Leyenda de la Dama de San Valentín.

Se había organizado una fiesta de San Valentín en una casa en construcción montaña arriba, Claudia no asistiría porque sus padres le negaron el permiso, se quedó en casa esperando la visita de su novio, pero en lugar de eso, recibió la llamada de una de sus amigas, avisándole que su novio se encontraba en la fiesta con otra chica. Claudia de inmediato se las ideó para salir, y como no acostumbraba mentir, sus padres no dudaron en dejarla marcharse.

Tomó un taxi hasta la fiesta, y no tardó mucho en encontrar a su novio, efectivamente con otra mujer, en un par de minutos su novio convenció de que subiera con él al coche, discutían mientras él conducía, y en una curva, chocó con otro auto. Claudia salió disparada por el parabrisas, estrellándose contra en pavimento pues no llevaba el cinturón puesto.

Los conductores de los dos autos bajaron de inmediato, se acercaron a la chica y esta no respiraba, sabiendo que los dos habían bebido, temían ser culpados de homicidio imprudencial y arrojaron el cuerpo en un desnivel, cayó boca abajo, pero ella seguía viva y no podía moverse, pasó así tres días y murió desangrada, los trabajadores que se dirigían a terminar la casa la encontraron muerta, su vestido crema era ya rojo, de tanta sangre.

Nadie fue culpado por el hecho, pues no se encontraron pruebas, y el novio permaneció en silencio, pero años más tarde, el cómplice confesó al saber que habían encontrado jóvenes con sus mismas características muertos en aquella zanja donde tiraron a la chica, entró en histeria total, diciendo que la ella había vuelto por su venganza.

Y es por eso, que cada día se San Valentín, Claudia se aparece en la carretera, pidiendo aventón, esperando que alguno de los chicos que ataca, sea uno de los culpables de haberla abandonado aquella noche, se dice que los encanta con su sexy vestido rojo, los convence de quitarse el cinturón para besarla, en el momento que la tocan sus manos se llenan de sangre y pierden el control del volante en la curva, donde igual que ella se estrellan en el pavimento al salir despedidos por el parabrisas.

FUENTE: https://leyendadeterror.com

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La sensación de sentirse observado: ¿Fenómeno paranormal o paranoia?

Todos nos hemos encontrado en una situación donde hemos tenido la sensación de ser observados, seguido de un repentino escalofrío y que nos ha obligado a mirar detrás de nosotros para ver si alguien nos estaba mirando. En ocasiones tenemos razón pero en otras nos encontramos en una habitación a solas. Se trata de un fenómeno bastante común entre la población que plantea algunas preguntas: ¿somos capaces de detectar esto conscientemente? ¿Fue sólo simple casualidad?

Parapsicólogos y otros investigadores creen que este fenómeno se conoce como el efecto de miradas psíquica o en términos científicamente correctos como scopaesthesia, aunque otros expertos sugieren que puesto que como no hay nadie más alrededor, la sensación de sentirse observado procede de entidades del más allá, todo un fenómeno sobrenatural.

Investigadores como Rupert Sheldrake, concluyeron que algunas personas son capaces de detectar los efectos de la mirada fija. Aunque sea cual sea la teoría, muchos investigadores se muestran escépticos con los resultados que provienen de la esfera paranormal, porque consideran que son muy difíciles de probar en un entorno experimental.

Presencias del más allá nos observan

Son muchas las personas que les aterra la simple idea de sentirse observados por fantasmas y demás entidades. Una gran parte de ese miedo se basa en los factores desconocidos como: ¿Quién es? ¿Qué es? ¿Qué es lo que quieren? ¿Van a atacarme? ¿Poseerme? ¿También me observan durante momentos privados?

Es más que conocido en el círculo de lo paranormal que ciertas entidades negativas acechan en la oscuridad, materializándose en forma de sombras oscuras. Según los expertos en esoterismo, la energía espiritual de estas presencias estaría “vibrando” a una “velocidad” mucho más lenta que los demás seres que residen en otras dimensiones, lo que hace que en ciertos momentos podamos sentir su presencia mirándonos fijamente, ya sea para alimentarse de nuestra energía o, en los peores casos, para atacarnos o poseernos.

Otra teoría para explicar la sensación de ser observados es el hecho de que los espíritus están por todas partes. Comparten el mismo espacio que nosotros, sólo que a un nivel diferente de conciencia. Y cuando las condiciones son favorables, los podemos sentirlos. Y, por supuesto, ya que están a nuestro alrededor, es natural pensar que nos están mirando.

Y no podemos obviar la teoría de algunos que sugieren que las presencias que nos observan son nada más y nada menos que guías espirituales. Estas presencias coexiste entre el plano espiritual para ayudarnos o dar advertencias. Pueden presentarse en los sueños y en los momentos delicados de nuestras vidas.

Escopaestesia: El efecto de la mirada en la nuca o miradas psíquicas

Sin lugar a dudas, está claro que hay muchas personas que creen en los eventos paranormales, tales como la escopaestesia, también conocido como el efecto de la mirada en la nuca o el efecto de las miradas psíquicas. La escopaestesia es el resultado de ser mirado sin saber y ser capaz de detectarlo. A lo largo de la historia ha habido muchos creyentes de este fenómeno, en consecuencia se ha producido también una gran cantidad de experimentos en búsqueda de respuestas a este fenómeno.

En 1913, John E. Coover llevó a cabo un estudio sobre la escopaestesia y concluyó que sólo el 50,2 % de los sujetos eran capaces de detectar si estaban siendo observados, por lo tanto, afirmó que es algo muy común en las personas. Del mismo modo, J.J Portman siguió los pasos científicos de Coover, concluyendo que el fenómeno psíquico era estadísticamente plausible.

Por supuesto que otros investigadores como Edward Titchener, Nea Mao y Linda Williams afirmaron que las pruebas realizadas por Coover eran simple causalidades debido a una mala interpretación. Más específicamente, Titchener rechazó la idea de que la escopaestesia se basaba en la telepatía.

Como es evidente, la ciencia no reconoce la existencia de este fenómeno y considera que es causado por problemas psicológicos. Sin embargo, tanto los creyentes como los escépticos todavía no han podido dar una explicación para la sensación de sentirnos observados. Es por este motivo que otros expertos en lo paranormal han sugerido que su origen está en la presencias de entidades de otras dimensiones como fantasmas, espíritus, ángeles o demonios.

FUENTE: https://www.mundoesotericoparanormal.com

Susurros del más allá: ¿espíritus protectores o entidades demoníacas?

¿Qué son los susurros espirituales?

Conocido comúnmente en la comunidad paranormal como “susurros espirituales”, se trata de una señal de que las personas que lo han experimentado han desarrollado una conciencia psíquica y la mediumnidad. Pero personas como Laura no son conocedoras de esta inusual capacidad y piensan que tienen algún tipo de problema psíquico. Pero la verdad es otra, y al desarrollar la mediumnidad tienen la capacidad de contactar con seres de otras dimensiones que en algunos casos pretende ayudarnos y en otras pude tratarse de seres demoníacos.

Todo aquel que ha tenido experiencias de este tipo afirma escuchar una especie de “zumbido” que se transforma como un susurro. Todos estos son signos de que algún tipo de espíritu está intentando comunicarse con nosotros, y muy a lo contrario de lo que pueda parecer, no hay que tener miedo. Aunque no todo el mundo tiene la misma experiencia en cuanto a los “susurros fantasmales”, el objeto siempre es el mismo: intentando llamar nuestra atención, hablar con nosotros y, en casos muy determinados, pueden darnos un mensaje.

Como reconocer este fenómeno

Los psíquicos aseguran que estas entidades espirituales están a nuestro lado hablando tan normal como lo haría con un grupo de amigos o familiares. Al desarrollar estas capacidades, las personas recogen esas vibraciones de energía y las transforman en voces reconocibles. Cuando esto sucede, es como estar en una habitación de una casa cuando otros están hablando en otra habitación. En algunos casos podemos seguir esa conversación, pero generalmente no son lo suficientemente claras, por lo que recibiremos una especie de “zumbido” más o menos fuerte.

¿Pero cómo es posible comunicarnos con los espíritus? Nuestro subconsciente está siempre abierto para recibir y sentir otras energías que nos rodean. El subconsciente, que es una especie de antena energética, recoge los sonidos y sensaciones de nuestro alrededor constantemente, tanto si somos conscientes o no. Cuando se llega a un punto en que se necesita una mayor atención sobre una situación, entonces comienza con la recepción de pitidos, zumbidos o sensaciones, y en última instancia los “susurros”.

En realidad todo el mundo recibe susurros espirituales, pero la diferencia es que algunas personas son más conscientes que otras. Cada persona recibe estos susurros de manera diferente y es por eso que puede llegar a confundir lo que está pasando. No hay susurros idénticos, como tampoco hay dos energías idénticas. Entonces, ¿cómo puedo entender estos susurros? Los expertos aseguran que todo dependerá de lo que está pasando en tu vida y en qué dirección te diriges. Si estás buscando respuestas, orientación o una intervención divina, entonces puedes estar llamado a ciertas entidades que te harán saber que están contigo.

Espíritus y entidades demoníacas

Los “susurros espirituales” también tienen su parte más oscura, y es que cuando una persona “abre la comunicación con otras dimensiones” también puede recibir “señales” de entidades no deseadas. Los expertos aseguran que ciertas entidades demoníacas pueden acceder a nuestra mente y puede influir en nuestros pensamientos, y el susurro es una forma de penetrar en la mente de su víctima.

Hay que recordar que las entidades oscuras se esfuerzan en demostrar su existencia, y cuando la persona hace caso omiso a las indicaciones, entonces las entidades demoníacas comienzan a subir la frecuencia e intensidad de la comunicación, mediante susurros u otros fenómenos no deseados. Por este motivo hay que estar atento a todo tipo de señales que nos pueden indicar de qué tipo de entidades se tratan, para poder reaccionar tiempo antes de que sea demasiado tiempo.

Dado que los susurros fantasmales en nuestros oídos es un fenómeno que afecta a millones de personas en todo el mundo, claro está que no puede pasar inadvertido. Y aunque la ciencia intente alejarnos de nuestros verdaderos orígenes, es importante saber quiénes somos y las sorprendentes capacidades que poseemos.

¿Qué debes hacer?

Y no podíamos acabar este artículo, sin recordarte que debes hacer la próxima vez que experimentes estés este fenómeno:

La primera regla de oro es que cuando te ocurra, detente por un momento y mirar a tu alrededor para ver lo que está pasando o lo que vas a hacer. Puede ser que te encuentres en momento donde necesites ayuda, y los susurros pueden estar advirtiéndote, haciéndote pensar que es lo correcto o la nueva dirección que debes tomar.

La segunda regla de oro es posiblemente la más importante de todas: reconocer que está tratando de llamar tu atención. Podría ser un ángel, guía espiritual o el espíritu de un ser querido. Pero recuerda que también podría tratarse de entidades demoníacas o no deseadas.

Una vez que estés listo para la comunicación, a veces las entidades quieren hablar aún más rápido, por lo que los susurros aumentarán en potencia y claridad. Es por este motivo que hay estar atento a lo que nos quieren decir. Así que la próxima vez que escuches como alguien invisible susurra tu nombre al oído, podrías estar escuchando entidades de otras dimensiones.

FUENTE: https://www.mundoesotericoparanormal.com

Dos historias terroríficas del Titanic que nadie había contado.

El escritor español Nacho Montero, en su libro “Los diez del Titanic”, recoge algunos episodios bastante oscuros de aquel 14 de abril de 1912 que muy pocos conocen o que quienes los vivieron, prometieron llevarse la verdad a la tumba

Han pasado más de 105 años desde aquella noche del 14 de abril de 1912, cuando el Titanic, el barco que fue creado y bautizado como “el mayor desafío del hombre” y que ni Dios sería capaz de hundir, terminó en lo más profundo del océano, tragedia que cobró la vida de 1,500 pasajeros.

La historia del Titanic no solo ha atraído la atención de diversos cineastas, como James Cameron; varios escritores e investigadores se han sumergido a lo más profundo del océano para poder dar con la verdad acerca de qué fue lo que propició este accidente.

El escritor español Nacho Montero, en su libro “Los diez del Titanic”, ha develado dos hechos que cambian por completo la concepción que en general se tiene de la historia del famoso trasatlántico, pues hubo negligencias y conductas inaceptables, e incluso inhumanas, por parte de la tripulación, que de haber actuado de otra manera, seguro muchas personas hubieran salido con vida de este hundimiento.

Quién escribió y qué dice la “única” carta con membrete que sobrevivió el hundimiento del Titanic

 
Una de las únicas cartas que se conoce que fue escrita abordo del Titanic, antes de que naufragara en el Atlántico, fue vendida en una subasta por un precio récord para este tipo de artículo.
La carta, escrita por el empresario y pasajero del Titanic, Oscar Holverston, alcanzó US$166.000.
El documento estuvo altamente cotizado por haber sido escrito el 13 de abril de 1912, un día antes de que la lujosa embarcación chocara contra un iceberg.
Es la única carta de la que se tiene conocimiento que fue escrita en papel membrete del Titanic y que sobrevivió a las aguas del Atlántico.
Holverson, un exitoso empresario estadounidense, le había escrito la carta a su madre, mientras viajaba a bordo del desafortunado buque con su esposa, Mary.
La pareja se había embarcado en el puerto inglés de Southampton con destino a su hogar en Nueva York.

El barco ballenero que pudo haber salvado vidas

Según en las investigaciones realizadas por Montero, un par de horas luego de que el Titanic chocara contra el iceberg, Samson, un buque finlandés que se dedicaba a la caza ilegal de ballenas y focas se acercó a este para tratar de ayudar en la labor de rescate; sin embargo, al ver las bengalas lanzadas desde el Titanic, el capitán ordenó que se alejaran de inmediato del lugar por temor a que llegara la Guardia Costera de Estados Unidos y les decomisaran su cargamento.

Días después llegaron a Islandia en donde se enteraron de la magnitud de la tragedia, por lo que los tripulantes decidieron hacer un pacto de silencio, el cual se mantuvo por más de medio siglo hasta que antes de morir, el capitán Henrik Naess revelara toda la verdad.

El escalofriante final de los cadáveres de los pasajeros de tercera clase en el Titanic

Una serie de telegramas reunidos por el historiador Charles Haas reveló la terrible verdad sobre el paradero de los cadáveres de pasajeros que viajaban en la clase más barata del Titanic.

De acuerdo con las comunicaciones intercambiadas entre el CS Mackay-Bennett (el barco encargado de recolectar los cadáveres en altamar) y la White Star Line, compañía que operaba el trasatlántico, los cuerpos a transportar a tierra fueron elegidos según el monto pagado del boleto.

Así, a bordo del CS Mackay-Benett, subían los cadáveres de personas que habían viajado en primera y segunda clase, mientras los de tercera clase eran arrojados al mar.

El Daily Mail publicó algunas imágenes de los telegramas y asegura que de los 334 cuerpos recuperados, 116 fueron arrojados al mar.

Los empleados de la White Star Line recibieron en tierra cadáveres diariamente durante todo un mes después de la tragedia del Titanic.

Manos cortadas con hachas

En el mismo libro, el escritor narra una verdadera escena sacada de una película de terror. Cuando el Titanic comenzó a hundirse, en la cubierta se vivían momentos de desesperación y de tensión en su lucha por sobrevivir. La tripulación era consciente que solo la mitad de los viajantes se salvarían dada la cantidad de botes salvavidas, así que algunos testigos narraron cómo vieron que algunos miembros de la tripulación les cortaron las manos con hachas a quienes intentaran subir a los botes salvavidas, ya en el agua, por temor a que también se hundieran estas embarcaciones por exceso de peso.

“En cuestión de minutos el bote 12, que se encontraba a un cuarto de milla de distancia de la zona del hundimiento, se vio acosado por enloquecidos náufragos que intentaban trepar a la embarcación. Una persona llegó nadando hasta nuestro bote y le cortaron de un hachazo la mano, mientras que a otras las mataron a tiros”, fue el relato dado por las hermanas españolas Florentina y Asunción Durán, quienes colaboraron con la creación de este libro, dando sus testimonios.

FUENTE: https://laopinion.com

La oscura leyenda de Eyeless Jack.

Pearl Harbor

Con el ataque de Pearl Harbor,  retumbando todavía en las cabezas de cientos de personas los bombardeos por parte del ejercito del imperio Japonés y las declaraciones del presidente  Franklin D. Roosevelt, quien hacía el anuncio oficial que Estados Unidos se uniría a la  Segunda Guerra Mundial, se desató en  muchos jóvenes el patriotismo en las venas y respondieron enlistándose como parte de las tropas que partirían a Europa.

Fue así, como Jack, un chico proveniente de Kentucky, Louisville; tomó parte de las milicias que se embarcarían a Bélgica. Estar en el campo de batalla  es distinto a verlo en la televisión, todo sucede en milésimas de segundo, la motivación para luchar por lo que se quiere se puede transformar en instinto de supervivencia y los ideales que lo llevan a uno a tomar las armas cambian cuando la vida pende de un hilo.

No obstante, el horror de los bombardeos no apago la alegría de Jack quien pudo encontrar amistad y cobijo gracias a otro soldado joven como él, un inglés llamado Louis. En sus tiempos de ocio, entablaron conversaciones y jugaban cartas, en esos leves instantes en que la guerra sonaba como un rumor, Jack y Louis se hicieron grandes amigos. Pero un día en pleno cambio de proyectiles las cosas cambiaron.

Metralla cayó en los ojos de Jack despojándolo de su visión, mientras una bala había perforado el riñón izquierdo de Louis. Ambos fueron enviados a un hospital cercano donde se decidió que lo mejor que podían hacer por Jack era extirparle sus ojos. Sin su visión, y todavía recuperándose, Jack decidió no abandonar a su amigo, quien se debatía entre la vida y la muerte. Louis necesitaba un trasplante con urgencia y su hermano en armas se ofreció como su donante.

Entran dos y sale un monstruo

El día de la operación, Jack y Louis, acostados cada uno en distintas camillas y asustados por el futuro que les esperaba intercambiaron palabras de consuelo y se dieron un estrechón de manos, y fue así que tomados de la mano permanecieron durante la operación.

Cuando Jack despertó su primera pregunta fue por el estado de su amigo: ¿Cómo se encuentra Louis?. Betsy, una dulce enfermera quien había cuidado de ambos convalecientes fue la que le dio la triste noticia: lo siento Jack.

Con la sombra de la muerte rondando su interior, Jack abatido, regresó a casa donde las malas noticias no se hicieron esperar su madre se encontraba en mal estado: la guerra le había arrebatado la salud de uno sus hijos y la vida de otro.

Marcus, su hermano, había muerto hace unas semanas a causa de unas partículas extrañas que se encontraban en el aire de la fábrica de armas donde trabajaba. Corría el rumor de que en esa fábrica se elaboraban armas nucleares.

La mamá de Jack, no tardó en seguir a su hijo Marcus y a su esposo, quien había fallecido hace unos años a causa de la tuberculosis. Solo, Jack se había quedado solo en el mundo y con muchas necesidades. Sin embargo, el dueño de la fábrica se apiadó de Jack y le ofreció empleo.

En su trabajo de producción, Jack se apegó a una rutina para esconder sus penas: estaba incompleto física y mentalmente, con el espíritu roto, había perdido a todos los que amaba. Los días se convirtieron en un recordatorio contante de sus demonios pero uno de esos tantos días un nuevo empleado llegó a la fábrica, se llamaba Timmy.

El joven Timmy le recordaba a su compañero de barracas y siempre estaba dispuesto a ayudar a Jack. Pero una tarde  de ocio todo dio un vuelco, Timmy se encontraba ensayando una de las armas cuando esta se disparó accidentalmente hiriendo a Jack en la garganta, las balas destruyeron sus cuerdas vocales.

El impulso del impacto lo hizo caer en un contenedor que tenía un líquido corrosivo, la extraña sustancia  empezó a socavar su piel, no obstante Jack seguía vivo pero a medida que su cuerpo iba sufriendo iba naciendo en él la necesidad de completarse.

Le faltaban sus ojos, su riñón y ahora ya había perdido su corazón; un ser con ganas de sangre estaba ansioso por cazar y el  dulce Timmy se convirtió en su primera víctima.

Los jóvenes que se enfrentaron a Jack

En los famosos blogs paranormales de internet, empezó a circular la historia de un par de hermanos que habían  conocido a Jack en una noche aparentemente tranquila que habían pasado en una cabaña que alquilada. Después de escuchar ruidos extraños y sonidos de arañazos en las ventanas, uno de los hermanos, el mayor de ellos, se levantó a inspeccionar y vio como una figura aparentemente humanoide se colaba por la ventana para luego desaparecer en el vacío.

Al otro día cuando se despertaron, ese hermano que se había levantado fue a revisar cómo se encontraba el más pequeño y vio que esté tenía una herida en la mejilla. Cuando partieron al hospital para que lo curaran y vieran su estado, el médico aterrado le dijo que al hermano más joven le habían extirpado un riñón.

Jack, había sido Jack. Los hermanos investigaron su origen, sus motivaciones pero no entendieron como se podía mantener en ese estado lozano, porque para esas fechas rondaría  más de los 90 años y el ser con el que se habían encontrado era ágil.  Tal vez, cuando se deja de ser humano para transformarse en monstruo, el tiempo no te afecta de la misma manera.

FUENTE: https://www.elpensante.com

La cueva del Diablo.

El cerro de la Estrella de Ciudad de México es una de los accidentes geográficos más llamativos de México, especialmente por el valor arqueológico de la zona. En 1938, gran parte de este cerro fue declarada Parque Nacional, aunque luego, con el crecimiento urbano se redujo a sólo un área protegida por el gobierno de la ciudad.

Cuenta la historia que en lo alto del Cerro de la Estrella existe una cueva donde vive el Diablo. Cuando una persona iba caminando sola por el cerro, se le aparecía un viejito, el cual era el diablo, este viejito, pedía al caminante que le ayudara a subir, y se dirigía hacia la cueva; cuando se iban acercando a la cueva el anciano hacía al acompañante, proposiciones de riqueza inagotable a cambio de su alma.

Al llegar a la cueva, la insistencia se volvía seductora, casi imposible de ser rechazada. Algunos incautos, crédulos o codiciosos, se atrevían a entrar. Cuentan que dentro de la cueva, había un gran lago de maravillosas aguas azules donde nadaban y se bañaban unos patos majestuosos, los cuales comían, chilacaxtle que había en abundancia.

Después del lago, al fondo de la cueva, se podían ver unas ollas de barro repletas de monedas de oro, la luz que emitían las monedas fulguraba en la caverna y despertaba la codicia del más honesto de los hombres; tales monedas eran ofrecidas por el anciano a su presa… Los incautos visitantes que llegaban a tomar una sola moneda, se quedaban encantados dentro de la cueva pues habían vendido su alma al diablo y éste cobraba implacable su deuda; en cambio, si rechazaban el dinero, podían encontrar la salida de la cueva salvándose así, de los engaños del diablo.

“Yo no podría afirmar todo esto porque no lo he visto, pues me he cuidado mucho de no encontrarme con el viejecillo. Todo lo sé porque lo platicaban mis abuelos y lo cierto es que durante años y años, se han perdido dentro de esa cueva muchas, muchas personas, especialmente niños, de los que nadie ha vuelto a saber nada.”

Historia narrada por la señora María Guadalupe Jiménez de Serrano. Vecina oriunda de Iztapalapa.

FUENTE: https://manopeluda.com.mx

Los fantasmas de Lecumberri.

El tristemente famoso Palacio Negro de Lecumberri es sin lugar a dudas, el más sinistro de los edificios que se encuentran en la Delegación Venustiano Carranza, este edificio funcionó durante muchos años como la antigua penitenciaría y hoy luce transformado como el Archivo general de la Nación.

A pesar de todos los esfuerzos y la inversión que se han hecho, este edificio no puede dejar de ser en el recuerdo de mucha gente, una verdadera pesadilla por los terribles episodios que allí se llevaron a cabo.

Era una noche común, casi como cualquier otra. Yo estaba terminando de limpiar las oficinas de la recepción que era la que siempre dejaba al último de cada pesado día de trabajo, por que siempre era también, el último lugar en el que la gente que trabajaba allí, pasaba los últimos momentos de su jornada.

Levante unas pequeñas basuras que quedaban en el piso y pase el trapo para limpiar el suelo por todo el lugar, para después llevar todas mis herramientas de trabajo a una pequeña bodega donde guardo mis cosas.

La bodeguita estaba al final de un pasillo largo, se podía escuchar el eco con cada sonido que emergía del silencio, no era la primera vez que pasaba por ese lugar y sin embargo, no me había podido familiarizar con los escalofríos que sentía cada vez.

Esa sensación se hacía más fuerte cada día que pasaba. Esa noche, había terminado más tarde que de costumbre, cuando comencé a caminar por el largo corredor, escuche un largo suspiro, que la verdad, me hizo saltar del susto, pero por más que giré la cabeza para ver si había alguien, no pude ver nada, me quedé sugestionado y no pude estar en calma de ahí en adelante, solo salí y me fui a mi casa a descansar.

Jamás, en los 3 años que llevaba trabajando en el Palacio de Lecumberri, había esscuchado algo así, auqnue los compañeros que tienen más tiempo, me decían siempre y con mucha certeza de que en el palacio, espantaban.

Los siguientes días, seguí escuchando los suspiros, pero no me sentía con la confianza de contárselo a alguien, ni a mi familia ni a mis compañeros de trabajo, quizás por que sabía que se burlarían o por que finalmente, alguno de ellos me estaría gastando la broma. Quizás también podrían decir que me estaba volviendo loco y hasta me podrían correr, perder el trabajo era un lujo que nunca he podido tener y en ese momento ni lo deseaba, una semana después de que escuché el primer suspiro, me llevaría el peor susto de mi vida, trabajaba en el turno nocturno.

Al caminar por el corredor sin mucha luz, escuché el suspiro nuevamente y rápidamente me volví sobre mis pasos: Había un hombre sentado en la silla de la recepción, al caminar hacie él, vi su rostro demacrado, mi corazón sintió una opresión y el estómago me dio vueltas, un temblor se apoderó de todo mi cuerpo y mis rodillas se negaban a flexionarse para dar el siguiente paso, sin embargo seguí, a pesar de que podría desmayarme en cualquier momento, a pasos muy lentos, me fui acercando al extraño personaje.

Quien es usted? Cómo entró aqui? Que desea? preguntaba mientras el miedo se apoderaba también de mi voz y me hacía tartamudear y hablar muy quedito.

Aquel hombre me clavó una mirada muy triste y suspiró, con indiferencia agachó la cabeza y se encorvó un poco, volvió a suspirar.

No vino otra vez, me dijo en tono hastiado

No vino quien? Le pregunte

Amalia … No vono Amalia, No la ha visto usted?

La curiosidad pudo más que mi miedo y me atreví a preguntar: Quien es Amalia? Trabaja Aqui?

Amalia es mi esposa.

Como en una película que has visto por segunda o tercera vez, me comencé a dar cuenta de ciertos detalles: llevaba un uniforme gris, sucio, gastado. Era un uniforme antiguo, quizás de 1940, no parecía ser un ente sobrenatural, solo un viejo hombre, triste, cansado y solitario.

Por que está usted aquí a estas horas? Ya se han ido todos. Voltee un instante para poner en el suelo una cubeta que traía en la mano al mismo tiempo que recargaba el trapeador en la pared, mientras intenté hacerle otra pregunta: Trabaja usted en …?

Al volver la vista ya no estaba. Sentí, ahora si de a deveras, que me iba a desmayar, me tuve que apoyar en la pared para no perder el equilibrio, mientras revisaba con la mirada, cada rincón de la recepción. Aquel hombre se había esfumado, sin hacer ruido, inexplicablemente, sin haber cruzado por alguna puerta cercana yo estaba en el acceso más próximo y era tan largo que es imposible que hubiera pasado corriendo sin que yo lo hubiera visto.

Sin embargo, corrí a las puertas que estaban en la recepción, confirmando que estaban todas cerradas con llave y candados, gruesos candados. Aunque hubiera tenido llaves, no hubiera sido posible que tan delgado y tan enfermo como se veía, hubiese sido tan rápido como para abrir el candado y la chapa y aunque así hubiera sido, Cómo diablos volvió a cerrar los candados por dentro!?

Después de esa ocasión, nunca fue más difícil volver a trabajar en el turno nocturno, la sugestión y mi miedo, me jugaban muy malas pasadas a menudo y comencé a enfermarme de los nervios. Las sombras parecían cobrar vida y el frío de las paredes de Lecumberri, me provocaban un extraño sudor que corría desde mi nuca y a lo largo de la espalda. No obstante, pasaron varios días sin que algún incidente similar al anterior me sorprendiera.

Una noche no pude más y le pedía a martita -la señora que tenía copia de las llaves donde se guardan los registros- que me diera acceso a esos papeles, contándole por supuesto la historia que estaba viviendo.

Después de buscar por más de 3 horas en los viejos archivos, vi su fotografía, era el, se llamaba jacinto y a grandes rasgos les contaré su triste historia:

Le apodaban el venado por que su esposa le había engañado con su compadre y le habían puesto el cuerno, además lo venadearon. El compadre y la esposa infiel planearon un robo y un asesinato, ellos robaron y mataron a una señora muy rica que había contratado a Jacinto para que trabajara en su casa como albañil. Al darse cuenta de que esa señora tenía mucho dinero, entraron a la casa usando el juego de llaves de jacinto y después de robar joyas y cosas de valor, le encajaron un martillo, tomado de la herramienta de Jacinto- en la cabeza no una, sino varias veces.

En un largo juicio, la esposa atestiguo contra Jacinto alegando que había planeado todo, El vendo no quiso que su esposa fuera a la carcel, así que aceptó los cargos, con la falsa promesa de amalia de amor eterno.

Cada viernes, Jacinto esperó la visita de su mujer, pero nunca más la volvió a ver. Solo dos meses estuvo preso Jacinto pues el último viernes que esperó a Amalia sin exito, se quitó la vida, colgándose del barandal del segundo piso del pabellón cuatro.

Al regresar, ya de madrugada a la recepción y después de tomar un cafecito con martita, al caminar por el pasillo que era bañado por un solo amarillento foco de 40 watts, vi a Jacinto en la silla, esperando a Amalia.

Me acerqué lentamente y con temor, pero sin miedo me senté a su lado, el me vio con su mirada triste y me volvió a preguntar por Amalia. Amalia ha muerto, le dije casi en forma automática. El volteó a verme pude ver sus ojos de cerca, ahora se que la expresión triste era dada por la forma de sus cejas y su frente, pues No tenía ojos!!.

Levantó la vista hacia el cielo y sus brazos se abrieron para después ponerlos en el respaldo de la silla, yo me caí pues con su movimiento, instintivamente me eché para atras, Su boca se fue abriendo mientras un grito espeluznante salió de su garganta formando un horrendo NOOOOOOOO.

Su cuerpo se empezó a hacer como de humo gris y lo comencé a perder de vista, se empezó a esparcir por la habitación y un olor terrible inundó la pequeña oficina, en ese momento el pequeño foco del corredor explotó y me quedé casi a oscuras, iluminado por las torretas de las torres de vigilancia y quizás, no lo recuerdo bien, por alguna linterna de los guardias que pasan haciendo sus rondas.

Esa fue la última vez que vi a Jacinto, después de un mes me ofrecieron un trabajo como intendente en Palacio de Gobierno y salí de las frías paredes de Lecumberri para siempre, pero nunca olvidaré que en mi estadía, comocí a un fantasma que creía estar vivo y su única esperanza para continuar entre nosotros, era volver a ver a Amalia.

FUENTE: https://manopeluda.com.mx