El Pombero.

Conocido principalmente en Argentina, Brasil y Paraguay, el Pombero es un duende del bosque que se encarga de proteger la fauna y flora de aquellos que matan más animales de los que van a comer o talando árboles que no van a utilizar…

El Pombero es un ser originario de la mitología guaraní (algunos autores difieren en esto), muy popular en Paraguay, en ciertas partes del sur de Brasil, y en zonas argentinas como Misiones, Corrientes o Entre Ríos.

Este ser gusta de acosar y violar mujeres, asesinar a quienes deterioran innecesariamente la naturaleza, y castigan a quienes osan pronunciar su nombre en voz alta o les faltan el respeto imitando su silbido, que según cuentan es escalofriante y de hasta 30 segundos.

Su nombre

En guaraní, el nombre que se le da es “Cuarahú-Yara”, lo cual significa “Dueño del Sol”. Sin embargo, esto es sólo aparente, pues aquel es el nombre de un viejo rojizo con un solo ojo en la frente, dientes de perro, brazos largos y enormes manos. Este ser, según indica el especialista Félix Coluccio, no es una modalidad del Pombero sino un ente diferenciado. Así, los verdaderos orígenes de su nombre habría que buscarlos en el sur de Brasil, donde se llama “pombeiro” al que espía, y en los aborígenes de las pampas argentinas, que llaman “bombero” al explorador que marcha en la línea de avanzada cuando se están efectuando tareas de reconocimiento. De allí, se cree que el nombre puede ser una fusión de ambos, o una deformación de uno u otro.

Versión tradicional del Pombero

Las primeras referencias al Pombero lo muestran como un ser alto, flaco, fornido, feo, y muy peludo. Sin embargo, esta versión carece de importancia en la actualidad, no solo porque prácticamente no existe información sobre la misma, sino porque, de una forma que podríamos llamar “casi oficial”, el Pombero es popularmente conocido como una especie de duende. Esta es la versión tradicional, tanto en el folclore actual como en el de hace décadas atrás.

En la versión (la tradicional) que nos ocupa, el Pombero es una especie de hombrecillo pequeño, feo, fuerte, moreno, muy peludo, de brazos largos y manos enormes, codos y rodillas sin articulaciones (por lo cual hace movimientos toscos y grotescos), piernas cortas con pies invertidos que desorientan a quien lo intenta rastrear, un enorme miembro viril para abusar carnalmente de las mujeres, una barba larga —en ciertas versiones, tan grande que le cubre el miembro—, un sombrero de paja y una bolsa al hombro, aunque lo de la bolsa es dudoso, pues proviene de su confusión con el Kari-Vosá, otro ser mitológico.

Sean cuales sean los detalles de su aspecto, el Pombero ronda por los bosques, suele refugiarse en casas u otras construcciones abandonadas para descansar, y nunca deja de viajar, al menos entre las zonas en que se lo ha visto.

Sus habilidades son diversas: puede hacerse invisible y delatar su presencia a través de algo tan sutil como un escalofrío en quien supuestamente es tocado; puede deslizarse en espacios muy estrechos, correr velozmente en cuatro patas, imitar el canto de muchas aves (sobre todo nocturnas), el silbido de una persona y el sonido de víboras u otros animales.

La misión principal del Pombero es la de cuidar a la Naturaleza, vigilando el monte y velando por las vidas de los animales salvajes. Por ello y si bien permite la cacería, se enfurece cuando ve que un cazador mata más de lo que consumirá, cuando un pescador solo busca entretenerse, cuando un leñador corta madera que no empleará y, en suma, cuando cualquiera produce injustificadamente un daño a la flora o fauna. Su vigilancia es casi imposible de burlar, ya que supuestamente puede metamorfosearse y, por ejemplo, estar observando todo en forma de lechuza…

A la hora de castigar, el Pombero puede ser realmente implacable y cruel. Por ejemplo, en algunas partes de Argentina creen que, si encuentra a un niño cazando pájaros, lo tomará a la fuerza y lo abandonará lejos de casa, muerto o atontado, dependiendo del caso. Concretamente en el Chaco (Argentina), se cree que el Pombero puede chuparles la sangre a los niños, dejándolos secos y colgados de algún árbol…

Tal y como los duendes tradicionales, el Pombero puede ser travieso y fastidioso: libera vacas y otros animales de sus corrales, dispersa gallinas u otros grupos de animales domésticos o salvajes, roba tabaco, desparrama maíz, consume miel si la encuentra a su alcance, se coge los huevos de las gallinas, y tumba a los jinetes de sus caballos, entre otras cosas.

Particularmente conocida es la lascivia del Pombero. Éste, aprovechándose de su invisibilidad, suele despertar a las mujeres con caricias malintencionadas, sobre todo si duermen fuera, como sucede a menudo en verano. Ciertas mujeres han sido violadas por el Pombero, y cuando tienen un hijo de él, suele ser algo parecido al padre, desgraciadamente… En este tipo de afán el Pombero, cuando se ha prendado de la belleza de determinadas jóvenes, ha llegado a raptarlas (dicen algunos que, para esto, puede hipnotizar), las ha violado en el bosque, y ahí las ha dejado abandonadas, generalmente embarazadas, con la ropa rasgada y el cuerpo cubierto de tierra y mal olor (el Pombero apesta). Sin embargo, gusta de violar salvajemente, a manera de castigo, a las esposas infieles y a las jóvenes que han crecido sin bautizarse. Hasta aquí parecería que las elegidas del Pombero están perdidas, pero muchos creen que, si éstas le ofrecen miel o tabaco de buena manera, el Pombero habrá de dejarles intacto “el honor”.

Ahora, y pese a ser violador, el Pombero también tiene su lado sensible con las mujeres. En efecto, en Corrientes (Argentina) creen que éste se suele enamorar de las embarazadas que están gestando niñas, y que las protege cuando duermen o andan solas en la oscuridad, delatando a veces su presencia en algo tan suave como un piar de pollito.

Por otra parte, uno puede ganar la amistad o simpatía del Pombero si le hace regalos. Hay que dejarle tabaco, miel o licor, en algún banco o silla o en un lugar visible atrás de la casa, pronunciando una corta oración o ruego. Cuentan que, si se llega a obtener su amistad, éste cuidará la casa, el rancho, los animales y las pertenencias del favorecido, además de que le guiará donde están las presas más grandes para cazar, los peces más gordos y jugosos, y los frutos más frescos y exquisitos… Sin embargo, ganar la amistad del Pombero no es tarea sencilla, pues las ofrendas deben hacérsele por treinta noches seguidas sin interrupción; aunque también, si se desea un favor concreto —sobre todo en lo que es encontrar cosas perdidas y tener éxito con los cultivos y los animales de granja—, se puede pedir primero el favor, decirle lo que se le habrá de dar por treinta noches seguidas, esperar a que el favor esté cumplido y entonces proceder a cumplirle lo ofrecido. Y es mejor que así sea, porque el Pombero se enfurece cuando hace un favor y no es retribuido…

Como contraparte a lo anterior, hay quienes se han ganado la enemistad del Pombero. Si esto es así, la persona enemistada oirá ruidos extraños en casa, verá objetos que se mueven, puertas que se abren, cosas que se caen sin explicación, o incluso pasos y voces sin fuente aparente… Esa persona  mejor no debería salir de cacería, pues el Pombero intentará confundirle en la espesura del bosque, de la cual quizá no vuelva vivo…

Otra cosa a tener en cuenta, es que alguien puede irritar al Pombero sin llegar a ser su enemigo, pero sí experimentando desagradables consecuencias y, de reincidir, seguramente tendrá la enemistad del Pombero. Cosas que lo irritan, además de dañar innecesariamente la flora y fauna, son el pronunciar su nombre en voz alta, el imitarlo (esto hará que conteste con estremecedores sonidos) y el no hacerle jamás ningún regalo. Según creen, posibles consecuencias de irritarlo son episodios de temblor, mudez o confusión, estados todos que el Pombero puede inducir con solo dar un roce de sus manos peludas.

Aún creen en el Pombero

Todavía en la actualidad, pero sobre todo en el campo, muchos afirman tener experiencias que delatan la presencia del Pombero: ramas que se mueven sin motivo, ruidos de animales que no se ven, asnos sin cabeza o cosas de ese tipo, sonidos de ciertas especies de ave al atardecer, animales de granja que se dispersan sin motivo aparente, etc…

Jorge Alberto Martínez, argentino que investigó sobre la vigencia de la creencia en el Pombero, cuenta al respecto lo siguiente: “Lo cierto es que además, dicho mito, sigue en este año 2000, existiendo y no sólo entre la gente sin estudios, sino incluso entre estudiantes universitarios a los que he analizado. Hace menos de un mes, a uno de ellos le referí la historia del Pombero como un mito, y se ofendió, diciéndome que él mismo lo había visto y que así como embaraza a las mujeres, con los hombres puede ser un juerguista insoportable o un aliado valioso, tanto en las cosechas como en sus propias relaciones con las mujeres. La sensación que me transmitió del Pombero fue tan vívida, que por poco me lo creí. Creo que un error que a veces podemos cometer es pensar en los mitos como en algo que pasó, no como algo viviente, que hoy en día sigue sustentándose a partir de experiencias como las que acabo de relatar (…). Si bien mi conocimiento del Pombero comenzó hace casi 20 años a través de una empleada doméstica paraguaya, cuando me fui internando en la cultura de ese país por otros fines, descubrí que tiene una presencia casi tan importante como el Espíritu Santo dentro de la mitología católica.”

Hace poco, en internet se publicó un vídeo donde se ve a unos niños caminando por el bosque en Misiones, noreste de Argentina. Mientras conversan, uno de los niños ve algo al costado de un árbol, aunque la mala calidad del vídeo no deja ver bien qué es, pero se supone que es el Pombero:

VIDEO: https://youtu.be/TZapjBBb_zY

FUENTE: http://www.leyendas-urbanas.com/

El Penitente De Ovruch.

Cuentan que en la pequeña ciudad ucraniana de Ovruch existe un espectro que algunos han visto penando de madrugada, siempre alrededor de una iglesia. Dicen que tiene dedos anormalmente largos, que viste de negro y que tiene un…

Esta leyenda, muy poco conocida por ser propia de la pequeña ciudad ucraniana de Ovruch, es una de esas leyendas tan jóvenes (surgió a finales de los noventa) que recién acaban de superar el ámbito del rumor urbano.

Cuentan en Ovruch que existe un espectro, un fantasma que algunos han visto penando de madrugada, siempre alrededor de una iglesia, siempre en noches donde la soledad ha impregnado los alrededores del sitio en que se ha aparecido. Dicen que tiene dedos anormalmente largos, que viste de negro y que tiene un rostro que evidencia juventud pese a su monstruoso aspecto: cara aplanada, boca anormalmente alargada y amplia, un ojo más grande que el otro y el cráneo deforme, terminado en una alargada y en forma de punta una protuberancia sobre la que cuelga su larga y despeinada cabellera rubia.

Todos los que lo han visto han relatado que caminaba y caminaba alrededor de la iglesia en que se aparecía, que a veces se detenía, se arrodillaba y lanzaba unos gritos escalofriantes pues tenía una voz carrasposa, grave; pero, sobre todo, empañada por una angustia que hacía pensar en los torturados del infierno y matizada por “un algo” indescriptible que denotaba un odio salvaje y abismal, difícil de encontrar incluso en la peor escoria criminal.

Pero lo más curioso de todo es que jamás ha sido visto antes de la una de la madrugada y que siempre, en todas sus apariciones, no ha habido nadie o prácticamente nadie cerca de la iglesia elegida. Es como si no quisiera ser visto, como si evitara dar a conocer su identidad. Además se cree que sólo se manifiesta cuando no hay luna.

Quienes han tenido el valor de acercársele han contado que el espectro salía de su abstracción (todos dicen que siempre estaba como absorto en sus pensamientos), que se volteaba, rugía potentemente, se tiraba al suelo delante del testigo, miraba hacia arriba con gesto agonizante y, después de que sus ojos se volvían completamente negros, su cuerpo translúcido se llenaba de fuego y el espectro desaparecía entre alaridos de dolor…

Su oscuro origen

Nada cierto se sabe sobre cómo empezó todo; no obstante, no más de cinco años tuvieron que pasar desde el inicio de las apariciones para que una versión sobre su origen se hiciera conocida y terminase siendo aceptada como real.

Nota introductoria para entender el supuesto origen de la leyenda: En 1986 se dio la famosa tragedia de la central nuclear de Chernóbil. Fue el accidente nuclear más grave de la historia: Pripyat y Chernóbil se convirtieron en ciudades fantasmas, 172 pueblos fueron desalojados y unas 90.000 personas tuvieron que ser redistribuidas por toda Ucrania. Se declaró entonces una zona de exclusión, unas zonas con control permanente y otras con control periódico, todo dentro del área afectada por la radiación, área en la cual ciertas localidades, tales como Ovruch, no fueron lo suficientemente afectadas como para ser desalojadas o sometidas a controles.

 Origen de la leyenda: Inmediatamente después de la tragedia de Chernóbil, unas cuantas familias emigraron a Ovruch en busca de una nueva vida. No obstante, cuentan que a inicios de los noventa una viuda madre de cinco hijos llegó tras ser haber sido expulsada de Pripyat, una ciudad fantasma que fue declarada parte de la zona de exclusión que el gobierno soviético (en ese entonces Ucrania era parte de la U.R.S.S.) decretó tras el desastre nuclear. En otras palabras, la mujer y sus hijos habían estado viviendo en Pripyat sin que los controles los detectaran, lo cual no es muy difícil de creer teniendo en cuenta que, incluso en la actualidad, existe la leyenda urbana de que en Prípiat vive gente…

Según dicen, al llegar a Ovruch la mujer y sus hijos fueron conducidos a la casa de un tío, donde llevaron una vida relativamente normal hasta lo ocurrido a comienzos de 1996. Sólo dos detalles hacían que su vida no fuera completamente normal: el primero, que nunca se vio salir a la calle al menor de los cinco hijos, únicamente se vio a los otros cuatro; el segundo, que de vez en cuando se escuchaban gritos de dolor provenientes de la casa.

Sin embargo, en cierta fría madrugada todos los vecinos del barrio se despertaron tras oír gritos en una casa. “¡Los odio, los odio!”, era lo único que todos recuerdan escuchar aparte de unos cuantos chillidos de angustia, las detonaciones de una escopeta y los “¡Estoy ardiendo!”, previos a la escena del joven envuelto en llamas que salió a revolcarse en la acera mientras su vida se apagaba.

Tras venir a la escena, la Policía encontró muerta a la madre, al tío y a los cuatro hermanos del joven que al parecer se había auto-incinerado. La Prensa no dio mucha importancia al asunto. Nadie supo con certeza el porqué, simplemente se especuló que había existido presión policial para que el suceso cayera en el olvido…

Algunos vecinos le habían dicho a la Policía que a veces habían oído gritos de dolor provenientes de la casa. Alguien incluso afirmó escuchar una vez lo siguiente: “¡Mi cuerpo se quema, todo es tu culpa, todo es tu culpa por quedarnos en Pripyat, vieja estúpida!”. No obstante, la Policía le restó importancia creyendo que era un simple individuo en busca de protagonismo. Con todo, lo último que se supo fue que, según los análisis forenses, no existía gasolina u otro compuesto que permitiese pensar que el joven se había suicidado auto-incinerándose: al parecer, era un extraño caso de “combustión espontánea” ligado a lo que los forenses catalogaron como “alteraciones genéticas”

Síntesis y explicación sobre la difusión del supuesto origen de la leyenda:

En suma, la versión sobre el origen del espectro dice que él era el mismo joven que sufrió combustión espontánea ese día, que lo monstruoso de su cara se explicaba por alteraciones genéticas que sólo él (y no sus hermanos) desarrolló mientras vivió en Pripyat a espaldas del gobierno soviético, que había matado a su madre porque la culpaba de sus mutaciones y del ardor que sentía en su cuerpo, que mató al resto de la familia porque se sentía rechazado y había acumulado odio y, finalmente, que penaba cerca de iglesias porque estaba lleno de remordimiento y deseaba el perdón divino. Nadie ha explicado de forma suficientemente satisfactoria por qué el espíritu viste de negro. Unos dicen que está pagando el Purgatorio en la Tierra y que el atuendo negro le fue otorgado para representar la oscuridad de su alma; otros, menos fantasiosos, plantean que simplemente vestía de negro antes de quemarse. Lo cierto es que, con el paso del tiempo, la historia sobre el origen del fantasma se ha ido llenando de detalles e incluso ha llegado a figurar en ciertos foros virtuales de la web en ucraniano.

FUENTE: http://www.leyendas-urbanas.com/

La Dama Verde

Se dice que un valle en Banffshire, Escocia, alguna vez fue visitado por el fantasma de una Dama Verde. La esposa de un terrateniente de la localidad murió, y alrededor de seis meses después, uno de los campesinos del terrateniente regresaba a su casa una noche, cuando fue detenido por una extraña dama, vestida de verde de la cabeza a los pies. No pudo ver su cara, pues llevaba una enorme capucha sobre la cabeza. Le pidió al campesino que la ayudara a cruzar un arroyuelo. Peter Underwood, coleccionista de relatos de fantasmas, escribe:

“Había algo en el tono de su voz que estremeció al campesino, y según declaró después, parecía correr como un líquido helado por su cerebro. La petición era extraña, pues el arroyo era sólo una pequeña corriente, tan suave que no presentaba peligro ni para el viajero más miedoso”.

Pero el hombre la invitó a subir a su caballo y ella saltó con sorprendente agilidad. Cuando estuvo sentada detrás de él, se sentía más como un “costal de lana a medio llenar” que un ser humano vivo. Cuando llegaron a la otra orilla, la mujer verde se bajó del caballo y echó hacia atrás su capucha, dejando ver el rostro de la esposa muerta del terrateniente. Le ordenó al campesino que se fuera a su casa y le dijo que pronto se conocerían mejor.

Después de este encuentro inicial la Dama Verde se aparecía con regularidad a los criados de la casa, pero nunca a su esposo. Parecía siempre interesada en el bienestar de los criados y en la administración de la casa. De hecho, se convirtió en una asidua visitante, y los criados que al principio le temían, con el tiempo cuando se aparecían decían que “sólo se trataba de la Dama Verde”. Tenía apariencia pálida y triste -muy fantasmal, pero trataba de parecer alegre y con frecuencia se le veía reír. Algunas veces su risa se escuchaba aunque ella no fuera visible. En ocasiones incluso era juguetona.

Cuando una criada se negó a contestar sus preguntas, la Dama Verde, jugando, le arrojó una almohada. Alrededor de un año después de la primera aparición, Ja Dama Verde intervino drásticamente en los asuntos de la casa. Se apareció a la anciana nana de la familia y le dijo que dos de los niños se encontraban en peligro en la playa. La nana informó al terrateniente, quien corrió a la playa y encontró a los dos niños aferrados a una roca, a punto de ser arrastrados por el embravecido mar. Los pudo salvar.

Cuando la nana regresó a su habitación, encontró a la Dama Verde sentada junto al fuego. El fantasma le contó por qué regresaba de la tumba. Dos años antes de morir, un mercader viajero entró al huerto de frutas; ella mandó a uno de los criados a sacarlo, pero pelearon y el mercader murió. Al principio quería decirle al terrateniente lo que había pasado, pero descubrió que la maleta del mercader muerto estaba llena de preciosas sedas y terciopelos y un hermoso lienzo de satín verde. La bolsa también contenía gran cantidad de monedas de oro. Por lo tanto, ella y el criado enterraron el cuerpo y se repartieron las telas y el oro entre los dos. Ella escondió el oro detrás de un tapiz de su habitación, y con el satín verde se mandó a hacer el vestido que aún usaba después de su muerte.

Esa fue la última vez que la Dama Verde se apareció a alguien de la casa. Cuando se examinó el lugar detrás del tapiz se encontró una pequeña caja con monedas de oro. Posteriormente también se encontraron los restos del mercader, confirmando así el relato de la Dama Verde.

FUENTE: Enciclopedia de Fantasmas.

El Fantasma de la escalera de Tulipán.

En 1966 dos turistas canadienses, el Reverendo Ralph Hardy, clérigo retirado, y su esposa, visitaban el Museo Marítimo Nacional, en Greenwich, Inglaterra. Uno de los edificios que se encuentran en terrenos del museo es la casa de la Reina, construida para Ana de Dinamarca, esposa del Rey Jaime I.

Dentro de la Casa de la Reina se encuentra una bella escalera de caracol llamada la Escalera de Tulipán. La escalera atrajo la atención del Reverendo Hardy y éste decidió fotografiarla. No había nadie en la escalera cuando disparó la cámara.

Después de regresar a Canadá y revelar la película, el Reverendo Hardy encontró que la foto contenía una imagen de lo que parecía ser una figura envuelta en un manto subiendo por la escalera. Con claridad se apreciaba su mano derecha con un anillo sosteniendo el pasamanos.

Algunas personas también creen ver una segunda e incluso una tercera persona en la fotografía, pero estas imágenes son muy confusas y difíciles, si no imposibles, de apreciar en las reproducciones en blanco y negro de la fotografía original.

El Reverendo Hardy y su esposa no estaban interesados en los fantasmas, pero enviaron la foto a algunos investigadores psíquicos que la hicieron examinar por expertos en fotografía. Los expertos no encontraron evidencias de que la fotografía hubiera sido alterada en alguna forma. Los esposos Hardy fueron entrevistados por investigadores psíquicos que quedaron convencidos de que la pareja no tenía razón para hacer una fotografía de fantasmas falsa.

Algo extraño acerca de la fotografía es que la Casa de la Reina y la Escalera de Tulipán no tenían fama de se visitadas por fantasmas antes de que se tomara esta fotografía y se le hiciera amplia publicidad. Después, por supuesto, cantidad de personas también dijeron haber visto figuras fantasmales en la escalera o cerca de ella, pero tales relatos no se han tomado en serio.

FUENTE: Enciclopedia de Fantasmas

Cadáveres que caminan.

En la era moderna, por lo general, se teme a los fantasmas -espíritus de los muertos. Pero hubo tiempos y lugares donde un cadáver animado, el cuerpo que se levanta. y camina, era el principal objeto de temor. Una crónica inglesa del siglo XII, escrita por un autor conocido como William de Newburgh, contiene varios relatos denominados “Del Extraordinario Suceso Cuando un Muerto Salió de su Tumba”. Este es uno de los relatos:

Un hombre sumamente malvado que vivió en los alrededores del Castillo Alnwick murió sin confesar sus cuantiosos pecados. Sin embargo, se le dio sepultura cristiana, la cual, anota William ” … no se merecía y no le sirvió de nada”. Este mal hombre no pudo ser mantenido en su tumba. “Por el poder de Satán en las horas de la noche, podía levantarse de su sepulcro y vagar por las calles, merodear alrededor de las casas mientras los perros aullaban .y ladraban toda la noche”.

La gente tenía miedo de salir a la calle por la noche porque el que se encontrara con la criatura sobrenatural era atacado y golpeado por ella. Peor aún, el cuerpo caminante comenzaba a descomponerse. “El aire hedía cuando el fétido y podrido cuerpo pasaba, por lo que estalló una plaga y casi no hubo una casa que no estuviera de duelo”. Finalmente, dos hermanos cuyo padre pereció por la plaga discurrieron un intrépidc plan: sacarían el cuerpo y lo quemarían. Esto requería mucho valor, pues el cuerpo podía moverse y no sabían lo que sería capaz de hacer. Además, exhumar un cuerpo, aun para una causa obviamente buena, era un acto muy pecaminoso, pero de todas formas lo hicieron.

“Y mientras pensaban que tendrían que cavar más profundo, de pronto dieron con el cuerpo, cubierto por una delgada capa de tierra. Estaba hinchado y apretujado con una corpulencia aterradora, y su cara estaba inflada y encarnada, con enormes mejillas rojas y el sudario estaba desgarrado”.

U no de los jóvenes traspasó el cuerpo con una pala, “de inmediato brotó un chorro de tibia sangre roja, por lo que se dieron cuenta que se había alimentado de la sangre de muchos pobres”. Quemaron el cuerpo y la plaga terminó. “Como el aire contaminado fuera limpiado por el fuego que devoró al ser infernal que había infectado la atmósfera”.

Este relato se acerca a lo que ahora consideramos como vampirismo. Sin embargo, en el siglo XII la palabra vampiro era desconocida en Inglaterra. El vampirismo llegó a Inglaterra de Europa Central, pero se fundió con los viejos relatos de cadáveres que caminan que ya eran bien conocidos.

William tiene varios relatos de muertos que caminan que cuenta con un aire de absoluta sinceridad. Sin embargo, algunos de sus relatos son tan extravagantes que es lógico sospechar que está repitiendo un relato exagerado y lo sabe.

En una de sus narraciones un monje persigue con una pala por un castillo desierto a un muerto que camina. El muerto escapa brincando al foso.

En Rusia surgieron muchos relatos de muertos que caminan. La afamada ocultista Helena Petrovena Blavatzky contó el relato de un viejo y malvado gobernante ruso que se casó con una joven contra su voluntad. Él estaba loco de celos, y cuando estaba muriendo le advirtió que si se casaba de nuevo él regresaría de su tumba para atormentarla. Pero ella era una mujer todavía joven y el deseo superó al miedo, por lo que después de unos meses anunció su voluntad de casarse con el hombre que amaba desde antes de ser obligada a casarse con el viejo gobernante.

Esa misma noche se vio un carruaje salir retumbando del cementerio donde estaba sepultado el cuerpo del gobernante. Se aproximó a la residencia donde vivía su viuda, y al hacerlo, todos en la casa fueron agobiados por una sensación de letargo y se durmieron. El cadáver del gobernante bajó del carruaje, subió al cuarto ocupado por su viuda y procedió a golpearla y pellizcarla hasta dejarla llena de moretones.

Este mismo tratamiento fue repetido cada noche durante varias semanas hasta que la pobre mujer estaba casi muerta. Ni los soldados ni la intervención de un sacerdote pudieron detener el carruaje del gobernante muerto. Los que trataban de impedir su paso eran derribados por una fuerza invisible. Finalmente, las autoridades civiles y religiosas acordaron exhumar el cuerpo del gobernante y quemarlo.

Sólo entonces acabó el tormento de la viuda. Un cadáver que camina de este tipo, que se levanta de la tumba por su propia maldad, no debe confundirse con un zombie, que es un cuerpo reanimado por medio de la magia.

FUENTE: Enciclopedia de lo Sobrenatural.

Poltergeist de Animales.

Los fenómenos poltergeist tradicionalmente encierran ruidos extraños y objetos que se mueven. Pero las apariciones, aunque son raras, no son por completo desconocidas, y los fenómenos poltergeist en ocasiones son acompañados por apariciones de animales, por lo general, de apariencia extraña y sobrenatural.

Uno de los más famosos casos de poltergeist registrados en la historia de la investigación psíquica ocurrió durante el siglo pasado en Inglaterra en Willington Mill, propiedad de la familia Proctor.

Durante más de diez años el molino fue escenario de toda clase de manifestaciones poltergeist. Se escuchaban ruidos fuertes y amenazadores que a veces parecían el galope de un burro y otras hierros hirvientes cayendo. Las puertas y las maderas tronaban como si estuvieran ardiendo. Por momentos los toquidos eran casi constantes. Y también había apariciones, muchas con forma de animal.

Thomas Davidson, que pretendía a una sirvienta de la casa de los Proctor, relató una inolvidable experiencia en Wellington Mill. Davidson se encontraba cerca del molino cuando se le acercó algo que parecía un gato blanquisco. Davidson, que al parecer no quería a los animales, le tiró una patada, pero su bota atravesó la forma como si no hubiera nada. El gato, o lo que fuera, desapareció.

Apareció de nuevo unos minutos después, esta vez saltando como conejo. Davidson lo pateó de nuevo, y otra vez su bota atravesó la figura. La tercera vez que apareció, tenía el tamaño de una oveja y era luminosa.

Para entonces Davidson estaba asustado.  Según un relato hecho por su hijo: “Toda la fuerza muscular parecía paralizada. Se movía, desapareciendo en el mismo lugar que la aparición anterior. Mi padre declaró que si ‘los pelos se paran de punta’ a él le sucedió entonces. Pensando que ya había visto suficiente se fue a casa y guardó el secreto”.

Un hombre llamado Wedgewood informó haber visto un gato en el cuarto de la caldera del molino. No había nada raro en la apariencia del gato, pero en vez de caminar como un animal normal, se arrastraba como una serpiente.

Trató de seguirlo; pero atravesó una sólida pared de piedra. Una mujer estaba en la cocina cuando oyó ladrar a un perro; entonces sintió lo que parecían unas patas sobre sus hombros. Desde luego, no había ningún perro a la vista.

Los niños de la localidad algunas veces dijeron haber visto un animal que describieron como un “gato chistoso o un lindo mono” durante los años de las perturbaciones en el molino.

Un caso de poltergeist más reciente ocurrió en el sur de California en 1930 en la casa de la señora James A. Rogers. Todos los miembros de la familia escucharon ruidos extraños incluyendo algo que parecían pisadas.

Una noche la hija de la señora Rogers fue despertada por ruidos que venían de la cocina. Cuando fue a investigar no encontró nada extraño. Cuando regresó a su habitación, vio un extraño perro. El animal estaba inmóvil y la miraba fijamente. Se dio cuenta de que había algo extraño en el animal porque era semitransparente. Al caminar hacia él, moviendo la mano, el perro desapareció.

FUENTE: Enciclopedia Fantasmal

El primer fantasma documentado de la Historia.

Considerado como el primer testimonio escrito sobre la existencia de fantasmas de la historia, el relato de Plinio el Joven ofrece la precisa y aterradora descripción sobre un supuesto suceso “paranormal” acaecido en una casa de Atenas, asediada por una presencia fantasmagórica.

En realidad, antes del testimonio de Plinio el Joven, ya existió otro anterior sobre este fenómeno, ejemplificado en la obra Mostellaria,- o El aparecido-, del comediógrafo latino Tito Maccio Plauto (254-184 a. C.), aunque desde la farsa y la comicidad. Por tanto no se considera un testimonio fidedigno de casa encantada con presencia documentada de fantasmas, a pesar de que el lugar es el mismo, Atenas. Eso sí, pudo servir de inspiración a Plinio  para narrar su espeluznante historia…

Cayo Plinio Cecilio Segundo, más conocido como Plinio el Joven (61-113 d. C.), fue sobrino e hijo adoptivo de Plinio el Viejo, el célebre autor de la Historia Natural. Amigo del historiador Tácito y alumno de Quintiliano, se le consideró como un hombre adelantado a su tiempo. Su carácter moderado y equilibrado le llevó a ascender en su cursus honorum a cónsul suffectus en el año 100 y posteriormente a gobernador de la provincia de Bitinia.

Su obra, las cartas o epístolas, reflejan la sabiduría de este hombre que fue, el primero, en describir la fenomenología volcánica a través de la erupción del Vesubio, considerado por muchos como el precursor de la moderna vulcanología, o también el primero en adoptar una postura de prudencia y expectación frente a los procesos abiertos en contra de los cristianos, cuando era gobernador de Bitinia, a través de las correspondencias mantenidas con el emperador Trajano, a quien además le dedicó un panegírico sobre su figura cuando subió al trono.

UNA CARTA FANTASMAGORICA 

Pero, no menos interesantes son las cartas de Plinio el Joven, referidas a los sucesos paranormales atribuidas a las apariciones de fantasmas.

Sin duda, la más interesante es la descripción sobre la aparición fantasmal en la llamada “casa encantada de Atenas”, recogida en la carta nº 27 del libro VII de sus Epístolas, concretamente los versículos 5 al 11.

Destinada la carta a Lucio Licinio Sura, amigo personal del emperador Trajano, cónsul tres veces y originario de Tarraco (Tarragona), dicho documento narra una serie de extraños sucesos cuyos elementos son los siguientes: casa grande, espaciosa, vacía y abandonada. Los anteriores propietarios huyeron presas del terror, al presenciar el deambular de un supuesto espectro que se aparecía; la imagen del fantasma tenia la apariencia de un anciano flaco y desdichado, con barba larga y cabello erizado, vestido con ropas andrajosas y llevando un caminar lento y pesaroso, debido a que llevaba grilletes en los pies y cadenas en las manos que agitaba y sacudía delatando su presencia de lejos.

Por aquellos dias el filósofo Atenodoro, llegado a la ciudad, iba buscando casa por Atenas. Viendo que la casa deshabitaba se alquilaba por un precio irrisorio, y se interesa por ella. Tras preguntar los motivos del económico alquiler, Atenodoro es informado de la situación. Aún a pesar de ello, el filósofo acepta pasar la noche en la casa.

LA APARICIÓN DEL FANTASMA

La historia en sí está dividiad en dos partes;

  • El atardecer en la domus, en la que el filósofo ordena que se le prepare una cama en parte delantera de la casa, pide unas tablillas, un estilo, una lámpara, y manda a todos los suyos al interior de la casa.
  • La velada, donde el incrédulo Atenodoro concentra su espíritu, sus ojos y su mano en escribir, para tratar de mantener su mente ocupada ante posibles ruidos, aparentemente irreales, en medio de un silencio sepulcral.
  • De repente, empieza a escuchar el serpenteante sonido de unas cadenas, y el filósofo, lejos de inmutarse, sigue con su tarea. El ruido va incrementándose, hasta que, finalmente el filósofo levanta la vista y encuentra a la presencia fantasmal prácticamente delante suya coincidiendo con la descripción dada. La figura infernal, le hace una señal como llamándole, pero Atenodoro, en un alarde de sangre fría, vuelve a trabajar con las tablillas. Pero la presencia de nuevo, atrae su atención agitando las cadenas.
  • Finalmente Atenodoro se arma de valor, se levanta, coge la lámpara y va tras el fantasma, quien se dirige al patio de la casa. De pronto, el fantasma se desvanece, se esfuma. Para dejar marcado el lugar de la desaparición, Atenodoro, pone hojas y hierbas a modo de señal y espera a la mañana siguiente. En el desenlace de esta aterradora historia, el filósofo, al alba, acude a los magistrados de la ciudad y aconseja que se excave el lugar donde está la señal ya que Atenodoro advertía las razones de aquella presencia de ultratumba. Cuando se realiza, la sorpresa es mayúscula. Encuentran huesos insertos y mezclados en cadenas que, el cuerpo del cadáver, putrefacto por el paso del tiempo y la tierra, había dejado descarnados y corroídos por las cadenas.
Conclusión
En la antigua Roma, era muy importante proporcionar al difunto una tumba o sepulcros que solían siturase a ambos lados de las calzadas, en la salida de las principales ciudades. A pesar de ser también corriente la incineración, hacia el siglo II de nuestra era,  la inhumación ganó terreno, y es por ello que los restos encontrados recibieran este tipo de enterramiento.
La conclusión a esta historia, es simple y muy acorde con esta visión de la muerte en el mundo romano. La aparición del espectro se debió, lógicamente, a que no había recibido un entierro debido y por ello, se aparecía infundiendo terror a los pobres residentes de la casa.
El fantasma advirtió a Apolodoro, de que lo único que quería era que se le diera una sepultura digna. Tras estos hechos, así se hizo, y desde entonces la casa dejó de tener a la presencia fantasmagórica y recuperó su normalidad.
Este relato de Plinio fue el precursor de un género literario conocido como “novela gótica” aparecida en Inglaterra a finales del XVIII, en donde se convierte en la inspiración de autores como;
  • Horace Walpole y su obra “El Castillo de Otranto”,
  • Mattew G. Lewis con “El monje” ,
  • Charles Maturin, con su relato ficticio Melmoth el errabundo, donde cita explícitamente, en un par de ocasiones, el testimonio de Plinio, junto con unas reflexiones sobre las posibles coincidencias existentes entre la visión pagana y la visión cristiana de la aparición de los espíritus, y por último,
  • El  Conde Potocki quien tras un pasaje de la obra La Vida de Apolonio de Tiana, incluye la traducción completa del relato de la casa encantada de Atenas para darlo a conocer a los lectores.
FUENTE: http://arquehistoria.com/