Leyenda El padre de las hostias.

Por: Prof. Héctor Pascual Gómez Soto

Se cuenta que allá por el 1900 cuando apenas se festejaban los novenarios a la virgen de Guadalupe en la nueva capilla del santuario, los habitantes de El Tuitan tenían el compromiso de ir por el padre para que muy temprano oficiara la primera misa que empezaba a las 6:00 de la mañana, el padre muy diligente desde las cuatro estaba listo para partir hacia el santuario por el camino de la m, se llegaron las cuatro y media y las remudas ni llegaban, a las cinco de la mañana de un frio 12 de diciembre el sacerdote emprendió la marcha hacia la cumbre, para esto se colocó sus hábitos, y se alisto con el copón donde llevaba las hostias sagradas que daría en comunión a los habitantes de El Tuitan, Palmillos, Ojo de agua del Sabino etc.

A llegar al camino del santuario en donde empezaba la subida de la m. Le dieron el primer llamado, avanzó rápidamente por el camino, aluzándose con una lámpara, llego al tramo más largo, en donde nuevamente escucho la segunda llamada, esto hizo que acelerada el paso, que se le dificultaba por traer ya puesta su sotana, determino subir el último tramo por unos caminos que la gente llama travesía, que son para ahorrarse tanta vuelta, aunque la última travesía es la más empinada y difícil de subir, aligero el paso y con una de esas raíces que se encuentran por el piso tropezó, soltando de sus manos el copón con todo y hostias, estas fueron a dar al polvo del camino, asustado el sacerdote recogió como pudo las hostias que alcanzo a ver, llego apurado casi terminando de dar la última campanada.

Pasado el tiempo el sacerdote en mención, se cambió a otro lugar, llego a viejo y murió, al llegar al cielo, lo esperaba san pedro, que le comento que él tenía una deuda pendiente en la tierra, el sacerdote con toda humildad replico que el había sido un buen sacerdote y que nunca había faltado a su juramento, insistió san pedro y le recordó que se acordara de Jalpa. Recordando así el sacerdote sobre su accidente rumbo al santuario, de penitencia se le dijo al padre que fuera día con día a buscar las hostias sagradas por el camino y ya que las encontrara entonces el cielo seria su hogar.

Desde esa vez el sacerdote anda penando, bajando y subiendo al santuario con su linterna buscando las dichosas hostias, ya que es un sacrilegio tirar hostias sagradas, desde ese tiempo la gente de Jalpa ve por la noche una lucecita que sube y baja. Seguro es el sacerdote buscando las hostias sagradas. Dicen que hay una solución para salvar el alma del sacerdote: que vayamos a eso de la 12 de la noche, a buscar las dichosas hostias y así pagara su pena. Si te decides ir te esperamos para ir a buscarlas.

FUENTE: http://www.paratodomexico.com

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Leyenda La Novia de Culiacán.

Por: Dulce María García Colín

Esta leyenda se refiere a Lupita, la novia de Culiacán. Cuentan que Lupita era una señorita de los años 50s, hermosa y llena de ilusiones, quien tenía un apuesto novio de nombre Jesús. Después de un tiempo de noviazgo Jesús le propuso matrimonio a Lupita y ella gustosa aceptó. Entusiasmados le comunicaron la noticia a familiares y amigos, entre los cuales estaba Ernesto, amigo de Lupita desde la infancia.

Jesús le pidió a Ernesto que fuera su padrino de honor en el matrimonio, a lo cual el acepta con un gran dolor porque él estaba enamorado de Lupita desde niño. El día de la boda llegó, Lupita lucia radiante, llena de felicidad y ansiosa ante la llegada de su amor. Todos esperaban en la puerta de la iglesia a donde llegó Jesús listo para desposar a Lupita y ya cuando estaban ingresando al templo, de repente, Ernesto sacó una pistola que llevaba oculta en su traje y le dio un disparo en la cabeza a Jesús asesinándolo, luego él mismo se disparó propinando su muerte. Lupita ante este suceso se postró sobre el cuerpo de su amado llorando incesantemente.

Pasado un tiempo Lupita regreso a la iglesia vestida de novia pero ya fuera de sí, platicando en sus jardines con su prometido imaginario. La gente que pasaba la podía observar en situaciones amorosas, diciendo cosas lindas pero sin nadie al lado de ella. Es así como pasan más de 30 años con Lupita rondando por el centro de Culiacán vestida de novia, hasta el día de su muerte. Lupita vivió siempre enamorada de Jesús.

FUENTE: http://www.paratodomexico.com

Leyenda La cueva de la Tigra.

En el Cerro de la Mesa existe una cueva llamada De la tigra, que lleva este nombre porque hace muchos años fue cubil de una fiera que atacaba al ganado de los rancheros.

Fue por eso que le pusieron ese nombre. También se dice que en esta cueva existe un tesoro encantado. Dicen que es un enorme montón de monedas de oro que permanece en espera de un valiente que se decida a entrar a lo más profundo de la cueva y desencantar el hechizo que las protege. Se sabe qué hace un tiempo entró a la cueva un hombre poseído por el interés de sacar el dinero. Con grandes esfuerzos logro arrastrase por el túnel de unos cincuenta metros de largo para llegar a una espaciosa bóveda ubicada en la profundidad de la gruta.

Luego de descender por unas escalinatas, descolgándose por las húmedas rocas como un chango, este hombre cuenta que había resto de escaleras muy antiguas que llevaban hacia el terreno parejo donde se observaba un enorme montón de monedas relucientes. Eran auténticas monedas de oro. Con la respiración agitada empezó a llenar los dos costales que para tal efecto llevaba. Una vez que los llenó pensó en sacar de uno en uno; atareado estaba en subir el primer costal repleto de monedas cuando de repente de una pared escucho la voz de una mujer que le decía “Para poder llevarte el dinero, primero deberás tomarte una copa conmigo en esta mesa”

Dejando el costal en el suelo escudriño el lugar de donde provenía la voz descubriendo a la mujer sentada en una pequeña mesa redonda en la que se encontraba una botella de vino y dos copas y una silla vacía. El hombre que era muy valiente se fue acercando a la mesa descubriendo que la mujer era muy hermosa, su cabellera le llegaba hasta los pies, era como una cascada, su rostro era de una belleza sin igual. Ella se encontraba sentada con las piernas cruzadas y un cigarrillo en la boca, su vestido de color negro contrastaba con la blancura de su piel.

El hombre le dijo “Acepto tomar el trago contigo a cambio del dinero, empieza a llenar las copas” La mujer tomo la botella mirando fijamente al valiente, mientras una sonrisa se le dibujaba en los labios. El hombre tomo la copa en sus manos, al igual que la dama, ella se llevó la copa a los labios sin quitarle la mirada de encima, el hombre estaba por hacer lo mismo cuando empezó a ver que los blancos y hermosos pies de la mujer ¡se transformaban en patas de cabra y los ojos se le ponían como brasas¡ el agradable rostro se le había transformado en el de un ser diabólico parecido a un murciélago que le miraba y se carcajeaba.

Con un nudo en la garganta, las quijadas trabadas y haciendo un esfuerzo logró decir “¡Dios mío, ayúdame¡” En ese momento pudo arrojar la copa sobre la mujer la que desapareció por una cueva ubicada en las paredes de la caverna. El montón de monedas desapareció tras una explosión que llenó la estancia de humo pestilente. De los costales ni se acordó, salió como un rayo y fue a parar hasta su casa. Estuvo enfermo por más de un mes donde al final pudo hablar y contar lo que le había pasado en la cueva de la Tigra.

FUENTE: http://www.paratodomexico.com

Leyenda Hacienda del Soyatal

Situada a 20 kilómetros al oriente de la ciudad de Aguascalientes, se puede llegar a este panorámico lugar por una carretera estatal, rumbo a la comunidad de Noria Ojo caliente, y después de atravesar varios pequeños poblados y una planicie llana, vislumbrados una iglesia que se levanta majestuosa en una comunidad denominada el Colorado.

La hacienda del Soyatal tuvo su época de esplendor durante el siglo XIX y principios del presente, siendo la producción de granos básicos su principal actividad económica, y en menor medida la ganadería. Se componía de casi 7,000 mil hectáreas, en donde vivían cerca de 600 habitantes hacia finales del siglo pasado.

Lo más atractivo del lugar es el templo y la Casa Grande, ambos obra del Arquitecto práctico Refugio Reyes. EL casco fue en los albores del siglo XX uno de los más hermosos del Estado, belleza que podemos atestiguar a pesar del avanzado estado de deterioro en que actualmente se encuentra. La Casa Grande de esta hacienda porfiriana, luce una fachada sobria, y contrasta con el buen gusto en los decorados y en los detalles arquitectónicos de los interiores, supervivencias de su pasado esplendor. En particular llama la atención del visitante la decoración pictórica de los muros de las habitaciones en la parte superior, que muestran el gusto de la época.

Se componía de 19 habitaciones, todas con decorados en sus muros, conservándose algunos de ellos casi en su totalidad; una enorme cocina, un comedor con amplios ventanales y dos patios. Los pasillos reflejan una influencia europea en los arcos y en algunos detalles se aprecian ciertos elementos de la arquitectura árabe, austeros y al mismo tiempo bellos, que evidencian la gran calidad de esta construcción rural porfiriana del siglo XIX.

El último dueño que residió por lo menos temporalmente en la hacienda fue Don Carlos Arellano Valle quien a causa de desavenencias con los habitantes del lugar y a raíz de la afectación agraria dejó prácticamente abandonado el lugar hacia 1939 y desde entonces a la fecha la finca se ha ido deteriorando inexorablemente. Hace no muchos años sus instalaciones fueron aprovechadas como escuela rural elemental para los jóvenes del ejido y lugares cercanos, lo que aceleraron su destrucción.

La finca ha sido presa de ignorantes e inconscientes busca-tesoros que han lastimado y destruido considerables partes de sus paredes y pisos.

El templo de la Santa Cruz de Soyatal fue construido por orden del hacendado Luis Valadéz, a finales del siglo pasado (1897), cuyos restos descansan desde 1909 en una parte del recinto sagrado.

En el altar principal se encuentra una hermosa imagen del sagrado Corazón de Jesús, motivo por el cual las fiestas del lugar se celebran en el mes de junio.

La arquitectura del recinto es una verdadera obra de arte, de una gran delicadeza, y a pesar de que se encuentra en estado de fuerte deterioro conserva su enorme belleza.

El púlpito, artísticamente labrado en madera, es otro elemento propio de los templos de fines del siglo pasado. El escalón que separa la nave del presbiterio, así como de los brazos laterales, está protegido por un barandal de hierro fundido. El baldaquino o ciprés se cubre con un cupulín bulboso de tipo bizantino. Las bóvedas son de crucería, esférica la del ábside curvo donde está el presbiterio. Dos pilastrones del orden dórico con entablamento, cuya cornisa circunda el templo, forma el arco triunfal. El decorado interior de las cúpulas es por demás hermoso y el tiempo no ha hecho grandes estragos.

Los altos ventanales dejan pasar el sol como una parte del púlpito. Actualmente los feligreses guardan con gran celo los objetos del interior del templo, ya que en el pasado han sido extraídas del mismo algunas piezas sacras de incalculable valor. El material del que esta construido el templo es de piedra de matacán.

Este templo porfiriano, sólidamente construido y magistralmente ejecutado, guarda en sus interiores y exteriores una concepción notable y original del espacio, además de que el arquitecto tuvo la oportunidad de hacer gala de su imaginación creadora. En el exterior, las bóvedas esféricas son iluminadas por unas linternillas compuestas por vanos alargados separados por sui generis apoyos.

La vertical fachada, de peculiar y sobrio estilo, nos informa un gran y profundo arco.

Comentan los lugareños del ejido que hace algunos años cayeron un par de rayos sobre el campanario de la iglesia, derribando una parte de la construcción en el remate así como una cruz de Hierro, razón por la cual existe cierto temor entre los habitantes para asistir al culto. Se Puede subir a la azotea por una escalera de caracol situada en la parte izquierda del templo, desde donde se puede admirar una esplendorosa vista panorámica hacia los alrededores

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Leyenda La Mujer del Candil

Cuenta la leyenda que todo esto ocurrió en la costa grande de Guerrero. A principios del siglo pasado una mujer que había juntado sus monedas de oro para ir a visitar al Papa al vaticano, decidió que ya era momento de emprender el viaje.

Como en el lugar donde ella vivía no había ningún tipo de transporte, tenía que caminar por toda la orilla de la playa hasta llegar a Acapulco que estaba a día y medio de camino. Ella le contó a todo el pueblo que ya había llegado el día de irse y salió a las cuatro de la mañana. Era una noche sin luna así que solo se guiaba con la espuma del mar y un candil de petróleo.

Ya llevaba una hora de camino cuando unos hombres la atacaron, la asesinaron y le robaron sus monedas. Es así que ahora en las noches donde no hay luna, se ve la luz de un candil por la orilla de la playa de la costa grande entre Carrizal y Mitla; es la mujer del candil que anda penando. Así que cuando anden por esa zona procuren no caminar por la playa en una noche sin luna.

FUENTE: http://www.paratodomexico.com

LA MUÑECA DE BRUJERÍA LOCALIZADA EN EL PALACIO DE CORTÉS DE CUERNAVACA

Esta muñeca hecha de madera yacía incrustada en la pared de una chimenea junto con un mechón de cabello. Se cree que fue colocada durante la estancia de la esposa de Hernán Cortés.

Durante los trabajos de excavación y exploración del Palacio de Cortés de Cuernavaca, Morelos, realizados en la década del 70, los arqueólogos encontraron los restos de una muñeca de madera con la cabeza atravesada por un alfiler.

Junto a ella también fue localizado un mechón de cabello humano que el paso del tiempo no ha podido pulverizar. Aunque el vestido de la muñeca no corrió con la misma suerte ya que prácticamente ha dejado de existir. ¿Quién colocó ahí estos artilugios de hechicería y con qué objetivo lo hizo?

La responsable de esto podría ser doña Juana Ramírez de Arellano y Zúñiga, hija del conde de Aguilar y esposa de Hernán Cortés. Ella habitó en esta casa palaciega a partir de 1531.

Mientras vivió ahí mandó a modificar, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Antropoligía e Historia (INAH),  la capilla del padre Melgarejo para convertirla en un comedor y cocina con chimenea, probablemente fue también ella quien colocó el mechón y la muñeca en la pared, ambos artículos relacionados con la hechicería.

En la Edad Media las chimeneas eran consideradas el corazón de una casa y a la vez una puerta mágica para que las brujas salgan y entren, por lo que colocar objetos de brujería en ellas era una práctica algo común.

Un texto de investigación del doctor del INAH, Jorge Angulo Villaseñor, relata que muñecas encontradas en el Palacio de Cortés eran usadas para atraer al ser amado realizando un amarre o para  perjudicar a alguien.

“En ambos casos se requiere además de la muñeca, elementos propios de la persona como cabello, uñas o telas robadas, ya sea pañuelos o retazos de vestido para poder aderezar a la muñeca y que se parezca más al objeto del deseo”, indica  el investigador.

La muñeca puede verse en la sala de El Mayorazgo del Palacio de Cortés, por cierto una de las más olvidadas del museo, un pretexto más para ir a Cuernavaca.

FUENTE: https://www.mexicodesconocido.com.mx

Leyenda La Calavera del Panteón

Por: Prof. Alfonso Montañez

Hay gentes en todas partes que siempre han creído en los aparecidos, calaveras y ruidos, y sus conversaciones a cual más de fantásticas y variadas, aunque llenas de sencillez; las oímos con un interés admirable y algunas veces con verdadero miedo.

J. Jesús Infante, cartero y albañil contaba que en una ocasión contrajo un compromiso con don Carlos Espino, de terminar un monumento en recuerdo dedicaba a sus familiares y que debería entregarlo al día acordado.

Pero sucedió que el último del plazo daban las ocho de la noche y no lo termina; siendo así que, al ir por uno de los corredores a traer unas cuñas que faltaban, sintió algo de miedo, escuchando un ruido extraño detrás de él que le seguía haciendo trac, trac, trac; y aseguraba que sintió como si le hubieran echado agua por la espalda y las piernas se le doblaban, que volteó hacia atrás y que fue viendo una calavera que movía tan fuerte las mandíbulas, que al chocar entre sí, se oía el sonido de sus dientes; que oyó muy claro que le dijo: Compadécete de mis penas que me atormentan en el purgatorio; tengo cincuenta años sin descanso; pide a mi abuelo padre de tu abuelo que de los doce mil pesos en plata que están al pie de la alacena que está en la cocina a vara y media de profundidad, te den cien pesos de los cuales darás cincuenta al padre que me diga tres misas; y yo te recompensaré algo más dándote al alivio de tu asunto, si no cumples, no sanas.

Para Jesús su asombro fue tal que las cuñas que llevaba en las manos no supo donde las soltó; al fin pudo correr espantado; pero que aún la calavera que lo alcanza, que lo alcanza y casi le tocaba los tacones y más y más rechinaba los dientes, y dice que como puedo se resolvió a salir dejando sus herramientas y todo, porque el miedo ya no lo dejó terminar su compromiso.

Al día siguiente fue acompañado de un amigo para poder así terminar dicho compromiso cuanto antes, y no volver jamás.

En verdad, Jesús se enfermó a tal grado que los miembros de su cuerpo se le paralizaron y difícilmente se sentaba y siempre tembloroso como si tuviera mucho frío, según él decía.

Su alivio lo consiguió, hasta que hubo cumplido lo que le había indicado aquella espantosa calavera con su tenebrosa voz.

Contando Jesús a sus amigos este caso, ellos le referían que aquello era ya bien conocido de toda la gente y que también Joaquín Sánchez le había pasado el mismo caso pero que éste no había atendido a los ruegos de la calavera y había saltado por las paredes del panteón y que jamás sano de la enfermedad que le causara el susto que sufrió en el panteón.

Y así por el estilo contaban a diario casos de la calavera del panteón, Llegando a ser vulgar la leyenda que todo Aguascalientes creyó las consejas que se referían.

FUENTE: http://www.paratodomexico.com