan estaciones de radio, no captan señal. Por lo cual tampoco funcionan.

La piedra de Huixtla tiene una altura de 120 metros y un diámetro de 600 metros aproximadamente, es la segunda roca más grande del mundo de su tipo, después de la que se encuentra en Brasil. Se ubica en la punta mas alta de las montañas norte poniente de Huixtla, a una distancia aproximada de 12 kilómetros de la ciudad, entre las comunidades de Ranchería San Pedro, Ejido Morelos y el ejido santa Rita Coronado, del Municipio de Huixtla.

Su acceso puede ser por carretera de terrecería que rodean las montañas con un tiempo de 2 horas y se llega pasando por el municipio de Tuzantán. Hay quienes gustan de llegar caminando o a caballo. El recorrido a pie para llegar a las faldas de la enorme piedra partiendo desde el centro de Huixtla puede llevar 2 a 4 horas de camino, aunque los habitantes de este lugar lo hacen en menos tiempo.

La vegetación que lo rodea es verde y fresca casi la mayor parte del año, con árboles de gran tamaño. Durante el recorrido puedes encontrar animales y aves únicas de la región, algunas en peligro de extinción, existen pequeños lugares donde se puede acampar pero pocos se atreven por el misterio que envuelve la piedra. Estos lugares se vuelven atractivos de día, ya que el paisaje es sin igual, puedes disfrutar de una rica comida en día de campo con una vista a la ciudad, que desde ese lugar se ve pequeña.

Algunos deportistas han considerado el lugar como adecuado para practicar el rapel, pero de lo que si puedes disfrutar es de una larga caminata recorriendo algunas grutas y pequeños acantilados.

FUENTE: http://huixtlaweb.com

La Aduana de Santo Domingo.

¿Leyenda?… ¿Historia?… sea lo que fuere debemos relatar lo que se cuenta acerca de la construcción de este edificio, en la que entró como razón principal el amor de un noble y rico caballero, a distinguida dama, hermosa y de alto linaje.

A principios del siglo XVIII, vivía en la corte de la Nueva España don Juan Gutiérrez Rubín de Celis, rico y noble caballero, coronel del Regimiento “Tres Villas”, perteneciente a la Orden Militar de Santiago, y que, según afirman varios cronistas de la época, poseía también el hábito de Calatrava, así como el cargo de Prior del Consulado, nombramiento que había recibido del Virrey Don Juan de Acuña, Marqués de Casafuerte. Esto le hacía ser respetado y gozar de distinciones en las altas esferas sociales y nobles del Virreinato.

Don Juan vivía en medio del lujo más grande y la suntuosidad más refinada; jamás se le veía a pie, siempre en su carroza o en su litera forrada de seda. Le gustaba vestir con la elegancia más costosa de aquellos días, y afirma más de un historiador, que en 1716, durante los festejos de la toma de posesión del Gobierno por el Marqués de Valero, llevaba tal cantidad de joyas sobre su traje, que solamente los bordados de perlas del casacón representaban la suma de treinta mil pesos, por cuyo dato se calculará el valor de sus cadenas, sortijas, de los alfileres sobre el encaje de la corbata, los broches en el sombrero, y demás brillantes preseas.

En el nobilísimo y nada joven caballero, se despertó loca y profunda pasión amorosa por la linda doncella Doña Sara de García Somera y Acuña, parienta del Virrey Marqués de Casafuerte, la cual dudaba en corresponder a aquel amor, por el carácter especial del enamorado que no presagiaba mucha felicidad en el matrimonio para el día de mañana.

Pero eran tantas las promesas y tantos los juramentos del apasionado pretendiente que allá por el año 1741, correspondió Doña Sara a las pretensiones de Don Juan, pero con una sola condición, algo rara en efecto, pero indispensable para conseguir la mano de la dama, y fue ésta: que el apasionado caballero concluyera en el plazo improrrogable de seis meses las obras del edificio de la Aduana, cuya construcción se había empezado años antes y estaba completamente abandonada. Algo le extrañó la condición, pero como el amor es poderoso cuando se adueña de las voluntades, sacudió Don Juan su manera de ser abandonada y fría, aceptando el requisito que se le imponía, y con actividad en él desusada, puso mano a la obra sin escatimar gasto alguno ni esfuerzo de ninguna clase, para salir airoso de la empresa.

No encontró ningún arquitecto que se comprometiera en ese plazo, a terminar el edificio y él en persona se convirtió en director de la obra. Hizo traer negros para que trabajasen día y noche, con teas encendidas se realizaban estos trabajos cuando la luz del sol faltaba; distribuyó entre los canteros, todos cuantos existían en la ciudad, las piedras que habían de labrar; mandó construir apresuradamente balcones y barandales de hierro; al mismo tiempo hizo que cientos de carpinteros construyeran bastidores, puertas, frontis y ventanas, vigilándolo todo él, antes holgazán caballero, que al presente desplegaba una actividad extraordinaria descansando apenas unas cuantas horas para dormir.

De esta manera, empeñoso y con tesonera constancia, tres días antes de expirar el plazo fijado por la dama de sus pensamientos, se puso de gala y, en su mejor coche, se dirigió a la casa de la amada a la que, en un cojín de terciopelo, hizo entrega de las llaves del edificio ya terminado y le pidió que cumpliera su palabra de ser su esposa, ya que él había cumplido la suya de terminar el edificio. Doña Sara cumplió su palabra. Se verificó el matrimonio en agosto de ese mismo año y Don Juan, para dejar un recuerdo de su amada a las generaciones futuras, mandó esculpir sobre un arco una inscripción acróstica, en la cual se puede leer lo siguiente:

“Siendo Prior del Consulado don Juan Gutiérrez Rubín de Celis, Caballero de la Orden de Santiago, y Cónsules don Gaspar de Alvarado, de la misma Orden y don Lucas Serafín Chacón, se acabó la fábrica de esta Aduana, a 28 de junio de 1741 “.

Algunos historiadores dicen, que doña Sara puso la condición a Don Juan aconsejada por el Virrey Marqués de Casafuerte.

Tal es la historia de cómo se construyó el edificio mencionado.

Observadores escrupulosos han hecho notar que la prisa con que se construyó se destaca en lo defectuoso de algunas partes, sobre todo en las piezas de hierro forjado, que no tienen la finura y delicadeza debida.

http://www.mitos-mexicanos.com

Misnebalam, pueblo “fantasma“, cuyas leyendas traspasan fronteras.

El pueblo “fantasma” de Misnebalam alberga leyendas urbanas que llaman la atención de propios y extraños, quienes llegan a ese peculiar sitio, que alguna vez fue sede de una próspera comunidad henequenera y hoy prodiga historias sobrenaturales.

Misnebalam pertenece a la Subcomisaría de Santa María Yaxché y se encuentra en el kilómetro 17 de la carretera Mérida-Progreso, donde estuvo por muchos años una hacienda henequenera.

La Biblioteca Yucatanense contiene una publicación de 1927 con el título de “Constancias judiciales del atentado criminal cometido en la persona del ingeniero Don Fidencio G. Márquez”, el dueño original de la hacienda, el 22 de octubre de 1921, en el camino que conduce a la Estación de San Ignacio a la Hacienda Misnebalam.

En sus páginas se relata, a través de distintas declaraciones de los implicados, una historia de muerte y traición en los últimos años de la época dorada del henequén yucateco.

Según la Biblioteca Yucatanense, para 1921, Fidencio G. Márquez era el propietario de la finca Misnebalam, que en maya significa “cola de gato” o “cola de jaguar“, una próspera hacienda de entre muchas otras que protagonizaron el clímax económico que experimentó la península.

Un día, cuando Márquez recorría el camino blanco, o sac-beh en maya, que lo llevaba de San Ignacio a su finca, se vio en medio de un evento que traería desgracias para los involucrados.

El 22 de octubre, a mitad del recorrido, Márquez que iba con su hijo Fidencio y uno de sus trabajadores fue sorprendido por unos individuos que aparecieron en el camino. Luego de atacar y herir gravemente a Márquez los sujetos desaparecieron.

Como el propietario de Misnebalam era el objetivo de la agresión, sus dos acompañantes salieron ilesos y a pesar de la lejanía en la que se encontraban pudieron llevarlo de regreso a Mérida aún con vida y según los relatos logró sobrevivir.

En la actualidad los dueños de esa hacienda son Paulino Conde y José Pacheco, pero esta luce completamente abandonada, aunque en realidad, en su momento de auge llegó a estar habitada por 170 personas, según los censos hechos en la zona por el Instituto Nacional de Geografía e Informática (Inegi).

Aunque no existen bases para asegurarlo, decenas de notas y artículos aseguran que el pueblo fue abandonado debido a la constante aparición del fantasma de un niño llamado “Juliancito“, la cual es una de las principales leyendas que hoy rondan en el sitio.

Varias revistas y programas de televisión dedicados a lo paranormal han realizado trabajos sobre la historia de “Juliancito” y sus contantes apariciones.

También se habla de un monje que por las noches aparece en la iglesia del lugar, el cual viste una túnica negra y sube al techo de la iglesia, y ahí abre los brazos, así como voces y ruidos extraños, casas en donde no vive nadie, pero se prende la luz y otras muchas historias que se cuentan a todo aquel que llega al pueblo “fantasma”.

Todas estas historias y el hecho de que el sitio ha sido bautizado oficialmente como “fantasma” por quienes viven cerca ha provocado que el ayuntamiento de esta ciudad trabaje para incluirlo en la oferta de sitios que los visitantes pueden conocer en su estadía en la capital.

La directora de Turismo y Promoción Económica del ayuntamiento de Mérida, Carolina Cárdenas Sosa, señaló que trabajan con una cooperativa de colonos de Yaxché para establecer tres rutas que podrán recorrerse en bicicleta y una llegará al pueblo “fantasma”.

Otra ruta irá a un sitio arqueológico cercano a esa comunidad y la otra llevará al cementerio, por lo que el proyecto ofrece varias opciones a quienes acudan a ese lugar.

Detalló que diseñan la señalización para las rutas y en su primera fase sólo operará los fines de semana, aunque la idea es que la cooperativa pueda ofrecer los servicios a las personas que lleguen todos los días.

El plan también considera que los pobladores brinden alimentos y bebidas típicas de la región a los visitantes, pues se pretende impulsar el interés turístico y estimular la economía de los habitantes de esa localidad, expuso la funcionaria municipal.

“La realidad es que el sitio gana fama por los relatos y leyendas que han pasado de generación en generación y vamos a aprovechar esta oportunidad para incorporar formalmente al lugar a nuestra oferta turística a partir de este año”, resaltó.- Notimex

FUENTE: http://yucatan.com.mx

Cecil Hotel, ¿será el lugar más embrujado de Los Ángeles?

Con una larga historia de suicidios, asesinatos, misteriosas desapariciones y un sin número de reportes de actividad paranormal, el Cecil Hotel tiene fama como uno de los sitios más escalofriantes de Los Ángeles.

Construido en 1927 y ubicado en el corazón del centro de Los Ángeles, el hotel Cecil ha presenciado la gran evolución de la ciudad y cuenta con una larga y oscura historia. Varios suicidios, homicidios, la estadía de dos asesinos en serie y un sin número de reportes de apariciones y actividad paranormal han servido para afianzar la escalofriante fama del hotel.

Aunque el Cecil inició como un sitio agradable y acogedor, con el paso de los años el hotel fue deteriorándose poco a poco, hasta convertirse en un refugio para centenares de transeúntes.

Durante la Gran Depresión y a lo largo de los cincuentas y sesentas el hotel fue el escenario de varios suicidios y crímenes violentos.  Historiadores indican que el Cecil llegó a ser conocido como un escondite para los desdichados, desamparados y marginados.

El Cecil Hotel abrió sus puertas en 1927 y es considerado como uno de los lugares más embrujados en LA.

En la década de los ochentas Richard Ramirez, uno de los asesinos en serie más notorios en la historia del país, se hospedó en el hotel.  El llamado “Night Stalker” se alojó en el establecimiento de 1984 hasta 1985, periodo en el cual llevó a cabo la mayoría de sus crímenes.  Ramirez fue el autor de 13 asesinatos y su racha de violencia dejó una huella de terror en California.

Casi una década después, otro asesino en serie buscó posada en el hotel Cecil.  Jack Unterweger emigró de su natal Austria en la década de los noventas y arribó en Los Ángeles para dar inicio a su vida como un criminal “rehabilitado”.  El europeo había sido convicto de asesinar a varias mujeres en su país, pero fue liberado después de participar en un programa de rehabilitación social.

Tal parece que Unterweger nunca logró dicha recapacitación, ya que continuó su ola de violencia en EEUU.  De acuerdo con la policía, en 1991 Unterweger  ultimó a tres mujeres. El homicida huyó de Los Ángeles y posteriormente fue arrestado, pero no sin antes haber dejado una estampa escalofriante en la historia del Cecil.

Usuarios en las redes han circulado esta imagen, de uno de los presuntos espíritus que residen en el Cecil. ¿Tú qué vez en la foto?

Como si eso fuera poco, el Cecil también fue el escenario de la misteriosa muerte de Elisa Lam, una turista canadiense que desapareció en el 2013 luego de hospedarse casi un mes en el hotel.  Mientras las autoridades buscaban a la joven, algunos clientes del hotel comenzaron a quejarse de un sabor “raro” en el agua de sus cuartos.  Las quejas llevaron a los empleados del sitio a investigar las torres de agua.  Fue allí donde descubrieron el cadáver descompuesto de Lam.

Últimas imágenes de Elisa Lam antes de su misteriosa desaparición y trágica muerte en el Cecil Hotel.

Aunque la muerte de Lam fue catalogada como un suicidio, usuarios en las redes atribuyen el fallecimiento a las “energías” misteriosas y nefastas relacionadas con el hotel.  Estas historias cobraron más fuerza después de la publicación del video que documentó los últimos momentos de la joven. Las imágenes, captadas por las cámaras de seguridad del hotel, muestran a Lam dentro de un ascensor, aparentemente hablando sola y alzando sus brazos erráticamente.  El rodaje también parece mostrar a la joven escondiéndose o intentando huir. Dichas imágenes se han circulado en las redes donde abundan las teorías sobre la tragedia.

Elizabeth Short, la Dalia Negra, fue vista por última vez en el Cecil antes de ser brutalmente descuartizada.

Hoy en día el Cecil se llama “Stay on Main” y cuenta con 600 habitaciones para hospedar a los visitantes con nervios de acero. Cabe destacar que ni el cambio de nombre ha logrado borrar la escalofriante reputación del Cecil como uno de los sitios más embrujados de Los Ángeles.  De hecho, se dice que la tenebrosa y violenta historia del hotel sirvieron de inspiración para la serie de terror “American Horror Story: Hotel”.

FUENTE: http://www.univision.com